
En España, corría el año doscientos seis antes de Cristo cuando se declaró como religión oficial el culto de Mitra. Entre sus ritos y ceremonias se encontraba la de matar a un toro encima de una parrilla de madera, colocada sobre un foso y cuando la sangre caía, los conversos debían de tomar la sangre que manaba del toro y untársela. La corrida de toros y el culto Mitráico fueron recibidos con mucho entusiasmo por los iberos de aquella época.
Si bien es cierto que cuando gobernó Teodosio el Grande en Roma hacia finales del siglo IV, el cristianismo desplazó al mitraísmo, se prohibió por algún tiempo la matanza de animales, incluyendo desde luego al toro. Esto duró poco ya que cuando España fue invadida por los visigodos en el siglo V, la corrida volvió a ser considerada más como una justa en donde se ponía en claro el valor y arrojo del toreros, como espectáculo que como ceremonia de carácter religioso.
La primera corrida de la cual se tienen antecedentes como tal, con una estructura más formalizada, data del año 815 y se celebró en León, en España, esto es con la llegada de los moros en el siglo VIII. A partir de ese año la corrida de toros se empezó a extender por España y lugares cercanos, y del primer anuncio de una corrida que tenemos datos es la que se celebró en Ávila en el año 1080, con motivo de la boda del infante Sancho de Estrada. Posteriormente en el año 1107 para celebrar la boda de Blasco Muñoz . Y para la coronación de Alfonso VII en el año de 1133 se llevó a cabo una corrida en Verea (Logroño). Siete años después se llevó a cabo otra corrida con motivo de las bodas de su hija en León. La primera corrida que se celebró en Pamplona fue organizada por Carlos II, el Malo en el año de 1385.
Durante los siglos XVII y XVII en España se siguieron llevando a cabo las corridas de los toros y en muchas ocasiones a pesar de los interdictos promulgados por los Papas. En al año de 1527, para festejar el nacimiento de su hijo, Carlos V se enfrentó a un toro en Valladolid. Hay que hacer nota de pie, que la suerte de las varas ya se conocía, ya que en el Tratado de Jineta, de Gregorio de Tapia publicado en 1643 se hace mención de éste.
Ya se puede hablar de un formato moderno de la corrida de toros en el siglo XVIII cuando se empiezan a celebrar en cosos, la plaza de toros más antigua de esta época es la de Béjar, Salamanca que data de 1711, otras que aún hoy día existen son las de Campofrío (Huelva) de 1716, la de Almadén (Ciudad Real) de 1756, la Maestranza de Sevilla de 1761, la de Zaragoza. Uno de los reyes que mostró oposición por la fiesta brava fue Felipe V, ya que la práctica de la corrida de toros en un principio fue realizado por hombres pertenecientes a la aristocracia y caballeros de la corte. Esto le preocupaba ya éstos que eran considerados soldados potenciales. Cuando deja el trono por su hijo, y lo recupera de nuevo en 1724, la corrida de toros fue proscrita por él, dando como resultado que dejara de ser un espectáculo para la élite y se convirtiera en uno de carácter popular y público.
Ya sin los nobles en la fiesta de los toros, la corrida fe quedando a manos de los plebeyos quienes tomaron la fiesta para si, y una de las primeras medidas que tomaron fue el de suplir al noble en la grupa del caballo, dando como resultado a los actuales picadores. Los espectadores se empezaron a fijar de las nuevas figuras que se tiraban al ruedo a torear a los toros, éstos se caracterizaban por su fuerza y vigor.
Los toreros de a pie poco a poco empezaron a gustar al respetable y en un principio los matadores ponían arpones a los toros, imitando la acción que hacían los nobles desde el caballo, dando origen de esta manera a la suerte de las banderillas. Poco se sabe de los primeros toreros pero en el año de 1726 hace su aparición Francisco Romero, de oficio carpintero de Ronda, quien dará inicio a una dinastía de toreros que durará más de cien años. Él fue el primero en usar una muleta, se dice que fue un trapo que tenía colgado en su carpintería y lo usó para llamar la atención del toro.
