Bienestar Espiritual

Diario vivir: Razón y Orden (1)

¿De dónde nace ese pensamiento tan absurdo de que cada quien tiene
SU propia verdad, cuando sabemos que la verdad está unida a la realidad?

MJ

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                                                                                  Es evidente hoy día, el hecho de sentirnos por momentos desordenados, mucho más cuando observamos los ámbitos globales, el mundo se ha visto afectado de fondo. El relativismo ha alcanzado a la verdad de tales maneras, que ha llevado a la razón a confusiones, asunto que ya está presente en cualquier país, esto produce controversias que las más de las veces ni los propios habitantes entendemos.

¿Se ha trastocado la razón afectando a la verdad a nivel personal?

Como ciudadanos del mundo se nos brinda tanta información, que es posible que se nos dificulte razonar con el buen sentido original y sin miedo, esto trae por resultado: desorden y una observancia de verdades personales a medias, o de plano nada realistas.

Encaminado el pensamiento por estas dos conceptualizaciones, razón y orden y mucho más en cómo se manifiestan en la del día a día, veamos que nos dice el diccionario de Real Academia:

Razón: Ante todo, es la facultado de discurrir. Es decir, tener claro el entendimiento. Entender con acierto y con sentido. La razón está directamente relacionada con las causas y así también con los motivos de la realidad. A veces cuesta pensar por uno mismo y esto nos está llevando a creer verdades falsas, falsedad que no hace sentido cuando creemos que solo nuestra verdad es válida.

Del Orden se nos dice:

Ligado a la razón propicia el pensamiento con un método, con justicia y rectitud. El orden es poner las cosas en el lugar que les corresponde.

Con estos dos conceptos nos ha de quedar claro que, si se razona con la luz de la conciencia, es posible que mucho se nos aclare con sentido y sin desviaciones.

Cuando el filósofo Friedrich Wilhelm Nietzsche asentó la frase -Dios ha muerto-,    no estaba diciendo en vano, era el momento histórico del pensamiento que se imponía con urgencia para revisar, ya la vida del mundo había tomado tales carices que se necesitaba reconsiderar el orden del pensamiento. La presencia de Dios se hacía a un lado percibida como un estorbo para pensar. No digamos para ser y mucho menos para vivir. Se sentía imprescindible una nueva razón para dar fuerza a la ciencia. Ya después con los años de caído el niño al pozo… ¡se ha querido poner la tapa! Se mimetizaron urgencia con realidad olvidando que todos somos contingentes en Dios, y cada ser humano ha de velar por sus conceptos vitales.

Luego supimos por el mismo devenir del mundo, que esto dio un giro tan fuerte al pensamiento humano, que fue llevado practicante a un barranco. Ahí, una vez desbarrancados quisimos aplicar de nuevo la razón y el orden, mas ha costado mucho y no se ha logrado.  No es que ese aseverar del filósofo sea lo clave única del nuevo orden mental, mas sí que permeó demasiado y fue la gota que derramó el vaso de ese momento histórico del pensamiento y hasta hoy lo estamos pagando.  La razón y la religión, es un hecho que se complementan y dan ambas asiento realista, aunque se crea por muchos otros congéneres que son ilusiones. Los grandes pensadores creyeron que era mejor quitar esas tonterías de la metafísica. Tomar solo en brazos a una razón demasiado contundente la asentó en lo material.  Es verdad que la razón es muy importante, mas llevada a los extremos de que todo se tiene que explicar desde y solo con sus postulados, pues eso es una verdad a medias. Si solo nos guiamos por razonamientos y si peor aún estos no se asientan en la realidad, nos perdemos. En los pensamientos de la Edad Media, cuando todo se entendía sin mayores cuestionamientos, estaba claro que hacía falta el ordenar con las metodologías del pilar de lo científico, pero no por eso abríase de despojar a los seres de creencias en el ámbito espiritual, que es el complemento de dar asiento a las almas. Fue difícil entender ese equilibrio y lo sigue siendo. Se pusieron manos a la obra y al llegar al mundo hipercientifico de la postmodernidad, se ha desembocado en creer en demasía en la técnica que ya quiere abarcar todo, hasta el espíritu humano. ¿Podrá la técnica sobrepasar lo espiritual y sacarlo del mundo? Hay momentos en que percibimos que nos está tragando enteros el pensar materialista. Hace falta la presencia de Dios en las vidas humanas. Eso ya no está de moda.

