
Corría el final del mes de abril de 2020, ese año en que inició la fatídica pandemia en nuestro país. Recibí una llamada a mi celular, era mi hijo llorando… Le habían detectado un tumor en el maxilar superior. Al principio Sergio creyó que el dolor que empezaba a sentir se debía a una muela con caries, pero no fue así… Nuestra peor pesadilla se tornó realidad: un osteosarcoma, un cáncer agresivo en el rostro de mi joven hijo de diecisiete años de edad…
Los médicos oncólogos plantearon un tratamiento sumamente severo: cirugía de resección del tumor, extirpando todo el maxilar superior izquierdo, incluyendo medio paladar y media dentadura; esto es, una parte significativa del rostro de Sergio. Asimismo, reconstrucción con hueso del peroné, además de traqueotomía y gastrostomía para evitar infecciones en la zona, una operación con pronóstico de más de doce horas en quirófano. Y posteriormente a la cirugía, quimioterapia y radioterapia para evitar la recurrencia del cáncer.
Luchamos más de cinco años, a toda costa, por salvar a nuestro hijo del cáncer. Decidimos también evitar una cirugía tan invasiva y cruenta, sobre todo para un joven, además de que había gran incertidumbre sobre sus consecuencias ya que no había la certeza de que el injerto de hueso del peroné pegara correctamente en el maxilar. Optamos por tratamientos alternativos y por radioterapia, con seguimiento periódico de oncólogos.
Durante estos últimos cinco años logramos un par de veces desactivar el tumor por largos períodos de tiempo. Este hecho fue avalado por oncólogos expertos, con sustento en estudios avanzados PET (de contraste). Sin embargo, para nuestra desgracia, las dos veces el cáncer volvió a activarse; la última vez, de forma contundente, en junio de 2025.
A partir de ese momento el tumor fue creciendo a pasos agigantados, llegando a tener más de nueve centímetros de diámetro, sobresaliendo significativamente en el rostro y paladar de Sergio. Con gran dolor en nuestro corazón, decidimos que debíamos hacer lo inevitable: sacar de una vez por todas esa bomba de tiempo que se desactivaba y activaba alternativamente en el rostro de nuestro joven hijo, asumiendo todos los riesgos que esto podría conllevar… No teníamos opción: con su crecimiento exponencial en semanas, el tumor maligno ya estaba muy cerca de insertarse en cerebro, ojo y oído, con fatales consecuencias.
La cirugía se realizó el jueves 28 de agosto de 2025 y duró cerca de quince horas. La maxilectomía total llegó hasta el piso de la órbita ocular y a escasos milímetros de la base del cráneo (que limita con el cerebro). Durante esta operación se realizó la primera etapa de reconstrucción facial, utilizando el hueso completo del peroné, así como piel, venas y arterias de pierna e ingle. Esta etapa está siendo aún más dolorosa que las anteriores, tanto física como emocionalmente, considerando que Sergio ahora es un joven de apenas veintitrés años, con grandes ahelos y proyectos por vivir.
En este momento nuestro hijo está siendo sometido a sesiones muy duras de quimioterapia. A continuación, tenemos dos opciones: cirugía con radioterapia (radiocirugía), o bien radioterapia con protones, por la extrema cercanía con órganos vitales. Posteriormente se le realizarán varias cirugías reconstructivas de su rostro, incluyendo reacomodo de su ojo izquierdo, extracción de malla metálica insertada debajo del ojo, que ya sobresale a la piel, y cierre de abertura de paladar blando, todo esto como consecuencia de la quimioterapia. Además del implante de la mitad de su dentadura superior en el hueso de peroné injertado, entre otros tratamientos y estudios por venir.
Sergio Ancona Corona es un joven de 23 años, nacido el 24 de septiembre de 2002, en Mérida, Yucatán, pero que ahora radica en León, Guanajuato. Es hijo único mío y de Malvina Corona Maldonado, nutrióloga de profesión, y su abuelo fue el conocido odontólogo Dr. William Ancona Sauri. Cursa arquitectura; sin embargo, por las cirugías y tratamientos médicos que ha recibido (y sigue recibiendo) ha tenido que suspender sus estudios universitarios por largos periodos de tiempo.
Sergio es muy aficionado a la práctica de los deportes, de los cuales sus favoritos son el futbol, el ping-pong y el ajedrez. Con vocación plena por la arquitectura, disfruta mucho también del dibujo y la pintura.
Es un joven amable, atento y lleno de ilusiones y proyectos por vivir. Quiere llegar a ser un gran arquitecto que embellezca nuestras ciudades con sus obras. También quiere formar una hermosa familia con tres hijos…
Por eso, con humildad y esperanza, recurrimos a tu generoso apoyo. Cualquier donación que quieras realizar, la que dicte tu corazón, será destinada exclusivamente a cubrir los gastos médicos de esta etapa crucial en la recuperación total de la salud y la vida de nuestro querido Sergio Ancona Corona.
Desde lo más profundo de nuestra alma, agradecemos tu maravillosa generosidad. ¡Este es un GRAN MILAGRO que estamos realizando juntos! El anhelo más profundo de nuestros corazones es que en este 2026 ¡nuestro muy querido Sergio esté completamente libre de cáncer, de una vez por todas!
Si es tu voluntad, para lograr “Un milagro para Sergio Ancona” puedes hacer una donación en la siguiente plataforma, que es 100% segura: https://gofund.me/4eb7eef5e
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William Ancona Valdez
Ingeniero egresado de la UADY, profesor universitario y estudiante de doctorado



