En 20 años el deterioro de la calidad del agua de la Laguna Bojórquez, parte del Sistema Lagunar Nchupté, en Cancún, es grave y evidente, tanto como el abandono de su rescate, cacareado durante ese lapso, pero inexistente.
Este reducto lagunar, cuyo intercambio de agua con el mar quedó cancelado debido a rellenos para la construcción de zonas habitacionales en la zona turística, enfrentaba ya, desde el 2004, un profundo problema de eutroficación, es decir, de empantanamiento, denunciado por ambientalistas y académicos.
El asunto pretendió atenderse con recursos de la millonaria sanción que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impuso al Grupo Riu, por haber violentado el marco ambiental mexicano en la construcción de sus hoteles Riu Cancún y Riu Palace las Américas, bautizados como “monumentos a la corrupción”, por las y los cancunenses.
Sin embargo, parte de la aplicación de la multa se usó para estudios, diagnósticos y propuestas que se quedaron archivadas, mientras el proceso de descomposición de la Bojórquez, se acentuó, adicionalmente por descargas de aguas residuales y la construcción, ahora, de alojamientos dentro de la propia laguna, a manera de palafitos.
En el sitio, el mal aroma es aún más evidente que hace dos décadas. Pero el color del cuerpo lagunar y la nata sobre el agua, empeoró, según lo constatado por EstamosAquí.mx, durante un recorrido por el sitio.
La degradación de esta laguna costera es tal, que incluso el biólogo y ex director de Ecología de Cancún, Gerardo Gómez Nieto, se ha pronunciado acerca de su necesario rescate, ante el temor de que el resto del Sistema Lagunar Nichupté siga los mismos pasos.
La Bojórquez, peor que nunca

El controvertido biólogo recordó que entre los 90 y el año 2000, nació y operó un Subcomité de Protección y Vigilancia del Sistema Lagunar Nichupté, “una de las joyas que tenía el desarrollo de Cancún”, que logró insertar una serie de acciones a realizar, en el Programa de Ordenamiento Ecológico de dicho sistema, uno de los primeros en el país.
“Posteriormente se fue perdiendo el interés, aun cuando la Conagua (Comisión Nacional del Agua) prometió un programa de Aguas Cristalinas y Limpias y establecieron unos aereadores que no sirvieron absolutamente para nada. Y se ha dejado y se ha dejado y ya en la actualidad creo que hay pocas acciones de conservación del sistema.
“Es, creo, uno de los sistemas lagunares más estudiados, pero no hay un programa permanente de mantenimiento, conservación, restauración. Aún así al ser laguna costera tiene una gran resiliencia, como ahora está de moda esta palabra, que puede aceptar una gran cantidad de impactos y absorberlos en mayor o menor medida”, expresó.
Para el también consultor ha faltado una institución dedicada a monitorear la situación del Sistema Lagunar, toda vez el profundo deterioro que registra la Laguna Bojórquez, sin pastos marinos, con el agua completamente estancada y verdosa.
“El agua está eutroficada, es decir, está verde el agua; prácticamente desapareció la cubierta de pastos marinos de esta zona. No sé; algo similar pueda pasar en el resto de la laguna, en los cuerpos de la Laguna Nichupté y encontrarnos con un sistema lagunar degradado por un impacto, tanto turístico como de desarrollo urbano que tenemos sin drenaje y brota en esas zonas”, advirtió.
Gómez Nieto consideró necesario conocer los resultados de los siete puntos de monitoreo que la Conagua, presuntamente, posee en el Sistema Lagunar Nichupté, para conocer los parámetros de comportamiento de contaminantes y qué decisiones se están tomando para corregir la aguda problemática.
“Antes Conagua tenía una Red de Monitoreo del Sistema Lagunar y subían los datos a una plataforma y uno podía solicitarlos y te los daban y ahí podías ver cómo se comportaba el oxígeno o cómo los nitritos y nitratos estaban fluctuando en el Sistema Lagunar”, acotó, al señalar que la difusión de estos monitoreos es magra.
Añadió que sería conveniente revivir el Subcomité o generar uno nuevo, de tipo turístico, de corte estatal, para corregir o supervisar acciones tendientes a la rehabilitación de la Laguna Bojórquez, pero también de todo el sistema. Incluyó encontrar cuáles son las fuentes contaminantes de ese gran cuerpo de agua.
La Red de Monitoreo del Agua casi secreta

