
Las aventuras de Cicybeth: La ciencia al alcance de los niños yucatecos
Este miércoles la Biblioteca del Centro de Investigación Científica en Yucatán (CICY) fue sede de la primera presentación física del libro infantil Las aventuras de Cicybeth: un recorrido de saberes por Yucatán. Metamorfosis de materiales publicado por la misma institución. A la presentación acudieron alumnos de primaria y profesores del Instituto Finlandés de Mérida dispuestos a poner a prueba este intento por parte de la comunidad científica de acercar sus saberes a la juventud y provocar brotes de su curiosidad.
Maira Rubí Segura Campos, directora general del CICY, se dirigió a los niños y les comunicó que «la ciencia no ocurre solo en salones y laboratorios», sino que como el libro busca demostrar, está en las playas, los mercados, los museos y los talleres. Por eso el libro está hecho de relatos y actividades ambientadas en el entorno yucateco que conocen y les permite ver cómo el mundo cotidiano se compone de materiales como el sargazo, la arcilla, la arena, fibras vegetales y caparazones de crustáceos. Dicho encuentro, explicó, insta a preguntar y hace ver cómo se puede transformar el mundo.
«La ciencia tiene mayor valor cuando logra dialogar con la sociedad, con jóvenes como ustedes, y despertar en ustedes la curiosidad».
Aunque la edición digital del libro se ha podido consultar de forma gratuita por el portal web del CICY desde enero, la versión física está recién impresa. Hasta el momento de su presentación la mayoría de los participantes no había visto su producto. Así lo relató Ivan Yecid Forero Sandoval, uno de los tres editores, que asistió en representación de sus compañeros Fabiola Azucena Gutiérrez Mejía y Jesús Ortiz Espinoza.
La mesa de panelistas la conformaron Forero Sandoval, el ilustrador Lucas Abdías «Lu» Torres Escalante, el coordinador de cultura en el CICY Isaí Olalde Estrada y la joven Regina Yoselin Martin Pool que fue consultada como una primera lectora perteneciente al grupo etario al que está dirigido el libro. Moderó el Dr. José Manuel Cervantes Uc, científico enfocado en la investigación de biomateriales.
Forero, investigador posdoctoral en el área de materiales, añadió en su intervención que el proyecto salió de su propia necesidad de explicar su trabajo a su hija, lo que es esencialmente «la conversión de unos materiales en otros». Además espera que la publicación de un libro aporte al fomento de la lectura en general entre las generaciones más jóvenes.
El editor destacó que se hizo una revisión con tres niños que leyeron las versiones más tempranas del libro e hicieron preguntas sobre cada sección, señalaron lo que les aburrió o les gustó o las palabras que no entendían. La edición final contiene un breve glosario al inicio que aclara el significado de algunos de estos términos.
También se buscó la participación de los niños asistentes en la presentación, aunque interrumpidamente. A la pregunta de «qué es la metamorfosis» un niño explicó con emoción que «es como el cambio de larva a mariposa» y su comprensión del tema. Por su aportación el niño recibió un ejemplar gratuito de Las aventuras de Cicybeth.
Regina Yoselin, la niña evaluadora, describió su emoción por poder contribuir a la publicación junto a tan importantes científicos adultos. Contó que leyó todo el libro de golpe y que le encantó, especialmente el relato/actividad «La receta secreta de la abuela Clau», que incluye una receta para cocinar camarones con perejil y vino blanco. Su participación fue impecable, aunque lamentablemente el moderador no dio seguimiento a muchas preguntas y por lo tanto fue muy breve.
Lu, el ilustrador, es un estudiante de la licenciatura en Artes visuales de la UADY. Describió su tarea como «dar vida y color a la investigación», por lo que se apoyó en los científicos para construir la historia. Compartió algunos de sus bocetos para diseñar a los personajes, lo que agradó a los niños, especialmente su caricatura del Dr. Manuel Cervantes Uc que aparece en un libro como personaje al que Cicybeth visita y que suscitó una risa general entre el público infantil.

Olalde Estrada parecía el más conmovido de los panelistas. Celebró el «dinamismo» del libro al hacer más que solo recitar información. Igualmente le pareció correcto que el libro invitara por medio de sus actividades al juego, al paseo, y a visitar sitios culturales en el estado. Citó a Eduardo Galeano cuando aseguró: «Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero un pajarito me dijo que estamos hechos de historias». En el caso del libro, aseguró, las dos versiones «se combinan».
Le gustó también que el libro invitara a conocer «de dónde vienen los objetos», puesto que es fácil para un niño suponer que «todo viene del supermercado» y no hay más que explicar. Agradeció que «el científico» no apareciera como una figura lejos del alcance o «un científico loco que se pone la bata», sino como un humano de carne y hueso como el Dr. Cervantes («bueno, yo no sé si estás loco» también provocó muchas risas). Recordó que el quehacer científico no se trata del conocimiento aislado sino de la «metareflexión» al respecto y su significado en nuestras vidas.
Los relatos del libro, muy cortos y de fácil lectura, fueron escritos por Carlos Bellaner Díaz Arriaga, Claudia Vásquez López, David Enrique Cisneros Rosado, Fabiola Gutiérrez Mejía, Gonzalo Canché Escamilla, Ivan Yecid Forero Sandoval, Jesús Ortiz Espinoza, Jorge Alonso Uribe Calderón, José Manuel Cervantes Uc, Josué Francisco Chi Caballero, Juan Valerio Cauich González, Manuel Aguilar Vega y Santiago Duarte Aranda, a menudo en colaboración entre varios de ellos.
Todos los autores son científicos pertenecientes al CICY, específicamente a la unidad de materiales. Quizás para futuros proyectos de divulgación sea conveniente consultar y echar mano de pedagogos y autores de literatura infantil y juvenil. El Centro de Investigación debería tener (por medio de Secihti) los vínculos necesarios con instituciones especializadas para facilitar el trabajo transdisciplinario. Por noble que sea el esfuerzo de producción, la falta de pericia en las dimensiones concernientes es notable y el libro en ocasiones peca de ser condescendiente, repetitivo o poco interesante.
Es un error subestimar el criterio de los niños y por algo existen los campos de estudio dedicados a trabajar con ellos. El problema no se tapa sencillamente «consultando» a los niños si los mismos no cuentan con las herramientas que se espera desarrollar. Colaborar con un ilustrador invitado fue un acierto que se debió replicar en más áreas.
En una fugaz sesión de preguntas, el editor reveló que el proyecto también vivió una «metamorfosis» propia, pues al momento de su concepción en 2023 estaba planeado como artículo para una revista científica y más recientemente tomó la forma de libro para niños. Los niños no hicieron preguntas, pero se les invitó a consultar el libro digital en la página del CICY.
Antes de cerrar, el maestro de ceremonias hizo conocer una actividad final: debajo de algunos de los asientos (siete en total), los asistentes encontrarían papelitos que podrían cambiar por uno de los libros físicos como premio. Muchos de los niños arrancaron el número de inventario de la silla o el código de barras pensando que ese era su boleto. Los siete afortunados recibieron sus premios, y finalmente, a todos los niños se les regaló folletitos de divulgación.



