


Mucho antes de que se abrieran las puertas del salón del siglo XXI designado para la esperada reunión de más de 1400 exalumnos del colegio, ya se encontraba una larga fila esperando ingresar al desayuno. La algarabía del reencuentro era palpable, así como, la emoción de saludar a directores, maestros y compañeros. A manera de bienvenida la “papaya”, el recordado camión de la escuela, se encontraba en la entrada de las instalaciones y era en parte la causa de la lentitud en el ingreso, ya que muchos querían iniciar la mañana tomándose una foto con tan emblemático autobús.
Risas, saludos, reconocimientos fue la pauta del reencuentro y festejo y a las 10.00 am se dio el inicio formal al evento con el saludo a todos los asistentes por parte de la nueva directora del Colegio, Diana González Cetina y palabras de la presidenta de la Sociedad de Exalumnos, Ana Rosa Payán Cervera.
Encargada de preparar la reseña histórica de estos exitosos 75 del colegio, me correspondió tomar la palabra para hacer un breve repaso de estos años. Mientras hablaba, un grupo de niños modeló los uniformes antiguos y actuales, que se conservan en el “Rincón del exalumno”.



Es bueno recordar, es bueno conocer y mejor agradecer, ya que el agradecimiento es la memoria del corazón, a todas las personas que con su trabajo e ímpetu lograron que hoy el Colegio Peninsular, Rogers Hall, cumpla su aniversario 75, por lo que junto con la presentación de un video se dio inicio al recuento de los éxitos durante estos 75 años.
1950 – Fundación:
A principios de 1950 un grupo de padres de familia tuvieron un sueño, encabezados por don Álvaro Domínguez Peón y doña Eufemia Juanes de Domínguez, se interesaron por establecer en la ciudad de Mérida un colegio bilingüe y para ello se dirigieron a la ciudad de Nueva York a entrevistarse con las hermanas de la congregación del Maryknoll.
La fundadora de esta congregación es Mary Josephine Rogers, de ahí que el nombre del colegio sea en honor a su apellido. Respecto a Maryknoll, significa “la colina de María” ya que la casa principal de las monjas se encuentra en una colina de Nueva York.



Se interesaron en el proyecto y el 1º de julio de 1950, llegaron a Mérida, las primeras cuatro hermanas religiosas, Sisters Elvira Selgas, Carmen Fernández, James Scollan y Regina Jhonson.
En septiembre, con gran éxito, abrió sus puertas el colegio en el predio número 474 de la calle 57, contando con una matrícula de 110 alumnas -desde el kínder hasta el tercer año- siendo las primeras maestras las profesoras, Clemencia Barredo López, María Rosado Marrufo y Ligia Axle Medina. Con gran alegría y agradecimiento se contó con la presencia de ésta última en el desayuno.
Al poco tiempo inició un curso de academia bilingüe con cuatro señoritas como alumnas, siendo las primeras egresadas de la escuela, Hilda Burgos Martínez, Guillermina Montes de Oca Zentella, Elsy Ruiz Pérez y Wilma Sánchez. Muy felices también, de estar en el desayuno dos de las integrantes de la primera generación que salió de la secundaria, Jossie Rosado Cornejo y María Eugenia Escobedo Bobadilla, generación 1957.


Las alumnas de esta primera etapa guardan entre sus recuerdos diversas experiencias vividas en un colegio de monjas, a las que llamábamos Sisters, las cuales en su mayoría eran estadounidenses, por lo que comer hot dogs en los recreos, festejar el halloween, el thanskgivig day con competencias deportivas para ganar un trofeo en forma de pavo, el día de San Patricio con algo verde en el uniforme o bailar el popular “Square Dance”, son algunas de las efemérides de las alumnas que crecieron conviviendo con las Sisters del Maryknoll.
1960 – Construcción
Uno de los eventos más trascendentales de los años 60’s, fue el traslado del colegio a su actual edifico en los terrenos de la Buenavista, que inició funciones en el curso escolar 62-63. Edificio que fue considerado y aun lo es, como un ejemplo por sus cómodos y espaciosos salones de clases, amplios jardines y áreas verdes diseñados especialmente para facilitar la enseñanza, que contaba con muchas novedades para la época, como el hecho que todos los salones contaban con baños privados, el tener una alberca semi olímpica, cancha techada y biblioteca, entre otras cosas. Diseño del arquitecto Fernando Roche Martínez, para quien el proyecto del colegio se convirtió en su gran y querido propósito.

