
El primer día de competencia oficial resultó frustrante. La entrega francesa “La vida de una mujer”, segunda película de Charline Bourgeois-Tacquet con Lea Drucker en el papel de una médica cirujana quien se enfrenta a múltiples retos en su vida personal y profesional no sobrepasa los límites de un simple telefilme, tanto por la construcción de su guion -dividido y narrado además en capítulos, justamente en un proceder propio a las series televisivas- como por una poco inspirada realización que deja mucho que desear.
La segunda película en competencia, fue la japonesa “Nagi Notes” (“Apuntes desde Nagi”), dirigida por el prolífico Koji Fukada, premiado aquí en 2016 por “Harmonium”. Esta coproducción franco-japonesa basada en una obra de teatro, parece deber mucho a la tradición literario-cinematográfica del país anfitrión y precisamente al estilo narrativo del otrora gran representante del género, el cineasta francés Eric Rohmer en los años 60, a quien quizás pocos de los jóvenes cinéfilos actuales conocen.
El diálogo excesivo domina de manera abrumadora y muy larga además las relaciones entre los personajes, principalmente las dos mujeres que se reencuentran después de muchos años.
Se espera que la continuación con el cine japonés resultara de más interés en un año de presencia masiva del mismo aquí. El país asiático es el invitado de honor en el Mercado del Film, mientras que nada menos que cuatro producciones japonesas están en competencia, otras tres en otras secciones oficiales y dos más en la Quincena de Cineastas.
Es justamente de esta sección que nos viene el filme más interesante y logrado del dia de hoy. Estrenado después de la entrega por esta sección paralela de la codiciada Carroza de Oro a la célebre veterana realizadora Claire Denis, “Butterfly Jam” (“Mermelada de mariposas”), es el tercer largometraje del ruso exilado Kantemir Balagov, premiado aquí por sus dos películas anteriores.
El retrato de una familia de rusos circasianos de la región del Cáucaso quienes tratan de hacer de nuevo su vida exilados a New Jersey y el cambio trágico de sus destinos a raíz del asesinato del padre –excelente el conocido actor irlandés Barry Keoghan– está narrado con mucha fuerza y convicción de la mano de Balagov.
De similar temática fue la película mexicana coproducida con España “Ceniza en la boca” de Diego Luna presentada en la sección oficial no competitiva Special Screenings. Una madre soltera de extracción humilde se va de México para trabajar en Madrid y llevar a continuación allá a sus jóvenes hija y hijo. El suicidio de este último, constituye un elemento decisivo de cambio en la narrativa, plasmada alrededor de los temas de la desigualdad social, la migración, el terror –véase la referencia al narcotráfico– y la integración a un contexto social diferente al de su país de origen.
A pesar de unas fallas de balance tanto narrativas como de dirección en la primera parte que se desarrolla en España, la segunda parte que trata del regreso temporal de la hija a México resulta sólida y emocionante. “Ceniza en la boca” parece ser la película más lograda de las tres realizadas por el actor-director y la muy buena recepción del público así parece confirmarlo al terminar la proyección que fue presentada por el delegado general del certamen Thierry Fremaux en presencia de Luna, de sus actrices, Adriana Paz y Anna Díaz y de su amigo y coproductor de la película Gael García Bernal, con su empresa La corriente del Golfo. Entre las destacadas figuras presentes en el estreno, se encontraba Alfonso Cuarón.