A partir de Francisco Romero, empezaron a salir a luz pública, matadores que tuvieron una gran aceptación por el arte de su torerismo, como lo fue Costillares, quien hizo su aparición en 1754, a quien se le adjudica la invención de la suerte de matar al violapié.-es decir, al recibir-. El mulato José Cándido, quien hace su aparición en el año de 1758 y fue uno de los primeros que encontró la muerte en la arena en el año de 1771. de la primera persona que se conoce como matador con alternativa fue Pepe Hillo, aunque se desconoce la fecha exacta, se menciona que ya era media espada desde el año de 1770. Pepe Hillo es muerto por una cornada de un furioso toro en una fiesta celebrada en el año de 1801. finalmente uno de los matadores de toros que se salvó de alguna cornada es Pedro Romero, quien debuta en 1771 y en sus veintiocho años de ser torero de toros bravos, se dice que mató a más de 5,600 de ellos, tiene el record de no haber salido lastimado en ninguna de sus apariciones en público.
Entre los toreros que destacaron en el siglo XIX, sin duda alguna hay que mencionar a Curro Guillen, , quien cayó muerto después de una cornada por un toro en un festejo llevado a cabo en Ronda, España en el año de 1820, “Cúchares”, quien se destacó por su arte un poco ostentoso y que hasta el día de hoy no es muy entendido por el respetable y al cual se le denominó a su manera de torear como “el arte de Cúchares”. Otro torero que se destacó por la hazaña que hizo después de haber sido corneado fue uno al que se le conocía como “Desperdicio”. Quien a mediados del siglo XIX, al estar toreando a un toro, fue cornado por éste quien le hirió un ojo, mismo que perdió y que también sufrió una fuerte cornada en la mandíbula, misma que él y sus ayudantes taponeó con papel de embalar y que esperó en estas circunstancias ser atendido por un doctor al día siguiente.
Otra gloria de la fiesta brava quien se hizo famoso, además por su arte en el toreo fue “El Tato”, quien recibió la alternativa en 1853, se cuenta que una vez que el toro lo corneó y le tuvieron que llevar a la sala de operaciones, él no quiso que le aplicaran cloroformo y mientras le amputaban la pierna él se fumaba un puro y contaba chistes, ante el asombro de los médicos y el estupor de sus ayudantes.
“El Gordito”, cuya aparición en público como matador de toros data del año de 1862, se dice que además de ser un maestro en el arte de la toreada, a él se le atribuyen haber sido el inventor de dos suertes para la colocación de las banderillas, una denominada el quiebro, que consiste en tentar al toro y cuando éste se encuentra corriendo hacia el banderillero, éste hace un quiebro con la cadera, haciendo que el toro pase a un lado y él coloca de esta manera las banderillas ante la expectación de los presentes. La otra suerte es la denominada el cuarteo.
Otro personaje fue “Lagartijo”, a quien se le atribuye la invención de la “larga cordobesa” y “truco del paso atrás” para ejecutar la suerte suprema, misma que le valió ser apodado por la prensa sevillana como “El Asesino Cordobés”. Los rivales que tuvo “Lagartijo” en este momento fueron “Frascuelo” y “Mazzantini”.
Para terminar esta primera parte, mis caros y caras lectoras, debo mencionar que todos los toreros anteriormente mencionados fueron opacados ante la llegada de uno de los toreros que hizo historia, no solo por su estilo sino por su arrojo y valor, me refiero a “Guerrita”, quien da su primer paseíllo como matador con alternativa en el año de 1887. si bien es cierto que hizo historia con su toreo “Guerrita”, éste tuvo muchos problemas con el respetable por su mal carácter, terquedad y arrogancia hizo que el público lo sacara de la plaza en el año de 1899. Su reinado duró doce años y después le dio paso a uno de los toreros del siglo XX que tendrá una presencia clave en la fiesta brava, me refiero a “Joselito”, quien toma la alternativa en los primeros años de este siglo que estaba comenzando.



