
Faltan cinco minutos para las diez de la mañana y en el enorme salón Dzibilchaltún del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XIX solo estamos la poeta Elsa Cross, una acompañante, ocho jóvenes voluntarios de la FILEY, seis técnicos de sonido y el que esto escribe y no se ve por ningún lado a los jóvenes con los que hoy debe conversar la recipiendaria del Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco 2026.
En el Dzibilchaltún hay más de 350 sillas vacías. A las 9:58 llega un fotógrafo y otras dos personas con gafete. Elsa Cross platica con su acompañante, quien unos segundos después se levanta, va hacia la puerta de entrada y da la orden de que ya pueden ingresar los invitados. Comienzan a entrar en fila india estudiantes del COBAY de Tixkokob y de la Preparatoria México, a quienes se les indica que ocupen las primeras filas sin dejar ningún espacio vacío. A las 10:09 el salón está atiborrado.
Apenas el pasado 6 de marzo Elsa Cross festejó su octogésimo aniversario. A instancias del moderador Raúl Lara Quevedo los presentes le cantan el Happy Birthday en español. La poeta agradece la cortesía, pero confiesa que desde que tenía cinco o seis años le choca que le canten las mañanitas, aunque luego añade que hoy sí las disfrutó.
Al iniciar su charla les dice a los jóvenes que para ella la poesía es una necesidad interna que le permite expresar sus pensamientos y emociones. Añade que es fácil escribir poesía cuando uno está enamorado, pero lo ideal es no depender de este detonante para hacerlo. De hecho, expresó que el amor desairado también ha inspirado grandes poemas.

La poeta recordó que desde la primera vez que vino a Yucatán se sorprendió de las buenas maneras que distinguen a los jóvenes yucatecos y los instó a conservarlas, porque no se trata únicamente de educación sino de evolución. Los exhortó a sentirse orgullosos de la cultura maya, una de las civilizaciones más elevadas de nuestro país y también a no dejarse atrapar por la telaraña de las redes sociales, pues está demostrado científicamente que causan daño cerebral, sobre todo cuando los más pequeños están expuestos mucho tiempo a las pantallas electrónicas.
Elsa Cross dijo que la poesía está en todas partes, la cuestión es ser capaz de verla en las personas, los objetos, los paisajes, incluso en los recuerdos. Indicó que hay que educar nuestra sensibilidad para poder ver, sentir, expresar y escribir poesía. Tenemos que ser capaces de sentir la poesía que existe en el mar, en la noche, en la vida cotidiana.
–No dependan de un like ni de ningún influencer, aprendan a valorarse por lo que son. El único like que importa es el de ustedes. Aprendan a discernir, acotó.
Compartió que en la poesía hay tres aspectos importantes: la imagen, es decir, lo que pueda representarse gráficamente; el ritmo del lenguaje y la idea o concepto. Recordó que hace más de siglo y medio que la poesía es libre, es decir, ya no es necesario rimar las palabras ni medirlas.
Narró dos pasajes de su libro La locura divina. Poetas místicas de la india, en el que reúne poemas de ocho autoras de aquel país, cuyas obras ella tradujo del inglés y del francés. Seleccionó La historia de los mangos, de Karaikkal Ammayar, y La princesa, de Mirabai. Señaló que todas aquellas mujeres vivieron entre los siglos VI y XVII y el solo hecho de que supieran escribir ya era notable, pues en aquellas épocas casi todas eran analfabetas. Dijo que no solo recogió allí lo que escribieron sino todo lo que ellas tuvieron que dejar atrás para poder expresarse.
Al final se pidió a los jóvenes que expresaran lo que les había dejado este encuentro con la poeta Cross. En el salón se escucharon las siguientes palabras: consejo, tranquilidad, determinación, inspiración, serenidad, admiración, confianza, belleza, reflexión, sabiduría, quietud, creatividad y gratitud.
Elsa Cross pidió que le tomáramos una foto al frente de aquella multitud y así lo hicimos.
Bibliografía
Algunas de las obras de Elsa Cross publicadas por Era son las siguientes: Insomnio, Bomarzo, Nepantla, El vino de las cosas, La locura divina, Isla negra y Tu otro nombre.



