


El primer encuentro de la Dra. Gladys Arana, con los archivos, menciona, fue un encuentro en familia, creció entre «papeles», desde donde nació su amor por los archivos. Por herencia, su abuelo le enseñó a introducirse «entre papeles», pues él contaba con un archivo, más que con una gran colección de viejos periódicos. Luego, el padre de ella se dedicó a coleccionar y conformar un archivo de recortes de periódico, hasta el último de sus días, ocurrido hace apenas un año, en 2025.
Con toda una trayectoria, de profesión arquitecta y maestría por la UADY, doctorada en arquitectura por la Universidad de San Nicolás de Michoacán, recipiendaria de múltiples distinciones, la Dra. en Arquitectura Gladys Arana López es miembro de múltiples consejos y tiene publicaciones de libros. Además, es miembro académico de diversos consejos y colegios en arquitectura, y cuenta con una trayectoria profesional que inició en 2006. Ha sido galardonada con el Premio Ernesto Mañe de Grupo Prohispen A.C., es investigadora y ha recibido un gran número de reconocimientos.
Esa tarde, nos llevó de la mano con una sencilla pero elocuente descripción de todo un legado, mencionando que a los archivos hay que hablarles, a veces de tú, a veces de usted, sitios que para muchos no dejan de ser un legado, pero contados los que entablan un diálogo e interpretación, que nos conduce a conocer historias, gente, gustos, moda, pensamientos de épocas pasadas o medianamente recientes. No solo eso, nos dejan entrever política y economía de momentos históricos.
La cita del martes 12 de febrero a las 7 pm, en el Auditorio José Díaz Bolio, nos permitió conocer un trabajo que detrás lleva horas y horas de sumergirse entre planos, catálogos y hacerlo sencillo, a simple vista, lo que para la investigadora toma tiempo, esfuerzo y dedicación.






Este panorama retrata la semblanza de un bello edificio, del cual se desconocen a la fecha el autor de sus planos, porque en dicho periodo histórico no era exigible la firma y presentación del autor de los proyectos arquitectónicos en esta nuestra ciudad de Mérida. Sin embargo, conjuntando trabajos, no quiere decir que, por ello, más adelante se pueda conocer al autor de tan brillante obra.
Trabajando sobre los jardines de Mérida, se encuentra en el archivo y con el catálogo en el que encuentra las tinas de baño, reconociendo que el trabajo de su tesis doctoral coincide y recurre al acervo de Prohispen, dando así estructura a uno de los trabajos que salieron de forma conjunta con otras publicaciones.
El archivo va de la mano con diversos procesos, económicos, tecnológicos, políticos, mundos y gente. Ese recorrido que menciona que Salvador Alvarado introduce el catastro en Mérida, para posteriormente, cuando Carlos Peón lo lleva a ser la base para la instalación del cobro del predial, presidente a nivel nacional.
No se trata de una simple presentación de un catálogo, pues ello requiere de un conocimiento de la época para conocer los gustos. Una ferretería de origen alemán, que según consta en documentos, en 1890, como la «Ciudad de Mérida» o como también se le conoció y a la cual se hace referencia en internet como Ciudad Blanca, pero que según consta en escritos, menciona su funcionamiento en 1879.









De 1924 a 1918, fue también sucesos de carácter histórico, por los acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la Guerra de México contra Estados Unidos. En el año de 1983, se produce su cierre, pero con un funcionamiento que finaliza hacia el año de 2002.
Todos los procesos históricos que van de la mano con la historia de la localidad y la forma particular en que esta se desarrolla, sin omitir la época del auge henequero que inició a finales del siglo XIX. Una ferretería que surtía desde una estufa, una secadora, tinas de baño para bebés o adultos, inventos de la época, desde un incipiente modelo de secadora que ya desde esos tiempos brindaban estatus, más allá del uso que se les pudiese dar, porque en ese entonces no había luz, ni siquiera agua potable en la entidad, más que no fue sino hasta el año de 1907 que se inaugura.
La relación de esta ferretería con el crecimiento del comercio en la ciudad, pues no está de más mencionar toda la historia de los archivos celosamente guardados, que resguardan libros de mayor, minuciosamente detallados y nos llevan a ese recorrido en el tiempo, sin omitir que la modernidad ha dejado oculta parte de esa historia en un edificio magistralmente construido, no solamente con una bella imagen estructural arquitectónicamente funcional y construida acorde a las necesidades para las cuales fue creado, modelo ecléctico italiano.
Un edificio alemán estético, con reminiscencia, con la colaboración mexicano-alemana. Construcción tripartita vertical, arquitectura que se desarrolla en México con las plaquitas presentes al frente de la construcción. La ponente lamenta el retiro del elevador que era una parte medular del edificio.
El edificio se localiza en la calle 56, entre 66 y 65, lo que hoy en día ocupan las instalaciones de Soriana. No sé tiene el dato del actual propietario, pero se podría obtener mediante investigación catastral.
Habla del lugar, del momento y de su historia, que para su lectura forma parte de un contexto. La Dra. Arana López dio muestra, de forma breve, del gran acervo que detalla de forma precisa, embarques, mercancías, fechas, catálogos y una meticulosa organización del archivo y la temporalidad que abarca.
Los tiempos en los que estuvo funcionando la ferretería, de los cuales, al finalizar la interesante charla, nos da pequeñas muestras del material que en el archivo se resguarda. Para cerrar la conferencia, la entrega del reconocimiento a la Dra. Gladys Arana, por parte del Grupo Prohispen, y una invitación para visitar su acervo y conocer lo que nuestra historia como Ciudad Prohispen resguarda. Sin duda alguna, una magistral conferencia.
Agradecemos la colaboración de Noemí Rosado.



