
05 de enero/ Cancún, Q. Roo.- Integrantes de la comunidad venezolana radicada en Cancún, se concentraron en el Monumento de las Estrellas y los Caracoles en la zona fundacional de la ciudad, para celebrar la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hecho que consideraron un primer paso dentro de un proceso político de transición para recobrar la libertad y la democracia en su país.
En paralelo y a unos metros de distancia, ciudadanos mexicanos también se manifestaron, pero para condenar la intervención militar de los Estados Unidos en territorio venezolano, para capturar al mandatario acusado por el gobierno estadounidense de probables vínculos con el narcotráfico, como presunto líder del “Cártel de los Soles”, integrado por militares de élite.
Entre quienes festejaron el hecho está Marilyn Torres, ciudadana de Venezuela radicada aquí, quien explicó que la comunidad de su país decidió reunirse para expresar su alegría y alivio por lo que consideran como “un primer paso” para poner fin a un régimen que se ha perpetuado durante 26 años.

En su opinión, la captura de Maduro abre la posibilidad de llevar a cabo un proceso orientado al restablecimiento de la democracia y de principios básicos de convivencia institucional en Venezuela, sepultados por el régimen.
Explicó que, debido a que la población venezolana no puede salir a celebrar dentro de su propio país, la ciudadanía que migró a otros paises, huyendo del régimen, festeja desde el exterior.
Al respecto, expuso que lo ocurrido el pasado 3 de enero ha sido difícil de asimilar, por las emociones encontradas que provoca.


Y si bien dijo que hay júbilo por la detención de Maduro, que esperan ponga fin a violaciones de derechos humanos y pobreza normalizadas en su país, también existe incertidumbre, pues Venezuela atraviesa una etapa de transición, en la que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez – pieza relevante del régimen– permanece al frente del gobierno.
Explicó que este periodo contempla un plazo aproximado de 60 días, durante el cual no se han definido de manera concluyente los pasos siguientes, pero se habla de convocar a elecciones.
Acerca de las reacciones internacionales y las críticas sobre la participación de Estados Unidos en la detención de Maduro, Torres indicó que, para la comunidad venezolana lo de menos es quién capturó al presidente, pues lo importante es la detención misma y la posibilidad de cambio que abre.
Sin embargo, aseguró que la comunidad venezolana en el exterior se mantendrá atenta al desarrollo del proceso de transición y a la eventual convocatoria de elecciones.
A unos metros de la manifestación pacífica, se desarrolló otra, encabezada por mexicanos que protestaban por la intervención de Estados Unidos, en franca violacion a la soberanía de Venezuela.
Contento, pero a la expectativa

Desde la concentración pacífica, Ender Castillo, venezolano de 36 años, se dijo contento ante la expectativa de un seguro cambio político por la captura del líder político.
Radicado en Panamá desde hace aproximadamente 11 años, Ender vino de vacaciones a Cancún y relató que tuvo que salir de Venezuela en 2014, tras el triunfo electoral de Nicolás Maduro, que aceleró el “deterioro progresivo” de su país, iniciado durante el gobierno de Hugo Chávez.
En ese periodo –cuenta– comenzaron una serie de decisiones que, con el paso de los años, se tradujeron en restricciones, expropiaciones, desmantelamiento de instituciones y limitaciones a la expresión pública, que fueron en aumento.

Tras la muerte de Chávez y con la llegada de Nicolás Maduro a la presidencia, identificó el inicio de un declive más pronunciado, reflejado en la escasez de productos, la formación de filas para adquirir bienes básicos y, de manera significativa para él, la escasez de gasolina en un país, paradogicamente, productor y rico en petróleo.
Entre los elementos que consideró determinantes para su salida, mencionó el aumento constante de precios. Como ejemplo, mencionó que el valor de un cartón de huevos, incrementó de una semana a otra, lo que se sumó a otros productos, situación que interpretó como una “señal clara de inestabilidad económica”.
Ahora, ante la caída de Maduro, se dijo esperanzado, pero también presa de la incertidumbre y de la preocupación que le genera el rumbo que tomará el país.
Aún cuando celebra la detención del presidente, rechazó la intervención militar directa de otro país en Venezuela, pero aclaró que entiende que hay ocasiones en que “es necesaria la ayuda externa”, pues en su país un grupo en el poder se encontraba “profundamente consolidado” y de otro modo hubiese sido imposible desconfigurarlo, porque aunque se intentó antes por otras vías, el régimen se impuso por la fuerza.
“Celebración parcial”

Beatriz Loreto, ciudadana venezolana radicada en México desde hace varias décadas, acudió a la celebración y, sosteniendo un extremo de la bandera de Venezuela, coreaba: “al fin cayó Maduro”… Feliz.
Loreto nació en Caracas hace 72 años y es psicóloga de formación. Llegó a México tras contraer matrimonio con un ciudadano mexicano –presente en la concentración– luego de haber sido enviada por su trabajo en Venezuela para capacitarse en procesos de evaluación de recién nacidos, área en la que, según explicó, México contaba con mayor desarrollo técnico.
Posteriormente realizó una maestría en Psicología Escolar en la Universidad Nacional Autónoma de México, país que considera su segundo lugar de residencia.

Para ella la detención de Maduro supone “una celebración parcial, no una celebración completa”, porque aún cuando el presidente fue detenido, su grupo sigue al frente del gobierno.
Bajo esa óptica, consideró razonable que Estados Unidos participe de la transición para evitar un escenario de violencia interna o una guerra civil, ya que grupos identificados como chavistas aún conservan estructuras de poder y control en distintas áreas del país.
En ese contexto, explicó que la transición hacia un nuevo modelo político no puede realizarse de manera inmediata y requerirá tiempo.

“No es un escenario en el que el cambio se concrete de forma automática” –dijo– con la llegada de una nueva figura política, sino que implica una serie de etapas posteriores a la salida de Maduro.
También se debe poner atención –subrayó– a la presencia de actores extranjeros en áreas estratégicas de Venezuela, entre ellos ciudadanos cubanos, iraníes, rusos y chinos, inmersos en sectores de seguridad, recursos naturales y zonas del sur del país, donde hay extracción de oro y afectación de comunidades indígenas.
Loreto afirmó que reconoce a Edmundo González Urrutia como el presidente legítimo de Venezuela y destacó el papel de María Corina Machado –vicepresidenta– cuyo triunfo no fue reconocido por el régimen, pero tampoco ha sido respaldado ahora por Estados Unidos.