De gratos recuerdos también para las exalumnas, es la casa que habitaron las sisters, enfrente del colegio, con su hermosa capilla donde muchas celebraron su primera comunión, quince años, graduación e incluso boda.
A fines de esta década las sisters recibieron instrucciones de las autoridades de su congregación de entregar los colegios que dirigían para dedicarse exclusivamente a la evangelización en las comunidades de bajos recursos. En el caso de Mérida, ya cumplían esa labor en la que llamaban “escuelita de San Sebastián” que hoy continúa funcionando con el nombre de “Avelino Montes” a cargo de otra prestigiosa institución de la ciudad.



Aunado a lo anterior, un grupo de entusiastas miembros de la iniciativa privada fundaron un colegio con un sistema innovador que se puso en practica en el llamado “Instituto Morelos”, el cual empezó a funcionar en septiembre de 1966.

Integraban ese entusiasta grupo, el psicólogo Víctor Castillo Vales, Ing. Carlos Millet Cámara, Lic. Emilio Sosa Heredia, CP. Renan Díaz Palma, Ing. Luís Roche Ontiveros, Arqto. Fernando López Escalante, CP. Vicente Solís Preciat, Sr. Raúl Casares G. Cantón y el Arqto. Eric Díaz Palma.
1970 -Fusión
La última sister directora del colegio fue Margaret Lemond, quien, sintiendo afinidad con el ideario y las propuestas del Instituto Morelos, aceptó fusionarlos antes de entregárselos definitivamente.



Con la fusión, llegaron muchas novedades a la escuela, como la entrada de varones a todos los grados. Siendo en un principio pocos esos primeros valientes varones que ingresaron al Rogers, pionero en la educación mixta, sortearon diversas dificultades, entre ellas el poder integrar un equipo deportivo y competitivo, aunado a las burlas que recibían por “estudiar en un colegio de niñas”. Insistieron, cosecharon y hoy son reconocidas las diversas ligas deportivas de hombres y mujeres , como la de volibol Rita Cicero, la de futbol Eric Díaz, o la de basquetbol Clemencia Barredo.
1980 – Consolidación
Esta década tuvo en un principio momentos difíciles, ya que a la sociedad le costó trabajo asimilar los principios e ideario sobre pedagogía y coeducación, con métodos vanguardistas, como por ejemplo, los departamentos de psicología y los recibieron con escepticismo. Con una temporal baja del alumnado, pronto se recuperó e incrementó la matrícula, reconociéndose al colegio Rogers Hall por su alto nivel académico, pionero en la realización de Semanas Culturales, Juicios históricos o representaciones teatrales como la del Hanal Pixan, que a la fecha continúan realizándose.


No se puede hablar de los 80’s sin mencionar al Arqto. Erick Díaz Palma, querido y recordado director del colegio y a la maestra Conchita Lara Baqueiro pilar de la escuela primaria, así como a muchos maestros de todos los niveles, que se convirtieron en guías de la educación y vida de los alumnos.
Un acontecimiento triste en esos años fue el cambio de la tela del uniforme de las niñas, ya que se dejó de fabricar, sin embargo, se sustituyó por otro también bonito y con los característicos cuadros azules y blancos, con los que es reconocido el colegio.
1990- Crecimiento.
En los años 90’s se cumplió uno de los anhelos, la adquisición de los terrenos para construir la Unidad Deportiva. El 6 de noviembre de 1994 falleció Eric Díaz Palma y tomó a su cargo la dirección de la escuela Lorena Laviada de Regil, a quien le correspondió su inauguración, la cual cuenta con unas de las mejores canchas deportivas de la ciudad, de acuerdo con los expertos y donde los Halcones del Rogers, han obtenido incontables triunfos.



