Bienestar Espiritual

Oración: Llaman a fortalecer la fe con oración y el Evangelio de San Mateo

“Y a cualquiera que Me niegue delante de los hombres, Yo también le negaré delante de Mi Padre que está en los cielos.” (San Mateo 10: 33).
¡OREMOS AL SEÑOR!

Padre Santísimo: hoy en este amanecer maravilloso, donde las nubes cual velos de novia impecables están suspendidos en estos riscos, en barrancos, en todo nuestro derredor, desde estas alturas los contemplamos extasiados. Si esto que se nos regala a nuestros ojos no pregonan Tu amor, Tu santidad, Tu bondad y Tu grandeza, ¿qué será lo que nos pueda conmover y convencer de Tu santidad, de Tu grandeza y de Tu magnificencia? Este fenómeno, aunque natural, es todo un obsequio a nuestros ojos y es también una gran enseñanza.

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Al ver que todo esto sucede después de una lluvia que ha purificado nuestro ambiente, ha revestido de esplendor a nuestra naturaleza, ha fecundado nuestra tierra, que es promesa y presagio bendito de un año abundante en lluvia, en frutos y en todo un acontecimiento extraordinario, solo nos resta caer postrados, arrepentidos y agradecidos.

Espíritu Santo: Tú que eres el Vivificador, ¡muévenos a tener un despertar espiritual que nos mantenga siempre en comunión contigo, con Cristo y con el Padre Santísimo!

El demonio está alerta para impedir todo un avivamiento en nuestras Comunidades cristianas, porque, él desea y lucha con denuedo incansable, porque quiere vernos ciegos, sordos, indiferentes, impávidos, ingratos e inactivos, en medio de tantas bendiciones celestiales. Él, no duerme ni se fatiga.

Él está siempre dispuesto para ver qué ventanas del alma tenemos abiertas para poder entrar justificadamente. Él prepara sus cuadros de simpatizantes para que ellos, usen todo cuanto les pone a su alcance para que nuestros nombres estén en altares satánicos, que haga muy religiosas a nuestras comunidades cristianas, pero sin renovar nuestra mente, nuestro espíritu, nuestra forma de pensar, de ver y de actuar.

La inercia, la indiferencia y la insensibilidad es lo que le hace ser exitoso y, a nosotros, nos impide ser los hijos afortunados, que en medio de tantas manifestaciones de bendiciones, vivimos en la miseria, en la indiferencia y en la mediocridad.

Espíritu Santo: no podemos ni debemos continuar con esta actitud. En el Nombre omnipotente de Cristo, con el poder de Tu gracia y con la aprobación del Padre Santísimo, nos levantamos, nos indignamos y nos disponemos a purificarnos y a santificarnos, porque sin santidad, ¡nadie podrá ver las bellezas, las riquezas, las bondades y el amor divino! A una sola voz, declaramos y decretamos que, ¡toda fuerza enemiga, todo cuanto nos hayan hecho con hechizos y con perversas intenciones, las arrojamos lejos de nosotros, para gloria y honra de la Trinidad Santísima! Amén.

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