Dinero

Hidrógeno blanco: ¿una fuente de energía del subsuelo?

En la corteza terrestre se almacenan billones de toneladas de hidrógeno natural. ¿Podrá un geólogo de Baviera explotar esta fuente de energía limpia y económica?

En un bosque del norte de Baviera, Jürgen Grötsch camina sorteando raíces. En las profundidades del suelo, bajo sus pies, descubrió un tesoro que vale millones de euros. Más aún: si consigue extraer ese tesoro, podría abrirse un nuevo capítulo en la generación de energía limpia. Se trata del hidrógeno, que brota del suelo de forma natural y renovable.

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Grötsch es geólogo. Tras décadas en la empresa de combustibles fósiles Shell, ahora investiga en la Universidad de Erlangen-Núremberg. En el bosque lo acompañan dos estudiantes, ya que «olfatear» hidrógeno, como lo llama Grötsch, es un laborioso trabajo manual. Perforan un agujero de un metro de profundidad en el suelo del bosque, introducen un sensor de gas y esperan a ver qué encuentra el medidor.

«Notable», dice Grötsch, mientras el valor de hidrógeno en la pantalla sigue subiendo. Se detiene en poco más de 500 partes por millón. El 0,05 % de la muestra de gas está compuesto por hidrógeno. Es la confirmación de que ha dado con un filón de hidrógeno.

El dilema del hidrógeno

Desde hace años, directivos de empresas y políticos, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o la ministra federal de Economía, Katherina Reiche, promocionan el hidrógeno como solución para la descarbonización de la economía. El elevado calor que se genera durante la combustión es necesario para industrias que consumen mucha energía, como el transporte marítimo o la siderurgia.

Sin embargo, a diferencia del petróleo, el gas natural o el carbón, este proceso no genera emisiones de CO₂, sino solo agua. Según la Agencia Internacional de Energía, la demanda mundial podría triplicarse de aquí a 2050.

Pero hay un inconveniente: todo el hidrógeno actual debe producirse de forma adicional, y esto, a su vez, suele hacerse con combustibles fósiles baratos. Menos del uno por ciento se produce como «hidrógeno verde» mediante el costoso proceso de electrólisis, impulsado con electricidad procedente de la energía eólica y solar.

¿Viene la solución de las profundidades?

El hidrógeno natural, también conocido como «hidrógeno blanco», se forma de manera natural en la corteza terrestre, y lo lleva haciendo desde hace miles de millones de años. «Gran parte del manto terrestre está compuesto por roca rica en hierro», explica Grötsch. «Cuando entra en contacto con el agua a temperaturas de entre 200 y 350 grados Celsius, el hierro extrae el oxígeno del agua, y lo que queda es hidrógeno puro». Esta reacción, denominada «serpentinización», da lugar a gran parte de los yacimientos estimados de hidrógeno natural.

Investigadores de la agencia estadounidense US Geological Survey estiman que en la corteza terrestre hay almacenadas 5,6 billones de toneladas de hidrógeno blanco. La mayor parte se encuentra a una profundidad demasiado grande como para poder acceder a ella, pero solo el dos por ciento bastaría para cubrir las necesidades de hidrógeno de la humanidad durante 200 años, según escriben los científicos en un estudio de 2024.

Búsqueda del tesoro a escala mundial

Decenas de empresas de todo el mundo buscan este tipo de yacimientos. Sin embargo, solo en un lugar -el pueblo de Bourakébougou, en Mali- se extrae ya hidrógeno natural y se utiliza a nivel local para generar electricidad.

El volumen de producción es reducido, unas 49 toneladas al año. A modo de comparación: un pozo de gas natural produce entre cientos y miles de toneladas en el mismo período. Sin embargo, el caso de Mali demuestra que la extracción de hidrógeno natural es técnicamente posible y podría hacer innecesaria su costosa producción.

Y lo que es casi más importante: el hidrógeno sale hoy de la fuente en Mali con la misma presión que hace 14 años, cuando se inauguró la planta. «Desde el punto de vista técnico, se trata de una fuente renovable, porque los procesos que generan hidrógeno natural continúan de forma constante», afirma Kate Adie, analista de subsuelo de la empresa de investigación energética Wood Mackenzie. Siempre y cuando no se extraiga más de lo que se puede regenerar bajo tierra en el mismo período, aclara.

A partir de 2030, Grötsch pretende extraer anualmente 1.000 toneladas de hidrógeno de un yacimiento bávaro situado a 1.500 metros de profundidad. El gas se destinaría a empresas locales y a redes de calefacción que distribuyen el calor generado de forma centralizada a distintos edificios.

No es tan sencillo

Sin embargo, al igual que muchos pioneros en este campo, Jürgen Grötsch se enfrenta a un problema legal. Son pocos los países que reconocen oficialmente el hidrógeno blanco como recurso natural. Esto dificulta la obtención de ayudas estatales y permisos de perforación. Al menos en Alemania, el hidrógeno blanco podría quedar reconocido legalmente ya en 2026.

Los obstáculos legales, a su vez, disuaden a los inversores privados. Y, salvo contadas excepciones, las grandes empresas petroleras y gasísticas tampoco han invertido en la búsqueda de hidrógeno natural. «Se mantienen al margen y dejan que las startups sean las pioneras y asuman el riesgo», afirma Kate Adie. «Pero en cuanto una de estas empresas emergentes pueda producir una cantidad de hidrógeno natural comercialmente significativa, habrá una carrera por las zonas de extracción».

Con información de DW

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