Cultura

La Rama: Una tradición en extinción

            Con la llegada del mes de diciembre, se abren nuevas esperanzas en el corazón y en el ánimo de muchas personas. Es una época de mucho colorido y buenos deseos. La época navideña es una que se espera con mayor ánimo que otras del año, tanto para niños como para los adultos, cada uno con intereses diversos pero con una misma finalidad, la de tener momentos de armonía y de felicidad en familia o con la persona elegida para celebrar esta temporada. Nuestra ciudad se viste e lujo, los colores ya están en todo lo alto como un faro indicando el camino-a las tiendas departamentales y otros negocios afines, desde luego- y en algunas glorietas lucen adornos-cada vez más feos- con motivos navideños. Muchas glorietas de la ciudad y algunas avenidas principales se ven llenas de colores con motivos navideños, en la mayoría ajenas a nuestra cultura, pero que le dan un ambiente nuevo.

            Es una de las temporadas más bonitas del año, ya que además de vestirse nuestra ciudad y nuestros hogares con colores y olores de la Navidad,-  ya que no solo es la espera del aguinaldo y las grandes fiestas de la cena de la Noche Buena y del Año Nuevo- es el marco ideal para dar a conocer a las nuevas generaciones de algunas de las actividades que se enmarcan en esta temporada navideña y que representan  un continuom de nuestras tradiciones y cultura. Muchas son las tradiciones que por años hemos seguido y tratado de preservar a las nuevas generaciones. Entre éstas están, la Rama, Las Posadas, las Pastorelas, las Novenas dedicadas a la Virgen de Guadalupe y al Niño Dios. En esta ocasión el de la letra hará referencia a una de esas tradiciones que tiende a perderse, la Rama.

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            La Rama, es una tradición que da inicio el primer día del mes de diciembre y concluyen el día 15, dando paso al siguiente día con las famosas Posadas. Los niños en su mayoría son los protagonistas (o eran) de éstas manifestaciones, quienes desde días antes comienzan a prepararse para salir a la calle en busca de su “aguinaldo”.

            La Rama

            Doy la media vuelta y me quito el sombrero
            porque en esta casa vive un caballero

            La Rama es una de las tradiciones que aún hoy día se continúan practicando con menor impacto entre las nuevas generaciones. Cada año es cada vez más raro encontrar alguna Rama en la calle con la alegría de los niños y con la esperanza de poder obtener algunas monedas.   Éstas dan inicio, como se mencionó líneas arriba el primer día del mes de diciembre, y por lo general es común ver que en este primer día las Ramas que aparecen en las calles y enfrente a nuestras puertas hogareñas son en poca cantidad. Esto, variará con el paso de los días el número de éstas se va incrementando hasta llegar al punto de tener que soportar el canto de cada una de estas de manera simultánea o bien muy seguida. Desde hace algunos años, hemos podido observar a un elemento que se ha incluido en las Ramas es la presencia de una persona mayor, pudiendo recibir el nombre de “vigilantes”,  y esta responsabilidad puede recaer en el hermano o hermana mayor, la tía o en casos la mamá, la que acompaña a los niños a recorrer las calles con la finalidad de cuidarlos y que nada les pase. Desde que inició la Pandemia, cada diciembre pasado (2020 y 2022) pudimos darnos cuenta que esta expresión popular casi desapareció de nuestras calles. Cerca de la casa del de la letra, hay una parroquia donde antes de la Pandemia, un grupo de jóvenes pasaban de puerta en puerta pidiendo su aguinaldo, después de dos años de ausencia, esperemos que en esta ocasión, es decir, a partir de mañana podamos de nuevo escuchar a este grupo cantar a la entrada de nuestros hogares.

