Delicioso conversatorio entre los tres Cronistas de la Ciudad de Mérida

Las actividades con motivo de los ochenta años de la inauguración del emblemático Parque de las Américas continuaron, y continuaron muy bien, porque la siguiente actividad en la Biblioteca “José Martí” del propio parque, fue un conversatorio sobre tan significativa efeméride, pero no se trató de un conversatorio cualquiera, no; este evento reunió por primera vez, desde que el Cabildo Municipal emitiera el nombramiento a dos nuevos cronistas de esta ciudad de Mérida, así que, el jueves pasado por la noche, tuvimos por vez primera, al Consejo de Cronistas de la Ciudad, en pleno y en plena actividad. El conversatorio de los señores cronistas fue muy rico, y muy ameno, pues cada uno de ellos dio datos valiosos, presentó aspectos poco conocidos, pues cada uno de ellos tiene una actividad cultural diferente, y esto se vio reflejado en sus respectivas ponencias. El anunció de esta actividad despertó gran interés, y la Biblioteca Martí se vio concurrida, como pocas veces se ha visto.
Tres voces, tres perspectivas, tres caracteres diferentes. Gonzalo Navarrete Muñoz, el decano del Consejo de Cronistas; Jorge Cortés Ancona, distinguido periodista e investigador; y Jorge Victoria Ojeda, destacado historiador y profundo investigador que ha aportado descubrimientos y rescates de edificios históricos de Mérida. Una papeleta de la más alta calidad y, sobre todo, de gran credibilidad. Josué Morelos Echeverría, el duende oficial de la Biblioteca Martí, fue el encargado de presentar a los ponentes, y de informar sobre sus méritos y trayectorias.
Abre programa la disertación de Gonzalo Navarrete, como corresponde a su calidad de decano; inicia señalando que, el Parque de las Américas combina en su arquitectura dos estilos, el Neo Maya y el Art Deco. Presentó la personalidad de Don Joaquín García Ginerés, cómo la de un visionario que quería colonizar las afueras de la ciudad. Señala que García Ginerés fue originario de Tarragona, España. Con el respaldo de Don Augusto L. Peón, alcalde de Mérida de ese entonces, construyó y promovió las llamadas Casas de la Alianza, en Itzimná; Adquirió un gran terreno que abracaba de la Hacienda Chen Kú, hasta Santa Petronila, en el cual se generaron ciento diecisiete colonias.
Ahí se encontraba el llamado Baluarte de San Cosme. – Ahí estuvo el cine “Bosque”, el primer cine de la ciudad, informa Gonzalo. En 1910 se inicia la colonia, y en 1906, se pone la primera piedra de la iglesia Del Carmen, cuyo terreno donó Don Joaquín García. – En la gran explanada se propone hacer un gran monumento a Carrillo Puerto, pero se planea el parque y se abandona ese proyecto. Señala que, la Avenida Colón, sirvió de asiento a las casas de políticos y hacendados. El gobernador Ernesto Novelo Torre, emite el decreto por el que se crea el Parque de las Américas y le dedicó cuantiosos recursos, los cuales se originaron por la proyección del henequén, por la segunda Guerra Mundial. El 16 de septiembre de 1945 se inaugura el parque. Señaló que el proyecto se debió a los arquitectos Manuel y Max Amábilis. – El parque todo, es una obra de arte, concluyó.
En su turno, Jorge Cortés inicia diciendo que, el arqueólogo Manuel Cirerol Sansores y el arquitecto Miguel Ángel Cervera Mangas, proyectaron construir en la gran explanada de la Colonia García Ginerés, un enorme monumento a la memoria de Felipe Carrillo Puerto, pero se encontraron con que, todos los esfuerzos e intereses del gobierno del estado, del Ing. Humberto Canto Echeverría, se habían concentrado en la edificación del Estadio “Salvador Alvarado”, a propuesta del gran artista Carlos Mérida. Jorge, señala que el gobierno de Ernesto Novelo Torre, se caracterizó por una gigantomaquia. – En ese período se hicieron grandes proyectos como, el inicio del Monumento a la Patria, el Centro Escolar Felipe Carrillo Puerto, se crean la Orquesta Típica Yucalpetén y la Orquesta Sinfónica de Yucatán; se publica la Enciclopedia Yucatanense, se beca a Ermilo Torre gamboa para estudiar en Europa, en general, se dio un gran impulso a la cultura, señaló con gran energía.

