
“Hay homenajes que parecen ultrajes”
Clemente López Trujillo.
“Desayuno sin café,
Es como un día sin sol”.
Luis A. Pérez Sabido.
Varios compañeros ya han escrito sobre este tema, es por eso que lo llamo: Algunas consideraciones más.
En 1981, a iniciativa de la poeta Elvia Rodríguez Cirerol se celebró por primera vez, el “Día del Escritor Yucateco”. Fue una reunión de amigos en la que, cada quién pagó su desayuno. Esta costumbre se hizo tradición con el paso del tiempo. Al desaparecer la queridísima Elvia, fue Nidia Esther Rosado quien continuó con la convocatoria. Pasados muchos años, y siendo ya una tradición el “Día del Escritor Yucateco”, el entonces Instituto de Cultura de Yucatán reivindica la fecha y toma a su cargo la organización de la actividad, cuidando en ello el nivel del evento, que siempre fue muy digno. Posteriormente, este desayuno se usó como marco para entregar distintos premios literarios, como el de poesía “Raúl Renán”, o el de ensayo “Carlos Echánove”. En el período de Ivonne Ortega Pacheco se instituye la Medalla de Periodismo Cultural “Oswaldo Baqueiro López”, y el primero en recibirla fue mi queridísimo Mtro. Enrique Vidal Herrera. El “Día del Escritor Yucateco” es una conmemoración ya tradicional, y que ha tenido siempre el nivel para honrar a todos los que a este evento asisten.
Año con año, la comunidad literaria de Yucatán se daba cita en el Hotel Holiday Inn, en el Fiesta Americana, hasta en el Hotel Mesón de la Luna, todos ellos muy dignos y con muy buen servicio. Así, nos amanece este año 2024, en el que, el Gobierno del Estado y la SEDECULTA, tomados de la mano, nos envían una invitación en términos nunca antes usados, y que, desde luego, causaron extrañeza. “Esta invitación es personalizada e intransferible”, así textualmente. Algo nos inquietó de esta redacción tan inusual, pero no teníamos la menor idea de lo que nos esperaba el día del evento. La primera cosa fuera de costumbre era que la cita fuera en el salón de usos múltiples de la UNAY, recinto cuya capacidad está muy por debajo de lo necesario para atender a la cantidad de gente que acostumbra asistir; lo cual quedó de manifiesto muy pronto, pero se solucionó de la peor manera vista nunca: Se negó la entrada al salón a conocidos y reconocidos escritores, de una manera grosera y ramplona, por parte de personal que, no sabemos si es de SEDECULTA o de la UNAY, para el caso da lo mismo.
La recipiendaria de la Medalla de Periodismo Cultural “Oswaldo Baqueiro López 2024” fue nuestra querida amiga Paloma Bello Paredes. Paloma y yo somos compañeros y amigos desde los lejanos tiempos de “Eugenio”, la primera obra teatral de Fernando Muñoz, en 1970, y nuestra amistad se ha compartido con queridos actores y amigos como Pichi Arrigunaga, Heydi León (QEPD), Elma Gottdiener, Pompom Urzais, Ermilo Barrera Jure y Carlos Bojórquez Urzais. En estas ceremonias protocolarias, el centro del evento lo es la persona medallada, es la estrella del momento, y a ella debe estar dedicada totalmente el evento. Y ¿qué creen? Fuera de la lectura del laudo del jurado calificador, no se mencionó nada más de la vida y obra de Paloma; ni una sencilla semblanza, ni siquiera una breve tarjeta informativa ¡Nada! Además, todo esto fue con la lamentable ausencia del señor gobernador. El ejecutivo del estado no puede, no debe delegar ni estar ausente en la entrega de las medallas más importantes del Estado de Yucatán, como la Oswaldo Baqueiro, la Medalla Yucatán y mucho menos en la Eligio Ancona.
Por si nadie se lo ha dicho, desde aquí le informamos al señor gobernador que, es mucho más importante entregar estas medallas que honran a yucatecos ilustres, que ir a cabalgar a la Feria de Xmatkuil, así ésta esté cumpliendo cincuenta años.

Paloma Bello fue materialmente borrada de la escena. La secretaria de la cultura y las artes dirigió un breve mensaje en que la mencionó, le colgó la presea, y pare usted de contar.
En su turno, Paloma dio una cátedra de cómo se escriben páginas brillantes de la cultura, honró el noble oficio del reportero, que con su trabajo crea el día a día de un periódico, relatando su labor de redacción, efectuada al compás del sonido de los linotipos. Épocas idas en la vida de los rotativos, que daban vida a los periódicos de circulación diaria. Honró la memoria del injustamente desaparecido Diario del Sureste y de Novedades de Yucatán. Colocó en lugar preeminente los nombres de gigantes del periodismo yucateco como: Oswaldo Baqueiro, Leopoldo Peniche, Clemente López Trujillo, Leopoldo Creoglio, Gonzalo Domínguez, y otros más que escapan a la memoria. El discurso de Paloma fue una cátedra de periodismo de la más alta calidad.
Para nuestro asombro, a contra parte, el conductor del evento nos recetó una extensísima semblanza de Román Cortázar, director de literatura de SEDECULTA, una presentación como si de una figura de la talla de Dámaso Alonso o José María Pemán se tratara. ¡Mira no más! Ni una palabra de la homenajeada, y un panegírico para el funcionario. Qué falta de delicadeza y de respeto. Y el funcionario, ¡Ah, cómo no! Vino generosamente a enseñar qué es literatura a los escritores de Yucatán ahí reunidos. Y luego nos proyectó un excelente video de Tony Canché, con la participación de Karla Marrufo y Mateo Peraza. Muy bueno el video, pero fuera de lugar en este evento. El video merecería ser el número central de otro evento, no de éste. Un despropósito más en la mañana del día 20 de diciembre de 2024.
Y llegó la hora del tradicional desayuno, ese que se servía en los salones de los mejores hoteles de la ciudad. Y el café… ¡No llegó! Y el pan… ¡Tampoco llegó! Los meseros asentaron en las mesas unos vasos de aguas de horchata, lima y naranja agria, no bien helados. Luego asentaron un plato con cuatro pequeños tacos de cochinita con cebolla; esos si, bien helados. ¡Una verdadera vergüenza! Una ofensa para la comunidad de escritores ahí reunidos. ¿Será posible que en SEDECULTA no haya quien le informe a la titular cómo se han hecho estas cosas desde tiempos inmemoriales? ¿Será que la titular de SEDECULTA no tenga la sensibilidad para tomar las decisiones correctas en casos como este?
La realidad lamentable es que, la comunidad literaria de Yucatán se ha dado por ofendida por quienes deberían cobijar a los creadores, que son quienes dan gloria y pres a nuestro amado Estado de Yucatán.
¡Ojalá se corrija el rumbo!



