México

El crimen contra un informante de la DEA en Culiacán que llegó a Nueva York

El secuestro fue en plena mañana, aunque la información inicial fue confusa aquel 23 de octubre de 2023: un grupo armado en varios vehículos irrumpió en el residencial Bosques del Rey, en el sector de La Conquista, y se llevó a una mujer y a su sobrino de 13 años de un domicilio de dos plantas.

El reporte al 911 aseguraba que un hombre había logrado escapar brincando bardas. Más tarde la Fiscalía General del Estado confirmó que en los hechos habían privado de la libertad a una joven mexicoamericana de nombre Pamela Alison, de 23 años, y a un menor de 13 años llamado Jesús Alberto.

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Esas fueron las fichas de búsqueda que la Fiscalía, a cargo de la entonces fiscal Sara Bruna Quiñones Estrada, divulgó al día siguiente tras la denuncia. Se supo entonces que al menos otras seis personas fueron secuestradas, todas relacionadas con la misma familia.

El hermetismo sobre el caso impidió contar esas historias que hoy, gracias a la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, salen a la luz como parte de una cacería que personajes del Cártel de Sinaloa, en supuesta colaboración con elementos de la Policía Municipal, hicieron de una fuente confidencial de la DEA y toda su familia en la capital del estado, y que resultó en la tortura y asesinato de 9 personas.

Los datos fragmentados
De acuerdo con el expediente de acusación en contra del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros 9 funcionarios y exfuncionarios de su administración, el informante de la DEA se llamaba Alexánder Meza León.

El documento señala que Meza León colaboraba con la DEA cuando fue asesinado junto con toda su familia por órdenes de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, ayudado por el entonces comandante de la policía municipal, Juan Valenzuela Millán, alias Juanito.

Sin embargo, la Fiscalía aseguró que Pamela Alison, al parecer pareja de Alexánder, logró sobrevivir, al dejarla en libertad por la presión de Estados Unidos, al tratarse de una ciudadana americana. Esto nunca se comprobó y la DEA no lo explica en la acusación formal ante la Corte Federal de Nueva York.

Lo que sí es que aquella mañana del 23 de octubre, Juanito y sus hombres fueron con una célula de sicarios al mando de Néstor Isidro Pérez Salas, El Nini, y se llevaron a toda la familia de Meza León.

La masacre
En los corrillos policiacos se filtró la información de que hubo una orden “de arriba”: no querían cuerpos arrojados en Culiacán para no calentar la plaza. Cinco días más tarde, el 28 de octubre, la carretera hacia Tamazula, Durango, amaneció convertida en cementerio clandestino. Ocho cuerpos fueron hallados masacrados. Junto a ellos, un mensaje escrito en letras verdes resumía la sentencia: “Por sapos”.

La frase corrió de teléfono en teléfono, en redes sociales, como una advertencia. El caso metió en una tormenta a Durango y Sinaloa, la Fiscalía duranguense señaló que le tocaba a su homóloga sinaloense investigar, y la de Sinaloa se desentendió: los cuerpos aparecieron allá, que allá investiguen.

Entre las víctimas, decían, estaba Alexander Meza León, pareja sentimental de Pamela Alison. Pero Pamela, dijo la fiscal Sara Bruna Quiñones, posiblemente sobrevivió.

“Ella llamó por teléfono –declaró la entonces fiscal de Sinaloa– bueno nos dijo que era ella. Nos dijo que ya la habían liberado y que tenía mucho miedo, que no quería ser entrevistada, le pedimos que nos mandara una fotografía para corroborar que estaba bien, no quiso mandarla tampoco, y después dijo que se iba a ir a Estados Unidos porque tiene ambas nacionalidades. Después de eso cortó la comunicación con el teléfono y ya no pudimos saber, es todo lo que sabemos de ella”.

Sin embargo, la respuesta a estos crímenes llegó 22 días después, el 22 de noviembre, cuando un grupo especial del Ejército Mexicano con la consigna bien clara detuvo en un domicilio de Colinas de la Rivera a Néstor Isidro, El Nini, a quien desde entonces le atribuyeron la presunta responsabilidad de estos sucesos.

Ante el banquillo en Nueva York
Durante meses, el caso quedó atrapado entre filtraciones, especulaciones y expedientes sellados. En Culiacán, donde las verdades suelen caminar disfrazadas, el nombre de Alexander comenzó a repetirse en voz baja. Algunos lo señalaban como informante. Otros decían que había cruzado líneas invisibles dentro del laberinto criminal.

Hoy, casi dos años después, el Departamento de Justicia de Estados Unidos abrió una puerta que en Sinaloa permanecía cerrada.

Al revelar la oficina del Fiscal de Nueva York que Alexander Meza León era fuente confidencial de la DEA, quedó asentado que no era un testigo cualquiera. Era un colaborador clave dentro de una investigación que, según el expediente estadounidense, apuntaba hacia las entrañas del poder político y de seguridad en Sinaloa.

El documento asegura que las pesquisas buscaban encausar al gobernador Rubén Rocha Moya; al entonces secretario General de Gobierno, Enrique Inzunza Cázarez; al exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega; y a otros funcionarios ligados a corporaciones de seguridad y procuración de justicia.

Todos, presuntamente, bajo sospecha de colaborar con Los Chapitos.

El Sol de México

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