Cultura

La Escuela Modelo, más de un siglo de historia en la educación de Yucatán

El edificio de la Escuela Modelo XIV

Edificio actual de la Escuela Modelo.
Edificio actual de la Escuela Modelo.

Muchos lectores que siguen esta columna me han solicitado dedicar un capítulo de esta serie a la historia del edificio de la Escuela Modelo, y cómo es un tema importante y sensible, vamos a complacer la petición, y haremos un salto en el tiempo para ubicarnos al momento mismo del nacimiento de la institución y lo que aconteció en sus primeros años de vida, y llegar a los motivos que llevaron a la construcción del edificio actual, al que conocemos como, el edificio antiguo, qué motivo su construcción, y quienes lo diseñaron y lo elaboraron. La historia de este tema, es rica en anécdotas que, seguramente, gozarán los seguidores de esta columna, que ya va en su décimo cuarto episodio.

Quinta San Vicente, primer edificio de la Escuela Modelo.
Quinta San Vicente, primer edificio de la Escuela Modelo.

A fines de 1909, el Lic. Gonzalo Cámara Zavala se dio a la tarea de buscar un edificio que fuera apropiado para albergar a la nueva escuela que abriría sus puertas en el mes de septiembre del año siguiente. Dado que, el plan de la Liga de Acción Social era crear una escuela fundamentada en las bases de “Emilio o de la Educación” de Juan Jacobo Rousseau, este lugar debía reunir características muy especiales, pues se buscaba educar a los niños lo más cercano posible a la naturaleza, y eso significaba espacios abiertos, aireados, soleados, con espacios verdes, con áreas arboladas, y todo esto no se encontraba en el ámbito urbano de la ciudad de Mérida; así que el Lic. Cámara dirigió su mirada a las afueras de la ciudad. Después de afanosa búsqueda del Lic. Cámara y otros miembros de la Liga de Acción Social, la agrupación se pone en contacto con el Sr. Nicolás Escalante Peón, propietario de la Quinta San Vicente, que se encontraba en los linderos de la terminación del Paseo Montejo.

Pequeños modelistas patinando en el corredor de la Quinta San Vicente.
Pequeños modelistas patinando en el corredor de la Quinta San Vicente.

Ubiquemos que, esto ocurría a inicios del S. XX, y en ese entonces, un edificio escolar era, una casona del centro de la ciudad, cerrada y un tanto obscura, por las características de su arquitectura; y así eran todas las escuelas que existían en ese entonces, tanto las privadas como las públicas. Así que, una quinta, a las afueras de Mérida, con amplios espacios libres, verdes prados, profusión de árboles, era algo que venía a marcar un hito en la educación de la época, incluso a nivel nacional. Y si a esto añadimos que, el nuevo modelo educativo que propusieron los discípulos de Enrique Rébsamen, para los planes y programas de las nuevas escuelas que esperaban crear, el cual incluía la enseñanza del deporte paralela a la ciencia, pues nos encontrábamos ante una revolución educativa total. El tríptico de promoción del curso 1910 – 1911 decía: “Un nuevo concepto educativo, en una escuela con ambiente campirano, situada cerca del risueño pueblo de Itzimná”. Así, transcurren los primeros catorce años de la escuela.

Otra vista del pórtica de la Escuela Modelo.
Otra vista del pórtica de la Escuela Modelo.

En 1926, el entonces gobernador del estado, Dr. Álvaro Torre Díaz, decide prolongar el Paseo Montejo que, entonces, terminaba en el monumento al Dr. Justo Sierra O’Reilly. El Dr. Torre Díaz construye el tramo de la estatua de Justo Sierra a donde hoy se encuentra el Monumento a la Patria, y esta obra, materialmente, atraviesa la Escuela Modelo y la divide en dos partes. De un lado de la avenida quedó el edificio escolar, y del otro lado las instalaciones recreativas y deportivas. Aquello era totalmente disfuncional. Entonces, el Consejo de Administración toma una acertada decisión: Se vende los terrenos del lado poniente y en el lado oriente, se construye el que se llamará entonces, el nuevo edificio de la Escuela Modelo. El proyecto fue encargado al célebre arquitecto Carlos R. Castillo Montes de Oca, quien diseña unas instalaciones inspiradas en lo que habían sido las casas principales de las haciendas henequeneras de Yucatán. La obra es de un sobrio estilo colonial, con corredor de arcos de medio punto, el edificio se pintó en color almagre claro con vivos en beige (posteriormente, a iniciativa del Arq. Enrique Manero Peón, serían blancos como hasta la fecha) La hermosa construcción dilató dos años en ser terminada.

Pórtico de la Escuela Modelo.
Pórtico de la Escuela Modelo.

La ejecución de la construcción del edificio recayó en el Ingeniero Raymundo Ayuso Salazar, quien ejecutó magistralmente el diseño de Castillo Montes de Oca. El soberbio pórtico del edificio fue ejecutado por el excelente escultor Manuel Cachón Ortegón. El edificio es, además, un homenaje a grandes educadores de la humanidad. A todo el rededor del edificio se pusieron medallones con los retratos de grandes pedagogos de diversos períodos de la historia humana. Entre las ventanas del Salón de Actos se ve el bajo relieve del retrato de Juan Jacobo Rousseau, en cuya filosofía educativa se basan los principios de la Escuela Modelo; al final del edificio está la efigie de Enrique Pestalossi, gran pedagogo suizo; en seguida encontramos a Federico Froebel, creador de los Jardines de Niños; en frente, en el ala oriente, tenemos a Herberth Spencer, el filósofo inglés de la Teoría de la Evolución de Darwin; y finalmente está Camilo Desmoulins, gran filósofo de la Revolución Francesa. Así que, el edificio de la Escuela Modelo es también un homenaje a los grandes educadores del mundo. El corredor de la escuela, originalmente era de vigas de madera y tejas francesas, posteriormente, el Ing. Mario Trava Imán lo modifica y se vuelve de mampostería.

Dos años duraron los trabajos de construcción del, entonces, nuevo edificio de la Escuela Modelo. Finalmente, fue inaugurado el 15 de septiembre de 1926.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.