
Hace cuatro años, Estados Unidos intensificó las restricciones a las ambiciones tecnológicas de China imponiendo limitaciones a la exportación de chips avanzados, conocidos como semiconductores, usados en inteligencia artificial (IA), centros de datos y defensa nacional.
El objetivo de la administración Biden era limitar la capacidad de Pekín para desarrollar tecnologías que pudieran impulsar su poderío militar y financiero.
Esto hizo que Pekín acelerara su apuesta por la autosuficiencia. Con su plan «Hecho en China 2025» (Made in China 2025), el Gobierno chino ha invertido sumas millonarias en el desarrollo de la producción nacional de semiconductores.
Los chips y el plan de autosuficiencia chino
Pekín concedió enormes subvenciones, exenciones fiscales y otras medidas para ahorrar en costos, a fin de fomentar el desarrollo de empresas locales similares a NVIDIA ―la compañía estadounidense responsable del innovador chip de IA Blackwell― y a la taiwanesa TSMC, el principal fabricante mundial de chips por contrato para semiconductores avanzados y desarrollador de la tecnología de fabricación de chips N2.
SMIC, pilar fundamental del plan de autosuficiencia chino, registró ingresos récord de 9.300 millones de dólares (7.800 millones de euros) el año pasado, mientras que HuaHong, la segunda mayor fundición de chips del continente, ha estado operando al 106 % de su capacidad operativa debido a la demanda, según su informe de resultados del cuarto trimestre de 2025.
Pero si bien China se ha esforzado mucho por alcanzar a las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, Ryu Yongwook, profesor adjunto de la Escuela de Políticas Públicas Lee Kuan Yew, de la Universidad Nacional de Singapur, cree que ese progreso a menudo se exagera.
«Pekín quiere lograr la autosuficiencia en chips, pero el nivel actual está muy lejos de eso», dijo a DW Ryu, experto en la rivalidad tecnológica entre EE. UU. y China. Y añadió que China está por detrás de EE. UU. en cuanto a investigación, diseño e innovación, y también va a la zaga con respecto a Taiwán y Corea del Sur en términos de producción.
Ascenso de fabricantes de chips chinos en el mercado mundial
A pesar de ello, China ha logrado significativos avances en los últimos años. Según Rhodium Group, un centro de investigación enfocado en China, ese país ha conquistado aproximadamente el 30 % del mercado mundial de chips tradicionales, los pilares de la economía actual.
Estos semiconductores no son los más rápidos o los más avanzados, pero son esenciales para vehículos, equipos industriales y electrónica. La producción china a gran escala genera preocupación entre sus competidores globales.
«La expansión de la producción china hará bajar los precios [de los chips] a nivel mundial y ejercerá presión sobre los proveedores no chinos», predice John Lee, director de la consultora de investigación East-West Futures, con sede en Berlín.
«Esto ya está ocurriendo en algunos sectores, como el de las obleas de carburo de silicio», un material fundamental utilizado para chips de alta potencia, afirma.
Avances en chips de última generación
China también ha avanzado en el desarrollo de chips más sofisticados, produciendo con éxito procesadores de 7 nanómetros que ahora impulsan los últimos teléfonos inteligentes de Huawei.
Estos chips son comparables a los lanzados por TSMC en 2018 para clientes estadounidenses y de otros países occidentales. Sin embargo, aún van por detrás de los chips de 3 y 5 nanómetros en velocidad, eficiencia energética y costos de producción.
«No se puede hacer mucho sin tener acceso al chipset más avanzado de Estados Unidos», declaró a DW Tim Rühlig, analista sénior de Global China en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, añadiendo que China podría necesitar «una década aproximadamente» para ponerse al día.
El nuevo Plan Quinquenal del Partido Comunista resta importancia a objetivos anteriores y destaca la IA, estableciendo un marco de «modelo chip-nube-aplicación», con chips avanzados como parte de un ecosistema informático más amplio.
El «Plan B» de China despierta nueva rivalidad
Ahora China se está centrando en la IA práctica y orientada a tareas para la industria, que requiere menos potencia de cálculo, algo que los chips nacionales pueden gestionar fácilmente.
Aunque los chips y sistemas chinos de IA no son de última generación, tienen un rendimiento sólido a un costo mucho menor. Esto está impulsando su rápida adopción en el sur global, lo que supone una amenaza para el dominio global de Microsoft, Google y otros gigantes tecnológicos estadounidenses. Estos, según el banco de inversión Goldman Sachs, tienen previsto gastar la cifra récord de 700.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA.
Liderazgo de EE. UU. enfrenta desafíos concretos
Uno de los obstáculos para el sueño de Silicon Valley de crear sistemas de IA más inteligentes que el cerebro humano es la limitación que representa la sobrecarga de la red eléctrica estadounidense, según el proveedor de inteligencia de mercado ICIS.
Con una capacidad de reserva estimada de 400 gigavatios para 2030, según las proyecciones de ICIS, China, en comparación, puede desplegar centros de datos a gran escala, incluso si sus chips son menos eficientes que sus homólogos estadounidenses.
ICIS prevé tres posibles escenarios:
- Estados Unidos mantiene el liderazgo al reparar su red eléctrica.
- Estados Unidos continúa liderando la investigación en IA con chips avanzados, mientras que los sistemas de IA de China se extienden por el sur global.
- O bien, si las tensiones comerciales y geopolíticas se intensifican, podrían prevalecer dos ecosistemas de IA distintos.
Como sea, y aunque la meta aún está lejos, concluye John Lee, de East-West Futures, la industria de los chips «se enfrenta a un futuro en el que los competidores chinos no solo ofrecen precios más bajos, sino que también reducen rápidamente la brecha en sofisticación y fiabilidad de sus productos»..