En 1937, suenan tambores de guerra, Ricardo López Méndez impulsa la Unidad Continental, al lema de: “Seamos Americanistas”. Se plantea a América como el frente de la libertad, por su vocación internacionalista. Surge el proyecto del parque con una serie de expresiones de importantes escultores como Manuel Cachón, Leopoldo Tommasi y Enrique Gottdiener. Pasa a señalar la importancia de los Chac Mooles de la sala de lectura al aire libre de la biblioteca. – Hay que señalar que no son iguales, uno es el Chac Mool de Le Plogeon, y el otro, el de Manuel Cirerol. Destaca también la importancia de las pérgolas de la Concha Acústica. De inmediato, se concentra en la biblioteca. – Está concebida como una gran iglesia maya, en su fachada están el faisán y el venado. Se abre al público la biblioteca, y al frente de ella se designa a Manuel Gallardo Bolaños, hombre bien intencionado que permite que los lectores saquen los libros para su lectura. El resultado fue que, el patrimonio fue totalmente saqueado.
Pasa luego a los danzantes de la Concha Acústica. – Es una importante obra pictórica del cubano Teodoro Zapata, que tanto aportó al Teatro Regional con sus telones. Recordó que la jardinería del parque debía de ser de acuerdo a cada una de las estelas de cada país, con la vegetación propia y natural de cada uno de los países. – Lamentablemente, con el huracán Gilberto, eso se perdió, señaló. Con gran ironía, hace la comparación del tiempo que tomó construir el Parque de las Américas, en contraste con lo prolongado de la edificación del Monumento a la Patria. – El Parque de las Américas es un entorno cultural que debemos cuidar piedra a piedra, concluyó.
Cierra las participaciones Jorge Victoria, quien además de historiador, aporta su visión de vecino del Parque de las Américas desde su infancia. Jorge deja volar sus recuerdos: – Vuelvo al parque, regreso a la casa de mi memoria; un territorio mágico, un mundo abierto y seguro; el parque fue una escuela de libertad, evoca con profundo sentimiento. – Vivimos el cambio a la adolescencia sentados en las cabezas de culebras de la fuente. El mundo era más grande que nuestras preocupaciones. Asegura que en el parque nació su interés por la arqueología. – El parque fue mi primer mapa. Luego, ya, la mirada del adulto: – Los árboles que me vieron correr, las estelas me saludan como amigo. A sus ochenta años, el parque es guardián de memorias personales y colectivas. – Volver es un acto de gratitud, es mi biografía hecha piedra. En esta piedra se guarda mi propia historia. – Fuimos niños y adolescentes bajo su sombra. Señala la presencia de Manolo Comas, entrañable amigo de la infancia y vecino de toda la vida del parque. – Manolo, jugábamos entre Nicaragua y Panamá. Evoca a Martínez, guardián y vigilante del parque, que les gritaba: “Prohibido jugar agua”. Pero ellos no le hacían caso y se metían a la fuente, buscando en el fondo pulpos y peces.
Cita a personajes entrañables: Calín, el sorbetero; el Pich, de los raspados; Lucio, el perrero; el sacristán Heredia de la iglesia de Fátima: – ¿Quién rompió el vitral? El momento más obscuro era ver pasar el camión con los cuerpos de los toros muertos, con las lenguas colgando fuera del hocico, que venía de la Plaza de Toros Mérida. Al amparo de la estela de Cuba, los primeros cigarrillos a escondidas. Con emoción exclama: – Reguera también era vecino del rumbo. Ir a bajar mangos a la huerta de casa de los Ceballos, y luego comer todos ahí, invitados por Don Panchito Ceballos y Doña Fifi Ancona, abuelos de los Ceballos.
Jorge se cuestiona: – Siempre me pregunté ¿por qué la estela de México está en la hondonada, detrás de la Concha Acústica? Recuerda que en 1957 se restaura por primera vez la fuente. El Parque de las Américas, no es un parque cualquiera, ¡es el parque más emblemático de la ciudad! Concluyó.
La nutrida concurrencia que abarrotó la sala, brinda calurosa ovación a los tres cronistas de la ciudad de Mérida. El conversatorio de los cronistas ha resultado delicioso sencillamente.



