
La tarde del viernes se realizó una ceremonia en el Centro Cultural José Martí en que representantes de la Academia Yucateca de Literatura Moderna (AYLIM) entregaron un Doctorado Honoris Causa en Literatura a la escritora Melba Alfaro Gómez en reconocimiento a su destacada trayectoria. Además se presentó el primer volumen de la Antología Narrativa «Dra. Jeanette Eureka Tiburcio» de cuentos seleccionados en un concurso semipúblico por la misma institución, incluyendo una contribución de la misma Dra. Alfaro, y se inició a nuevos miembros dentro de la academia con una entrega de medallas.
El evento fue presidido por Álvaro José Burgos Ruiz, presidente en funciones de AYLIM; Elidé Canto, secretaria general de AYLIM; Guadalupe Encalada, codirectora del Círculo de Lectura «Voces bajo las estrellas»; Jorge Luis Arquieta Hernández, director de la sala de lectura «Melba Alfaro»; y Addy de Atocha Loría Casanova, coordinadora estatal del Movimiento Construir. Además participaron la maestra y escritora Rosalinda Ramírez Brito, Silvia Cristina Leirana Alcocer del Centro Yucateco de Escritores y Luis Felipe Pacheco, fundador y presidente vitalicio de la academia basada en Izamal.
Ramírez Brito fue la primera en hablar, haciendo homenaje a Jeanette Eureka Tiburcio, poeta, arquitecta y fundadora de la Federación Global de Alta Inteligencia a la que se adscribe la AYLIM y que es responsable por sus reconocimientos, fallecida en noviembre del año pasado.
El presidente en funciones, Álvaro Burgos, pronunció un discurso en el que igualmente hizo tributo a Jeanette Eureka Tiburcio y habló sobre la escritura como un acto de valentía en el que uno acepta el riesgo de ser visto tal cual es.
Guadalupe Encalada habló de su experiencia como mediadora de lectura y de su propia trayectoria en el mundo de la literatura, recordando algunos emotivos episodios que la acercaron a las letras. Consideró que el principal problema para la condición del artista es la falta de recursos para la publicación, y reiteró la propuesta de AYLIM para establecer un sistema de «mecenazgos» que cubran los precios de producción.
Elidé Canto enfocó su discurso en los escritores participantes en la antología y los reconoció a todos por nombre y el contenido de sus obras, destacando que «no solo se reune historias, sino posibilidades, sueños e inquietudes». Arquieta y Loría —dos de los autores antologados— hicieron lecturas de sus respectivas participaciones, retratos bonitos, sensibleros y no en lo particular modernos sobre la niñez y la familia.
Constancias y ejemplares se repartieron para todos los participantes de la Antología Narrativa: Addy de A. Loría Casanova, Maricruz Elizabeth Ortegón Uicab, María Dolores Reyes Huerta, Melba Trinidad Alfaro Gómez, José Miguel Briceño Amaro, Rebeca Aimé Ortegón Uicab, Ivonne Pech Aquino, Luis Alberto Ortega Medina, Álvaro E. Burgos Pérez, Jorge Luis Arquieta Hernández, Jorge Enrique Escalona del Moral, Isidro Enrique Flota Encalada, Luis Felipe Pacheco y Silvia Alejandrina Rojas Sánchez.
Acto seguido, se presentó a Melba Alfaro, Jorge Arquieta, Silvia Rojas, Rosalinda Ramírez, Silvia Cristina Leirana, María Elena Ventura Ávalos y Enrique Jesús Salazar Zapata como nuevos miembros de la Academia y se les exigió hacer un juramento.
Luis Felipe Pacheco presentó el reconocimiento a Melba Alfaro, que se encontró rodeada de sus familiares y seres queridos, con un discurso poético sobre lo que significa el oficio de artista. Se entregó el doctorado honoris causa en nombre de la Academia Mundial de Literatura, Historia, Arte y Cultura y la Sociedad Académica de Historiadores, integrantes de la Federación Global de Liderazgo y Alta Inteligencia, con el respaldo y aval de la AYLIM.
Alfaro agradeció la investidura con un discurso que comenzó con las palabras: «Soy Melba, una mujer de 1955, hija de Mérida, tierra de luz y contrastes». Se recuerda que su reconocida obra ha abordado los temas del silencio impuesto y asuntos sociales regionales, sobresaliendo su novela ampliamente galardonada Me morderé la lengua publicada en 1993 y reeditada en 2013 y 2023, que relata una serie de relaciones íntimas en el marco del movimiento estudiantil yucateco de los años 1970 y que funciona como un provocador y efectivo análisis psicosocial de la época.
La escritora y dramaturga hizo un recorrido de su propia trayectoria partiendo desde la pregunta del poeta alemán Rilke en sus Cartas a un joven poeta: «¿tengo que escribir?», y la construcción de una vida a partir de esa necesidad. Afirmó que su primera formación como química farmacobióloga le enseñó del «rigor y la experimentación», antes de orientarse hacia otro aspecto de su búsqueda por el conocimiento, la exploración del alma humana, considerando que el artista no es espectador sino «protagonista de la transformación de la historia». Dedicó el reconocimiento a varias de las asociaciones con las que se encuentra involucrada, incluyendo al Colectivo Jach Yucatecas y el Taller Literario Café con Piquete, al Centro Yucateco de Escritores, además de familia, amigos y «los jóvenes».
Cristina Leirana Alcocer también ofreció algunas palabras resaltando la carrera de Alfaro, su labor como formadora literaria y promoción de lectura y escritura entre sectores vulnerables, tales como las mujeres en situaciones de violencia y los niños con cáncer, enfatizando la democratización del acceso al arte.
Álvaro Burgos cerró el evento reiterando las felicitaciones a Melba, un agradecimiento al Centro Yucateco de Escritores y al Ayuntamiento de Mérida por prestar el Centro Cultural Martí para la ceremonia, y al Movimiento Construir por la oferta de refrigerios. Respecto a la antología presentada, expresó que «todos los que están escribiendo son bienvenidos» a participar en próximas ediciones, y que se realizaría una entrega gratuita de los ejemplares con cooperación voluntaria.



