
El Gobierno federal y el sector gasolinero acordaron un nuevo precio para el diésel: 27 pesos.
El Gobierno federal y el sector gasolinero acordaron un nuevo tope al precio del diésel dejándolo en 27 pesos por litro.
“Llega a 27 pesos a partir de la próxima semana, en un apoyo del sector gasolinero y de las mismas instituciones del Gobierno para poder lograrlo”, expresó Enrique Félix Robelo, presidente de Onexpo.
La reunión se realizó este martes 28 de abril luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum revelara su intención de bajar aún más el costo del combustible.
Así lograron el acuerdo para bajar el precio del diésel
Para concretar este acuerdo, Petróleos Mexicanos (Pemex) deberá reducir en 90 centavos por litro el precio del diésel que comercializa en sus Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR), complementando el ajuste con una disminución adicional de 10 centavos en comisiones bancarias para alcanzar una baja total de 1 peso, explicó Alejandro Montufar, director general de PETROIntelligence.
Actualmente, las TAR de Pemex ofrecen el diésel en 26.140 pesos por litro, por lo que dejan un margen de ganancia para los empresarios gasolineros de apenas 1.86 pesos por litro.
El precio del diésel acumula 18 días a la baja, al ubicarse actualmente en 28.197 pesos por litro.
Desde que la guerra en Medio Oriente comenzó a afectar al mercado energético global, el precio del diésel en México se ha elevado en 7.5 por ciento. Su máximo nivel lo alcanzó el 4 de abril, al rozar los 28.8 pesos por litro.
Alejandro Montufar señaló que es muy difícil que los empresarios gasolineros cumplan con es nuevo precio objetivo, especialmente las estaciones de servicio que no son suministradas por Pemex y no pueden disfrutar de los descuentos que ofrecen las TAR.
Al inicio de esta semana, los importadores privados están ofreciendo el diésel al mayoreo 1 o 2 pesos por arriba del precio de Pemex, aunque incluso, algunos han llegado a ofrecerlo en 30 pesos, lo que implica un sobreprecio cercano al 15 por ciento, puntualizó el especialista.
Este fenómeno está generando un efecto inmediato en la infraestructura logística de Pemex, particularmente en sus terminales de almacenamiento, donde comienzan a registrarse señales de saturación ante el aumento en la demanda.
“Aunque es buena noticia para Pemex, hay cuellos de botella en varias partes del país que, irónicamente, están demostrando que se necesita la complementariedad de los importadores privados que lamentablemente no están desplazando su producto por los precios objetivos”, indicó el experto del mercado gasolinero.
En regiones como el centro y el Bajío, los privados vendieron este martes el diésel al mayoreo en 29.3 pesos por litro, y un fenómeno similar está ocurriendo con la gasolina regular, ya que la están comercializando en 24.82 pesos, un 14.5 por ciento más cara que Pemex (21.68 pesos).
En ese sentido, el encarecimiento del producto por parte de los privados ha reducido “artificialmente” la oferta disponible en el mercado, al hacer menos competitivas sus ventas y frenar el desplazamiento de combustibles importados, puntualizó Montufar.
Actualmente, solo Exxonmobil, Koch, Shell, Marathon y Valero cuentan con permisos vigentes de importación de combustibles.
La semana pasada, El Financiero informó que el sistema de almacenamiento de diésel en México operó bajo una mayor presión en marzo, luego de que 51 Terminales de Almacenamiento y Despacho (TAD) registraron salidas superiores a sus entradas, un comportamiento que refleja una mayor dependencia de inventarios.
Por lo tanto, un precio realista para el diésel podría rondar entre 27.20 y 27.5 pesos por litro, siempre y cuando, Pemex baje el precio TAR y se aprovechen las reducciones de comisiones bancarias, prevé Montufar.
Precio del diésel afecta a pequeños gasolineros
El precio máximo de 28 pesos por litro impuesto al diésel en México está generando presiones financieras significativas para los pequeños gasolineros, quienes enfrentan márgenes insuficientes para cubrir sus costos operativos, advirtió Manuel Hernández, empresario con tres estaciones de servicio en Guanajuato.
El problema radica en que, aunque el combustible se adquiere en alrededor de 26.14 pesos por litro, el margen bruto de cerca de 1.80 pesos se reduce rápidamente al incorporar gastos logísticos y administrativos. “Ese margen no alcanza para pagar operación, administración, flete y las mermas que llegan en las pipas, muchas veces por robo de combustible”, explicó.
De acuerdo con sus estimaciones, el transporte del combustible implica un costo cercano a 60 centavos por litro, mientras que las pérdidas por merma rondan otros 30 centavos. A ello se suman gastos de nómina, mantenimiento, comisiones, seguros, impuestos y trámites regulatorios, que terminan por erosionar completamente la rentabilidad.
El resultado es que algunas estaciones ya operan con números negativos. Hernández estimó que en zonas urbanas las pérdidas pueden ser de alrededor de 20 centavos por litro, mientras que en estaciones ubicadas en carreteras el impacto puede superar un peso por litro.
Esta situación afecta de manera desproporcionada a los pequeños operadores, que representan la mayoría del mercado y cuentan con una o dos estaciones, a diferencia de los grandes grupos con decenas o cientos de puntos de venta que pueden compensar pérdidas entre unidades. “Los grandes pueden subsidiar estaciones menos rentables, pero los pequeños no tenemos esa capacidad”, señaló.
Ante este escenario, el empresario advirtió que podrían tomarse medidas como reducción de personal, recorte de horarios o incluso cierre de estaciones para mantener la operación. También alertó sobre posibles distorsiones en el mercado, al incentivar prácticas irregulares como la compra de combustible ilícito para mejorar márgenes.
Además, cuestionó la falta de claridad en la metodología utilizada por las autoridades para fijar el precio tope del diésel, al considerar que no refleja la realidad de costos del sector. “No entendemos cómo construyeron esa fórmula. Lo único que pedimos es transparencia para saber de dónde salen esos números”, apuntó.
Fuente: El Financiero