En efecto, EstamosAquí.mx confirmó que el municipio de Benito Juárez echó a andar –desde el 2020– una “Red de Monitoreo (RMBJ)” con nula socialización, excepto dentro del sector o parte del sector que da seguimiento al tema.
Su propósito es evaluar el impacto de las actividades humana, urbana y turística en los cuerpos de agua y promover acciones necesarias para revertir su contaminación, de forma complementaria al trabajo de la Red Nacional.
Esta Red supuestamente cuenta con 71 sitios en diversos cuerpos de agua distribuidos en Isla Mujeres, Benito Juárez (Cancún) y Puerto Morelos; 17 en la zona litoral; 21 en lagunas costeras y humedales –11 en Chacmochuc y 8 en Nichupté– 7 pozos en zonas de captación de agua potable; 19 cenotes en la zona urbana y en 7 manantiales del Sistema Lagunar Nichupté.
La Red dice contar con muestreos de calidad del agua y un “semáforo” 2020-2022, además con un estudio oficial, pagado por el ayuntamiento a una consultora, denominado “Estudio sobre la calidad del Agua en el Corredor Turístico de Cancún 2020-2021” que, incluso, se mantuvo oculto, a decir de organizaciones como Defendiendo el Derecho a un Medio Ambiente Sano (DMAS) y comités vecinales de la ciudad.
A principios del 2023, la organización y las y los ciudadanos revelaron que el gobierno municipal, desde 2021, sabe de la grave situación sobre la calidad del agua en el municipio, degradada por la carencia de drenaje sanitario y las descargas de aguas residuales de restaurantes y hoteles, que contaminan los cenotes de la ciudad o cuerpos lagunares como el Sistema Lagunar Nichupté.
Los resultados

En dicho Sistema se detectaron descargas de aguas residuales, fugas, derrame de pozos, descargas del drenaje pluvial, de fosas ´septicas y hasta del antiguo basurero de la ciudad.
Para efecto de la Red, se cuenta con 63 estacones de monitoreo en el litoral, lagunas, humedales y acuífero y se han desarrollado 4 campañas de muestreo para todos los cuerpos de agua.
Uno de sus objetivos es, precisamente, la “identificación de descargas directas al Sistema Lagunar Nichupté”, que son nueve en total, activas, de agua residual hacia la laguna, así como 10 derrames de registros de alcantarillado.
Se detectaron también 115 tuberías que descargaban hacia el cuerpo lagunar “con probabilidad de ser descargas intermitentes”; tuberías con presencia de hongo de drenaje y otras descargas que, incluso, datan del 2010 y se encuentran vigentes.
Conforme a los resultados de dicho estudio, se observaron 14 drenes oluviales con destino al manglar y el arrastre de contaminantes, además de presencia del hongo de drenaje.
En la “Laguna del Amor”, dentro del mismo Sistema Lagunar, se identificaron seis descargas de agua residual, por ejemplo.
La calidad del agua en todo el Sistema –dice el estudio– es regular, siendo la zona de manglares en la “Laguna del Amor”, la más afectada, junto con la Laguna Bojórquez y la zona de Pok Ta Pok, que presentaron valores altos de enterococos debido a la “descarga de agua residual”.
Las acciones que no se ven

Según la Red, se han establecido 70 acciones a corto, mediano y largo plazo –al 2035– para el control de la contaminación del agua, que nadie conoce, excepto las autoridades, debido a que no hay difusión de las mismas, ni de la página de la Red.
La inversión total al 2035 es de dos mil 383 millones de pesos, pero se desconoce la fuente de financiamiento.
Entre esas acciones está la elaboración de un estudio de capacidad de carga de infraestructura de conducción y tratamiento en la Tercera Etapa de la Zona hotelera –en donde se violenta en Plan Maestro de Fonatur, permitiendo mega hoteles, cuando no estaba destinada para ello– a fin de evaluar la conveniencia de construir una planta de Tratamiento de Agua, alterna o complementaria, a la de El Rey.
Esta acción contemplaba en su ejecución al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), que está en proceso de cierre y entregando activos al gobierno estatal, y a Aguakán, contra quien se ha iniciado un proceso jurídico por el tema de la extensión de la concesión, cuya vigencia original culminó el 31 de diciembre pasado.
El Puente Nichupté y su impacto
El biólogo se refirió también a las obras de construcción del Puente Vehicular Nichupté, que cruzan el sistema lagunar de la zona turística hacia la ciudad de Cancún y viceversa.
Si bien resaltó y reconoció el cúmulo de medidas de mitigación contenidas en el proyecto, subrayó que es necesario que se dé a conocer el resultado de las mismas y de qué institución, dependencia o responsable está vigilando su cumplimiento, especialmente en lo concerniente a la reforestación de más de 100 hectáreas de manglares.
“Lo que se tiene que lograr es que se cumplan esos programas y se muestren los resultados de la reforestación de mangle, que creo que son 169 hectáreas. Es un área enorme. Al igual que de pastos marinos”, dijo.