Nacen nuevas corrientes espirituales apoyadas en los modos culturales. Así somos los humanos, nos controvertimos, para luego dirigirnos hacia donde no es. Aunque muchos no lo logremos comprender del todo, es ahí en donde se asienta la realidad del caos actual, eso de que cada quien, con SU verdad ha causado confusión.

Ni la IA, ni nadie podrá tragarnos de un solo bocado si sabemos informarnos y ser asertivos de un alma trabajada y sustentada en principios espirituales que se han de ver palpables en el día a día, en el mundo. ¿Como entender que los consultorios de salud mental estén repletos, que los seres humanos de pronto ya no soporten la vida y la sientan pesada? ¡Claro está que…! si se elige incompleta la visión total, y peor aun la que no nos corresponde, pues abismos encontraremos.

Hay un autor que jamás he leído, que estoy segura es muy interesante. Luego de que Nietzsche dijo lo que dijo, él complementó: -Cuando decimos que Dios está fuera de la vida del ser humano, por definición esto nos conduce a aceptar cínicamente la realidad-. Vactav Havez. Ese cinismo de la realidad, nos alcanza y es la semilla de lo que se vive hoy: Cínicos que van de la mano de otros cínicos.

Si se están viviendo realidades asentadas en el cinismo puro, también hay remedio: conociendo las causas realistas se puede tomar nuevos caminos. Muchas personas estamos viendo el sinsentido en la mayoría de los procesos. Están los congéneres que vienen detrás, toda una generación que parece que va a pagar los platos rotos, y eso, es lo más injusto que hay. Muchos jóvenes hoy día están volviendo a la religión para complementar su quehacer profesional, con ellos es donde asentaremos nuevas bases de esperanza. Bien preparados en los ámbitos de profesiones elegidas con más acierto, más una vida espiritual, todo permitirá esta dupla que la buena razón permita el orden que cambia, que propone. Aun las madres que no pudieron pasar por las universidades, lo tienen claro hoy día.

La motivación real de vida, aunque se sienta que se ha perdido en la noche de los tiempos, tiene camino con una buena cosmovisión: sabiduría + espíritu.

El Nihilismo, es una corriente filosófica que tiene que ver con ese vacío que a veces se percibe, ha dificultado el sentido de donde tomarnos con apoyos realistas. La definición de la Real Academia nos dice:

-Es la negación de un fundamento objetivo en el conocimiento y en la moral-.

Mas claro ni el agua. Si no entendemos que estar escépticos, o con un pensamiento anárquico e incompleto nos desbarranca, nada hemos comprendido.

En el taller al que pertenezco, llegamos a la conclusión que el nihilismo está llevando a los seres humanos a sentir que no se puede tener fe en nada, se percibe la realidad como agujereada, como si todo lo que nos rodeara fuera mentira. Es un sentimiento como si no tuviéremos asidero confiable.

Es algo así como que muy poco sentido se les ve a las decisiones, cuando en nuestros entornos están asentadas las bases realistas: si hay razón, por ende, habrá orden.

La fe de occidente es un baluarte que se ha resquebrajado, más aún ¡no está rota! Se está pasando por un periodo de mucha incertidumbre, es verdad. Veamos de nuevo como históricamente se apoya el pensamiento en pilares de una eternidad:

  1. La Metafísica del pensamiento griego. (trajo la buena razón)
  2. El Derecho Romano. (Trajo las bases del orden)
  3. EL cristianismo. (Dio, en base a los dos anteriores: el concepto de la revelación).  

Podríamos decir que los tres, pueden observarse como la alianza geopolítica de todos los tiempos humanos, aunque los tres pilares estén sufriendo y haya una danza incierta entre cómo se razona, como se ordena y mucho peor: como vivimos la espiritualidad, en algunos casos como algo adosado y no de fondo.

