Bienestar Espiritual

El diablo existe yo me lo encontré

San José, terror de los demonios

            La figura de San José de Belén como ‘terror de los demonios’ es un título con relevancia en la tradición católica sin base explícita en las Escrituras. Se refiere a la autoridad espiritual y al poder de San José sobre las fuerzas del mal. Esta característica ha sido desarrollada en la tradición mística de la Iglesia.

Escritura y autoridad de San José

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            En las Escrituras San José no tiene un rol protagónico en la narración de la vida de Jesús, pero su presencia es esencial para el cumplimiento del plan divino de salvación. Es citado en los evangelios de Mateo y Lucas como un hombre justo, esposo de María y padre adoptivo de Jesús (Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38; 2, 4-7). Marcos no menciona a José. San Juan Evangelista se refiere indirectamente a Jesús como hijo de José: Felipe menciona que Jesús de Nazaret es “hijo de José” (Juan 1, 45).

            Se puede inferir con claridad que San José ha sido elegido para cuidar tanto de la Virgen María como del Niño Jesús. No hay ningún pasaje en la Escritura que atribuya a José calificativo de “terror de los demonios”. Por su fidelidad y cercanía a Dios Padre y su obediencia a Dios Espíritu Santo le otorgan gracias especiales:  protector de la pureza y santidad que lo fortalecen contra las fuerzas del maligno.

            San José es advertido y guiado por un ángel en momento cruciales de la historia de la Sagrada Familia. El ángel se aparece en sueños para decirle que tome a María por esposa (Mt 1, 20-21). Le avisa de la necesidad de huir a Egipto para proteger al Niño Jesús (Mt 2, 13-14). Le comunica el momento en que puede retornar a Israel, después de la muerte de Herodes (Mt 2, 19-20); le indica establecerse en Nazaret (Mt 2, 22-23). La actuación del ángel no fue directa como en el caso de la Virgen María; la comunicación fue a través de los sueños. Esa intervención celestial, actuando a través de San José, como protector de la Sagrada Familia, revela una relación especial con Dios y lo coloca por encima de todas las fuerzas del mal.

Terror de los demonios

            Este título ha sido atribuido por la piedad popular a San José en los últimos siglos, en particular después del siglo XIX. El calificativo resalta la fe, la pureza, el amor y cercanía a Jesús y a la Virgen María anclados en su obediencia a Dios. Estas virtudes lo transforman en formidable oponente contra los demonios y las fuerzas del mal.

            El mal teme la presencia de la santidad. Después de María—única intercesora ante Jesucristo—José es el hombre más santo y justo, sobre todos los santos y sobre los ángeles. Carismas que lo convierten en una figura contra la cual los demonios no tienen poder alguno. Esta concepción resalta el poder de los santos como intercesores en la lucha contra las fuerzas del maligno. Los demonios, agentes del caos, la oscuridad y la maldad no pueden prevalecer contra la autoridad de un padre justo, santo y obediente a Dios como San José.

            El terror de los demonios ante San José no es un miedo físico a lo humano; temen la voluntad divina. Reconocen la fuerza de la voluntad divina en San José, un hombre entregado en completa conformidad con el plan de Dios. San José es figura poderosa ante los demonios y todas sus insidias. Es el gran testimonio de un ser humano, hombre que por su vida santa es capaz de derrotar las fuerzas del mal que intentan desestabilizar el plan divino de la salvación.

            San José, padre nutricio de Jesucristo, confidente de los supremos misterios, ejemplo viviente y resplandeciente de Dios, volcán de caridad, terror de los demonios, intercede por nosotros.

Dr. Manuel Gracián Barrera

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