
En estas fechas en conmemoración al nacimiento al Niño Jesús Durante ciertas noches las puertas de las casas colocaban faroles tipo acordeón. Los chiquitos habíamos ya pensado en el regalo que nos traería Santa Claus. Los reyes magos pasaban masomenos alguno de los chamacos escriban cartas a Santa pero no a ellos. Le ponían como dirección el polo norte. En la casa se ponía el arbolito mismo del que se encargaban el sector femenino de mi hogar, es decir mis cuatro hermanas.
También. Se hacían novenas en algunas casas del rumbo. Tengo grabada en mi memoria la de doña Guty, cuyo nombre real era doña Angustias Echaurreigui. Una señora de clase baja a la que todo el barrio acudía. Nos proporcionaba una so aja panderetas rezos y cantos, repartía horchata. Yo pedía una bicicleta ya que en la escuela todos mis amiguitos acudían en este vehículo a la escuela Modelo en el bello paseo Montejo. Sin embargo , nunca se me cumplió el deseo hasta ser más grande y adolescente. Era infalible el consejo de las mamás de portarse bien o de lo contrario de traerán un pedazo de carbon. Me imagino que hoy nadie entendería eso con eso de la crianza respetuosa de moda. Hacer el nacimiento era toda una odisea, después de poner el camino hasta donde estaría el niño Dios teníamos que acudir con el carpintero del rumbo de Santa Ana,el señor Oxte que nos obsequiaba cajas con viruta. Dicho material de Viruta remojarla en agua caliente y hecharle a la misma anilina color verde para simular el pasto. Hoy día dicho pasto se vende listo para usar. Colocábamos santos, pastores y animalitos de juguete subiendo hacia el pesebre. Le aumentábamos sin embargo todo lo que había de juguetes como luchadores soldados y astronautas de nuestros cajones, mismo que causaba la risa de mis padres y hermanas. Tampoco podía faltar un espejo que simulaba el lago.
El mero día 24 ósea Navidad. Cenábamos en casa toda la familia por alguna razón que hoy no comprendo nos decían que nos pusiéramos de flus solo para cenar en nuestra propia casa. Por la noche a las doce misa de gallo. Cantada de tres padres.
Al otro día despertábamos ansiosos buscando los regalos debajo de nuestras hamacas reinando mucha felicidad. A mí me traía Santa claus cada año una pistola de vaquero y ya me estaba cayendo mal porque me estaba fastidiando. Es de sobra decir que en esas épocas todos nos convertíamos en unas hermanitas de la caridad. Éramos fraternite, igualite y liberte. Puros santurrones y santurrones. Así era una de las navidades muchos muchos años atrás querido amigos. Fin. Historia de la vida real.
Para terminar mis mejores deseos para una feliz Navidad para todos los que forman parte de estamos aquí.