Un hecho relevante en esta década y precursor de los desayunos y otros eventos organizados para la unión, es la formación de la Sociedad de Exalumnos, presidida por la recordada Ivonne Aguiar de Illescas, hoy los reunidos en esta mañana, cosechan el fruto de su iniciativa.
Gracias a todas las presidentas que han dirigido la sociedad, así como a las representantes de generación, los cuales siempre que se les convoca están dispuestos a ayudar para que los reencuentros sean un éxito como el de esta mañana.
2000 -50 Aniversario
Llegamos a nuestros 50 años contando el colegio con un gran reconocimiento y cariño de los yucatecos, los festejos fueron memorables, con una gran asistencia a los eventos y el gusto de recibir la visita de algunas de la sisters.


En este período se inició uno de los programas más bonitos y satisfactorios, como lo es la integración de alumnos con capacidades diferentes. El primer alumno que ingresó como parte del programa, es Ricardo Moreno Arjona, quien fue recibido con un gran aplauso mientras saludaba a todos los presentes. Algunos alumnos de este programa han llegado a la universidad como María Regina Sánchez Romero quien, ejerciendo su derecho a trabajar, hoy labora con otra exalumna Maru Medina en la pastelería Kukis by Maru, o como José Miguel Calderón que tiene un exitoso negocio de macarrones, o Manolo Ferráez quien es fotógrafo, entre otros.
2010 – Prestigio
Continuando con su caminar hacía la excelencia, el colegio fue innovador al realizar la primera Feria del Libro en una escuela particular. Los alumnos que han participado en las diversas Olimpiadas del conocimiento han cosechado lugares de honor en la mayoría de ellos. Un gran porcentaje de los alumnos del colegio continúan sus estudios profesionales en prestigiosas universidades de la ciudad, el país y el extranjero.
Se inicia un proyecto que ha obtenido muchos reconocimientos y ha sido modelo a seguir por otras instituciones, el llamado ROGERSMUN, que cumple 15 años de realizarse y donde las delegaciones de alumnos del Rogers han participado en ciudades como New York, París y otras europeas. Actualmente un grupo de alumnos se encuentra en Ginebra Suiza participando.


2020 – Legado
El termino legado se aplica a aquello que se deja o transmite a los sucesores, hoy podemos decir que el legado del Colegio Peninsular Rogers Hall, es un baúl lleno de éxitos.
La directora Lorena Laviada de Regil después de 30 años de excelente labor, le correspondió con gran justicia jubilarse y entregar la escuela a una joven exalumna y madre de familia, con un curricular de excelencia en todos los ámbitos, por lo que estamos seguros que continuará llevando a la institución por la senda marcada de éxitos y prestigio, Diana González Cetina.
Antes de concluir esta reseña, es importante recordar a los directivos, maestros y compañeros que ya no se encuentran entre nosotros, y que ya forman parte importante de nuestros recuerdos y añoranzas.


Importante señalar que el sistema educativo de la escuela tiende a elevar el nivel académico del alumnado FORMANDO LÍDERES CON CONCIENCIA Y VALORES.
Por lo anterior podemos decir que el principal legado del Colegio Peninsular, Rogers Hall, son todos los exalumnos, hombres y mujeres exitosos que llevan en alto su nombre y a quienes les une el lema de nuestro escudo, el cual hace unos días en la misa conmemorativa por estos 75 años, nos recordó el sacerdote y exalumno Jorge Cervera Domani: La Verdad Nos Hace Libres.



