Por Felipe J. Concha Alonzo
Diciembre, el mes más bello diría un chiquitín de los años 50, 60 y 70, y quizá parte de los 80. El mes del frío, de estrenar, de salir a cantar en la ramada, de disfrutar del tox en la posada, recibir el regalo de Santa Claus y despedir el año.
La emoción era explosiva, ya que el día primero de diciembre marcaba el inicio de las ramadas, saliendo de clase había reunión de los amigos de la calle para organizarse en la noche. Asimismo, se practicaba la canción para la noche. Ya en la tarde a buscar una rama y adornarla, las amigas le ponían los adornos, otro prepara una caja para que la gente depositara el donativo y otro le pedía a sus papás la imagen de una virgen.
Ya todos de acuerdo, solo faltaba lo más importante, el permiso de los papás para salir en la noche a cantar por varias calles del barrio, en cada casa se pedía permiso para cantar y cada uno de los integrantes cargaba la rama y la caja donde ponían el dinero a los pies de la imagen de la virgen. Se trataba de recorrer una calle cada día, en el camino había varios grupos haciendo los mismo.
Cada noche se metía en dinero en una lata sin contar para que al final, es decir el día 15, se hiciera una fiestecita con el dinero recaudado.
Que emoción se sentía, es más, aún se siente cuando el mes de diciembre llega, la nostalgia por esos bellos tiempos inunda el alma, dan ganas de salir y cantar “Naranjas y limas y …” los momentos de la infancia y la adolescencia. Ya de mayor edad, había un grupo que salía con guitarras y violín a cantar, como las estudiantinas de las buenas épocas.
Hoy día, a 12 días de de haber iniciado el mes, si por mi calle ha pasado una “ramada” es mucho, ya que esas tradiciones están perdiendo la batalla contra la tecnología. Prefieren estar “socializando” de manera digital usando el teléfono móvil. Es más, hasta me imagino que forman un grupo que envían el canto de la ramada por whatsapp y un número para hacer la transferencia del dinero. Sería el colmo que así fuera. Ahora, las ramadas que salen, son vigiladas por los papás por seguridad y protección de los hijos.
Ni modo, los tiempos cambian, pero lo que no se debe de perder son los usos y costumbres del pueblo que son parte de las tradiciones de los pueblos de todo México
A mayor edad mayor es la nostalgia por esos tiempos de compañerismo y diversión, disfrutando las bellas noches decembrinas, en especial porque hay vacaciones invernarles, mientras tanto a disfrutar de esos viejos buenos momentos que el tiempo se ha llevado y que la máquina del tiempo (nostalgia) trae a la mente. Los papás lo disfrutaron en su momento.
Por la pronto “Ya se va la rama cantando porque la gente nos está olvidando”




