Opiniones

Club del libro / 3

André Breton (Wikipedia).

¿De quién fue la idea de que leyéramos los Manifiestos del Surrealismo de André Breton? De Jesusita Rodríguez. ¿Qué argumentos esgrimió? Que durante la pasada quincena había tenido sueños placenteros, como si se tratara de una miniserie rosa de TV, lo cual la alarmó sobremanera porque, en primer lugar, en el pasado siempre tuvo pesadillas incoherentes y porque, en segundo, jamás pudo anotarlas a detalle.

Por otra parte, nuestra compañera dijo que comparte, sin fisuras, todo lo que el padre del surrealismo dice sobre el sueño, en especial, que no hay razón alguna para que no los utilicemos como herramientas eficaces para resolver los problemas fundamentales de la vida. Respeto a Jesusita, pero esto último de plano me parece una chifladura, como tampoco creo en la interpretación de los sueños de herr Freud.

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De la fotocopia del libro argentino que nos proporcionó Jesusita me llamaron la atención varias cosas: tiene números de notas al pie, cuyo texto no encontramos por ninguna parte; en la ficha bibliográfica que aparece en la p. 6 se da como fecha de registro 2006, pero en el colofón se consigna que el libro se terminó de imprimir en 2009; a lo largo de las 240 páginas el texto está plagado de diversos tipos y tamaños de letras; en muchas páginas la cuchilla mutiló parte del texto, etc.

Mi primera reacción fue pensar que se trataba de una edición descuidada, pero luego algo me hizo reconsiderar este juicio: la materia mismo del texto. Son guiños del autor, me dije, enemigo de lo convencional, lo ordenado, lo lógico, lo previsible… Entonces le presté más atención al índice: contiene tres manifiestos surrealistas fechados en 1924, 1930 y 1942.

Jesusita nos advirtió que si bien Breton propone varios métodos para dejar fluir el pensamiento sin que los estorben la razón y los prejuicios morales o estéticos, ella deseaba que nos limitáramos a compartir ejemplos de automatismo síquico puro, es decir, que lo que salga de la pluma, lápiz o de la compu no debe corregirse ni mucho menos pulirse. “Lo quiero crudo”, exigió Jesusita y yo pensé ipso facto en un carpaccio y en un kibi. ¿Por qué? Sepa.

Esto fue parte de lo que el colectivo obtuvo de esta experiencia.

Los chilames balames danzan sin parar en conjuntos arquitectónica marginales y sin temor de que los detengan los cuicos porque su apariencia sospechosa destila exotismo de almanaque.

Creo que en tu vida anterior fuiste mayocol de hacienda porque no dejas de enchicharnos a todas horas con tu oleaje académico, tu narcisismo de bizcotela y tu porte de reina destronada.

La naturaleza debora la piedra, la piedra se hunde en el pozo (tzumbuluc) y el SAT nos cuadricula a todos con su benevolencia de santo patrono.

Las islas de asfalto de la uebe se han desintegrado como azúcar glass o como harina de otro costal mientras las olas borrascosas meten el agua a nuestras casas convertidas en receptáculos de la próxima venida de Tritón.

Sol de azufre que sufre, como la morena trumpiana que vi anteayer por las playas de Uaxactún mientras trituraba con su paquidémica figura las conchitas que la mar arrojaba a su paso como homenaje simbólico de misericordia.

Anonas, tunas, melcocha, algoldón, jícama enchilada… desfilan en procesión temazcal como los narcos se arrejuntan con los sujetos que no tienen visa, pero sí abultadas cuentas que semejan montañas de nancen campechano.

Mis pies descalzos suben fatigados los farallones falsos de los verdaderos templos prehispánicos, como ayer lo hizo Breton pertrechado de una cerveza bien fría porque entonces no existía la burocracia esperpéntica que lo prohíbe todo, hasta tomar el rejuvenecedor fresco bajo la ceiba petandra.

Siseo de serpiente, muros de oro, ruidos de motor de ocho cilindros, convento dictómico, luz errante, hojaldra comatosa, proverbial e inútil sueño enarbolado por los falsos mesías del toloache almendrado servido en jitanjáforas.

Soflama arguendera, xoooo, flama dicharachera, arbusto virreinal encadenado al pasado mientras el futuro se encamina a Marte y a amarte.

Invítame a una aventura sin final y sin pedal, que cobre impulso de los placeres cotidianos mientras una nube en forma de garza despliega sus alas en el humedal siniestro de mi jardín embozado de virginales chillidos del pájaro Tho.

Te soñé despierta mientras te pintaba los dedos con vinílica, pero tus ronquidos espaciados indicaron que soñabas con los angelitos o con los tres cerditos del rancho incautado o encantado… de conocerte.

Observo fascinado elmundo real en la pantalla del teléfono y me disgusta lo que sucede de este lado imaginario donde las metáforas guerreras cobran vida y vidas al por mayor mientras los genocidas apologéticos se solazan solemnemente en medio del caos infecundo.

Nuestra convivencia carnal nunca ha necesitado ningún preámbulo ambulatorio ni mucho menos performances disuasivos, simplemente nos entregamos al goce sin tomar en cuenta los prejuicios onomatopéyicos de los geriatras y urólogos que vagan desperdigados en el éter fluminense.

Tómate el tomate rápido, antes de que suba de precio oooootra vez.

Yo amo a mi nana y mi nana ama a su novio y ninguno de los tres tiene problemas esotéricos o cardiacos.

La cnte se siente como agua caliente para el chocolate de la abuelita mientras el mundial acecha y cosecha lo que siembra el hada madrina de los suelos húmedos.

Aquí lo dejamos por ahora porque los anunciantes y lectores también tienen derechos imprescriptibles como nuestra soberanía nacional… surrealista.

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