En Grecia, se formuló la razón rigurosa, ni duda alguna. Es decir, como un baluarte del pensar humano, somos razonables desde la medula. De ahí se plantearon las bases de la democracia, que nada que ver con lo que vivimos hoy, y aunque se ha luchado por eso, el pensamiento ha sido presa de los oportunistas que han desarrollado las ideologías que no velan por la verdad.

En Grecia se tenía en gran estima la enseñanza, lo que se trasmite en el día a día ha de ser apoyado en la realidad sustentable. Los padres tienen la tarea de ser congruentes, asertivos, y dar a los críos verdades vivibles con sentido, no búsquedas de oportunismos que solo desvían la buena razón. Al niño se le enseñaba a razonar, a pensar, y a partir de ahí el poder postular una vida con naturalidad, con orden.  Es claro que hasta hace unos años se trataba de que la cosmovisión proviniera de los padres a los hijos sin chistar, aunque esto no ha de ser necesariamente así, hoy día. Postular al joven que tenga clara cosmovisión en ámbitos de una educación clara, misma que no se impone, se dan las herramientas para pensar.

El nivel ético proviene de las virtudes y nada como las que proclama el mismo cristianismo con toda claridad: Cardinales y Teologales.

En Roma, el imperio mantuvo una estructura de base en el derecho. El derecho romano ha dado base a todo lo legal y jurídico en el orden del mundo. Claro que también se ha desvirtuado mucho, porque no ha habido constancia. El rio revuelto ha traído la corrupción, vista como un don por algunos vivales.

Tanto griegos como romanos, vislumbraron que el universo está inmerso en un plan, y es en ese momento que se dan las bases del cristianismo: La revelación.

Hasta la Edad Media, la filosofía y la metafísica iban de la mano, era claro que no podía continuarse sin la ciencia, más la transformación de esta base dual se nos salió de las manos, no se logró el equilibrio pretendido: razón/orden.

Fe y Razón pueden ir amalgamados. Se ha dejado de lado la fe real, se trastocó pensando que era un idealismo absurdo; ahora solo se tiene fe en lo que se ve, lo que se siente y comprueba contante y sonante, el mundo más allá de lo evidente se considera ideal. Un materialismo rampante es lo que impera, y tampoco ha dado soluciones reales.

No se puede explicar todo bajo la luz tan solo de la ciencia, aunque así se sigue pensando. La amalgama es: razón + fe + orden.

Cuando el ser humano se convierte en el centro del mundo, pareciera que la fe se sale de la escena, se pierde la contingencia tan valiosa en lo Divino.

Las visiones del mundo no se pueden realizar bajo los postulados de interpretación, porque no existe una realidad igual a la otra todas bañadas por la misma verdad, ese saber ver la realidad absoluta en cada caso, es lo que cuenta.

Hasta se ha llegado a pensar que si no sabes todo… no existes. Como si el saber en sí mismo solucionase los problemas, se ha perdido el sentido común.

                                                         En estos días de relectura de mis libretas, me encamino a leer la numero 97 (Noventa y siete).

Está situada en el mes de abril, del año 2012, y la introducción tan solo dice:

-Amar a Dios-. Romanos 8:28

-Y, sabemos que los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados-.

Hermosa cita. Tener claro el propósito. Es un cuestionamiento de cómo percibimos al Dios que se nos ha mostrado vivo, en el catolicismo se dice: -Yo soy la verdad y la vida-. Los que así lo percibimos, nos sentimos bien conducidos. Hay sabiduría en la Biblia. Y no es una moda.

Y, continuo: Discernir, es el primer paso para la razón bien fundada. Asentar la serenidad aun dentro de las controversias. Si los discernimientos se hacen vida y dan orden a la vida de cada día, vamos de la mano de Dios, y nuestra energía se ve fortalecida.

Hay grupos en el mundo que nos prefieren ignorantes, para manipular.

Así como los grandes mares nos muestran sus vaivenes, el alma humana también los tiene, y habremos de aprender a percibir los ritmos, sin miedo. (Continuará)

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