
(Hechos 17:28).
¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!
Padre Santísimo: si Tú Te alejaras de nosotros, ¿qué sería de nosotros? Tú al mantenernos en la existencia, nos manifiestas que, ¡jamás nos abandonas, a pesar de nuestras imperfecciones! Tú, cual divino alfarero Te propones modelar en nosotros Tu imagen divina y Tu insistes hasta el final, porque no deseas que nosotros seamos un fracaso, sino una realidad sin importarte el tiempo y los recursos que sean necesarios. Tú permaneces en Tu proyecto, porque somos linaje divino, pueblo regio, sacerdotal y santo santificado por Ti.
Padre Santísimo: Tu reino ya está en nuestro interior, ahora nuestro clamor es que se manifieste en todo su esplendor, porque Tu luz, que es nuestra, debe brillar con toda su potencia desde nuestro interior hasta hacer que todo nuestro ser sea un potentísimo faro que proclame al universo que, Tú, estás en nosotros y haces maravillas increíbles.
Espíritu Santo: Sé Tú, con Tu divino fuego quien nos concedas la gracia de revestirnos de esa luz increada Tuya, a fin de que la imagen de Cristo cada vez sea más real y así glorifiquemos al Padre. Que nuestras palabras sean vivas y eficaces para bien de nuestros hermanos que reclaman que nuestras palabras de aliento sean espíritu y vida llenas de energía divina y vivificante. Amén.



