
Hacinamiento, escasa atención médica, ambientes insalubres y retraso en los procesos de deportación son algunos de las condiciones que los cónsules mexicanos han encontrado en sus visitas a los centros de detención a cargo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Hace dos semanas, la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó a la red consular en Estados Unidos realizar visitas diarias a los centros migratorios de ICE para verificar de manera directa las condiciones de los migrantes retenidos en la Unión Americana. Los cónsules realizaban una vez a la semana las visitas.
La instrucción fue dada luego de que el mexicano Alejandro Cabrera Clemente muriera en el Centro Correccional de Winn, ubicado en Winnfield, Lousiana, bajo custodia de ICE. La muerte del connacional es la 15 bajo las autoridades migratorias estadounidenses desde que el presidente Donald Trump regresó a la Casa Blanca el 20 de enero del 2025.
Tras lo dictado por Sheinbaum, se han realizado más de 220 visitas a centros de ICE donde se encuentran mexicanos detenidos, de acuerdo con los reportes que varios consulados han enviado a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Sobre el centro de detención Otay Mesa, ubicado en California, por ejemplo, los cónsules reportan “deficiencias estructurales persistentes”, que incluyen falta de atención médica adecuada, alimentación insuficiente e infraestructura precaria.
“Las visitas han confirmado que una gran parte de los detenidos, dos de cada tres en operativos recientes, no tienen antecedentes criminales, contradiciendo las versiones oficiales que priorizan a perfiles peligrosos”, coinciden las representaciones diplomáticas.
Los informes indican, además, falta de atención médica urgente y rutinaria para los migrantes detenidos, muchos de los cuales padecen enfermedades como diabetes e hipertensión que no reportan por temor.
La separación de familias es otra de las condiciones que, de acuerdo con los reportes, a los que El Sol de México tuvo acceso, pasan los migrantes bajo resguardo de ICE, lo que provoca graves daños psicológicos a los menores.
“Muchos inmigrantes detenidos en instalaciones como las de Miami, Florida o Georgia enfrentan largas esperas por retrasos judiciales, la comida es insuficiente o de mala calidad, además de que el espacio es reducido por lo que sufren de hacinamiento”, afirma uno de los informes.



