
Cada vez hay más personas que son incrédulos, que no creen en Jesucristo o en Dios. Nos confrontamos con personas que no tienen fe, que nos atacan por nuestras creencias, que se burlan del cristianismo.
Muchos dicen que es un mal de la modernidad, de nuestro tiempo. Decimos que ya no se enseña religión, ya no se hace catequesis…
Pero el mismo Jesucristo, se encontró con la cerrazón de la mayoría de sus paisanos de Nazaret. No quisieron creer en él, ni en su evangelio. Y aún así, Jesús no se cansó de seguir anunciando el Evangelio.
Os invito a orar y meditar con la Palabra de Dios.
Recemos por la paz, la justicia y la libertad en Venezuela.»
Miércoles 5 de febrero de 2025. Sta. Águeda, Virgen y mártir.
1.- Paso. Oración
Busca un lugar tranquilo donde puedas leer en paz la palabra de Dios. Serena tu mente y toma aire varias veces profundamente. Invoca al Espíritu Santo.
Ven, Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido
Luz que penetras las almas,
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo.
Tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego.
Gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro.
Mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo
Lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito.
Salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
- Paso. Lectura de la Palabra
Mc 6,1-6: No desprecian a un profeta más que en su tierra.
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: -¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: -No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. Palabra del Señor.
- Paso. ¿Qué dice la Palabra?
El rechazo de Jesús en su pueblo de Nazaret está en contraste con los relatos de ayer, expuestos con la finalidad de suscitar la fe. La mujer con hemorragia del pueblo había creído y Jairo, el jefe de la sinagoga, había acudido a él lleno de confianza. Es precisamente en su tierra donde Jesús choca con la incredulidad.
Jesús, va a la sinagoga de Nazaret, y hace uso del derecho que asiste a todos los israelitas adultos de hacer la lectura bíblica y su exposición. Esta es la última vez que entra Jesús en una sinagoga en el evangelio de Marcos. Sus paisanos están asombrados de que tenga la capacidad de hablar tan bien y de interpretar la Escritura. «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado?»
Los habitantes de Nazaret conocen a Jesús como «el carpintero.» También se le conoce como «hijo de María». Aparentemente estas formas de reconocerlo pueden ser tomadas como ofensivas. «¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón?» Marcos da la lista de los primos y primas de Jesús. Segun la tradición judía, les llama a los primas y primos cómo «hermanos» y «hermanas».
La sorpresa es que Jesucristo no es aceptado en su pueblo: «y esto les resultaba escandaloso.» A sus paisanos les resulta intolerable que uno como ellos, sin títulos reconocidos, se erija en maestro y actúe como lo hace. El rechazo de los judíos es casi total. Jesús va a realizar una afirmación: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» El profeta Jeremías vivió un experiencia parecida ya que sus conciudadanos alimentaban contra él intenciones malvadas y hasta atentaron contra su vida (Jer 11,18-23) Jesús, se presenta como profeta, es decir, como inspirado por el Espíritu de Dios, pero la falta de fe impide casi completamente su actividad: «No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos.» La falta de fe, los prejuicios de sus paisanos impiden que Jesucristo pueda tener éxito en su anuncio.
Es posible que nosotros, los de casa, los que le oímos todos los días, los que le tocamos en la Eucaristía, no creamos de verdad. La presencia de los discípulos no es casual. Cuando se encuentran ante el fracaso deberán recordar lo que ocurrió a Jesús en su propio pueblo y el trato que recibió de los suyos. Para que no se desanimen…
Palabra del Papa.
Nosotros cristianos tenemos esta libertad de juzgar lo que sucede fuera de nosotros. Pero para juzgar debemos conocer bien lo que sucede fuera de nosotros. ¿Cómo se puede hacer esto que la Iglesia llama conocer los signos de los tiempos? Los tiempos cambian. Es característico de la sabiduría cristiana conocer estos cambios, conocer los diversos tiempos y conocer los signos de los tiempos. Qué significa uno y qué significa lo otro. Porque nosotros escuchamos muchos comentarios: «He escuchado que lo que sucedió allá es esto y lo que sucede allá es otra cosa; he leído esto, me han dicho esto…» Pero yo soy libre, debo emitir mi propio juicio y comprender qué significa todo esto. Se trata de un trabajo que a menudo nosotros no hacemos: nos conformamos, nos tranquilizamos con: me han dicho, he escuchado, la gente dice, he leído… Y así nos quedamos tranquilos. En cambio deberíamos preguntarnos: ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es el mensaje que el Señor quiere darme con ese signo de los tiempos? (Homilía de Francisco, 30 de octubre de 2015, en Santa Marta).
4.- Paso. ¿Qué me dice el Evangelio?
¿Qué siento al leer este Evangelio,?
¿ Qué es lo que me llama la atención
del Evangelio?
¿Tengo dudas en mi fe en Jesús?
¿Soy capaz de encontrar a Jesucristo en el día a día o lo busco en las cosas extraordinarias?
5.- Paso. ¿Qué le digo al Señor?
Haz un tiempo de silencio. Deja que este Evangelio penetre en tu corazón. Escucha la voz de tu interior, y deja que brote tu oración, háblale con calma.
Madre Teresa Ochoa