            Vive un caballero vive un General
            si nos da permiso para comenzar

            Bien, pasemos enseguida a mencionar qué elementos conforma una buena Rama, entre éstos pueden mencionarse: una caja-en el mayor de los casos es de zapatos- donde se encuentra una imagen religiosa, pudiendo ser de una Virgen determinada- en la mayoría de los casos es la Virgen de Guadalupe-, y en ocasiones las Ramas que se precian de ser originales colocan las figuras de la Sagrada Familia-san José, María y el Niño Dios-, unas cuantas ramitas de xiat, un niño carga un botecito que sirve como alcancía para recoger las monedas que le dan las personas donde van a cantar y algunas velas que llevan los integrantes de la misma. Al término de la jornada se reúnen los niños en determinada casa, cuentan lo ganado y guardan la cajita con la imagen. Puede ser que se repartan el dinero de esa noche o bien lo “guardan” para que cuanto la cantidad sea mayor se reparta y sean un poco más la ganancia para cada uno de ellos.

            Las canciones que se entonan en cada puerta siempre han sido las mismas, y es poco el cambio que han sufrido con el paso del tiempo. La primeras notas que escuchamos de la rama son las siguientes:  “… doy la media vuelta y me quito el sombrero, porque en esta casa vive un caballero, vive un caballero vive un General, si nos da permiso para comenzar….. y de ahí p´al real. Entre los cambios que se han presentado podemos hacer notar el siguiente: “….. la calaca tiene dientes, tiene dientes, Topo Gigio tiene dos, si nos da nuestro aguinaldo, se lo pagará el Señor..” diversas son las maneras en que la Rama se despide después de haber cantado su letanía. Hay para decir gracias por el aguinaldo recibido y otras en donde se le hace ver a los habitantes de la casa lo mal que se vieron al no darles ningún peso. En el primer caso cuando se les da algunas monedas se despiden de esta manera: “…ya se va la rama muy agradecida por que en esta casa fue bien recibida, pasen buenas noches nosotros deseamos….” pero el mensaje cambia cuando no les dan ni un peso “…. Ya se va la rama muy desconsolada porque en esta casa no les dieron nada o bien ya se va la rama con patas de alambre porque en esta casa se mueren de hambre…”. No cabe duda que el ingenio mexicano sale a relucir.

            Naranjas y limas,
            limas y limones…

            En la actualidad podemos mencionar que cada año es menor el número de Ramas que se aprecian en las calles, pudiendo ser esto el resultado de una depreciación por nuestra cultura navideña o bien porque no existe la información adecuada en cada hogar así como de la finalidad que estas tienen en esta época.

            Interesante sería el tratar de rescatar en nuestro medio la tradición de la Rama, ya sea organizando a los niños y jóvenes de nuestro rumbo y animarlos para revivir esta tradición decembrina. También se podría realizar en las escuelas, de la misma manera que se preserva la tradición del Hanal Pixán, tratar de organizar a algunos alumnos parta ir de salón en salón para pedir su aguinaldo. En la construcción de los mismos podrían estar presentes los maestros de la Academia de Artes y los de sociales explicando a importancia y necesidad de preservarlas tradiciones, aunque la escuela sea laica, nada se perdería al intentar preservar esta bonita tradición. En la escuela donde trabaja el  de la letra sería un poco riesgoso para los alumnos, ya que el director, el famoso “Camisitas” seguramente pediría un porcentaje de las exiguas ganancias que pudiese obtener cada una de las Ramas.

            El compromiso de los padres de familia es fomentar esta tradición, invitando a sus hijos que de acuerdo con sus amigos de la cuadra o de la escuela, se organicen y formen su Rama y más allá de lo que puedan ganar en estos días lo importante es continuar con la tradición para que en medio de la época mediática y la globalización la costumbre de las Ramas siga vigente como lo ha estado hasta nuestros días.

            En ustedes mis caros y caras lectoras queda el compromiso de continuar con esta bella tradición que nos recuerda un hermoso pasaje de nuestra historia católica y que nos sirve para rememorar esos tiempos que hoy día tienen gran importancia. Si alguna Rama llega a tu casa, dales su “aguinaldo” para que esta tradición continúa.

            Carpe diem!!!

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