Los petenes son islotes de vegetación diferente a los manglares, generalmente Selvas medianas.
Normalmente estos lugares prosperan debido a un ojo de agua o manantial de agua dulce, lo que contrarresta la salinidad de los manglares o ciénagas. Esto da un delicado equilibro en el cual pueden vivir plantas y animales diferentes a los ecosistemas circundantes.
Petén, viene del vocablo maya PET, que significa circular y esto es debido a la forma redonda que adoptan estos microecosistemas dentro de los manglares o marismas.
Su tamaño es muy variable, desde unos pocos metros hasta 30 hectáreas.
Estos ecosistemas son raros y son exclusivos de América, presentándose en la Florida, Cuba y Brasil, pero sobre todo en México y en la península de Yucatán, siendo notablemente abundantes en las costas de Campeche y la zona poniente de Yucatán, aunque encontramos petenes también en la zona Norte en las localidades de Dzilam de Bravo y Río Lagartos.




Para que se desarrolle un Petén es necesario contar con las características geológicas y edáficas (del suelo) muy particulares, así como el perfecto aporte de agua dulce y el equilibrio con agua salada.
Sus suelos son orgánicos y fangosos, lo que les da un olor putrefacto, que es producto de la descomposición de las hojas, raíces y ramas, todo sobre una capa de carbonatos de calcio provenientes de la roca madre.
Hay diferentes especies vegetales que podemos encontrar dentro de los petenes, pero podemos encontrar desde los Chacáhs, zapotes, diferentes tipos de palma y todo mezclado con una o varias especies de mangles.



