Deporte

GP de México: no necesariamente ganara quien pase primero en la primera curva

Contrario a lo que se piensa cada año, la primera frenada al final de la recta del Autódromo Hermanos Rodríguez no será determinante para definir al ganador del Gran Premio de la Ciudad de México, pero sí será crítica para las aspiraciones de los siete primeros.

Normalmente se dice, no sin bases ni datos que lo avalen, que quien pasa primero luego de las curvas 1 y 2 en el circuito mexicano ya tiene el 90 por ciento de la victoria en la bolsa. Esto porque por la altitud de la capital azteca y las pocas zonas de rebase, si establece el líder un espacio suficiente, no muy grande, es relativamente sencillo mantener posición durante la carrera.

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En 2023 hay varios elementos que pueden hacer que esta teoría se caiga.

Primero, los Ferrari de 2023 habrían peleado el título de Constructores y Pilotos si los puntos se repartieran por velocidad a una vuelta, pero las unidades se ganan los domingos.

Ferrari tiene una extraña capacidad para echar a perder sus domingos por varias razones. La primera es la estrategia, que a veces es una bizarra experiencia que pone los pelos de punta a sus pilotos.

En el caso particular de Charles Leclerc su vida en la Fórmula 1 es una secuencia de felices sábados, 22 hasta ahora, donde se lleva el neumático miniatura como premio y solamente cuatro sábados donde de la poles se lleva el triunfo.

Luego, aún con la estrategia adecuada, Ferrari ha tenido una frustrante temporada en cuanto a lograr evitar la degradación excesiva de los neumáticos, lo cual, irremediablemente arruina su ritmo de carrera.

Así, que, aunque han progresado en el tema de degradación, no es descabellado pensar que aunque Leclerc y Sainz conserven sus posiciones luego de la primera curva, el ritmo de los Red Bull de Max Verstappen y Sergio Pérez puede hacerlos presa a lo largo de las 71 vueltas que se deben dar al circuito de la Magdalena Mixhiuca.

Arrancada agresiva o conservadora

El dilema será para los que vengan detrás de los Ferrari si arriesgar en esa frenada o esperar.

En el caso concreto de Max Verstappen es difícil imaginarlo como un piloto pasivo durante una recta tan larga como la del AHR.

Verstappen es un especialista en frenadas tardías y basta recordar 2021, cuando atacó por fuera a Valtteri Bottas y trazó un amplio ángulo que lo llevó a pasar primero y llevarse la victoria.

Para Checo Pérez, la largada también es un punto crítico porque quitarse a encima a Daniel Ricciardo lo más pronto posible es clave si es que desea mantener su racha de visitas en el podio mexicano.

Checo Pérez ha arrancado en cuarto lugar en los dos pasado Grandes Premios de México y en ambos logró ponerse en tercera posición tras el primer sector y no lo soltó hasta llegar a la festejo con champaña.

El problema para el mexicano consentido de las tribunas es que detrás de él vendrá un tándem de autos Mercedes conducidos por Lewis Hamilton y George Russell, con el McLaren de Oscar Piastri en medio.

Arrancar pensando en Ricciardo para olvidarse de Hamilton y compañía debe ser el objetivo del tapatío Pérez, pero nunca poner en riesgo su auto. Atacar para no ser atacado y tener dos pares de ojos para poner dos al frente y dos más en los espejos, uno de cada lado para pasar limpio y avanzar.

Eso es parte de la complejidad de ser piloto de Fórmula 1. La arrancada es como el despegue de un avión si no lo haces bien, tal vez lo demás no importe mucho.

El último elemento a considerar son los neumáticos. Pirelli trajo a México la gama más suave de sus compuestos en la búsqueda de que los equipos se vean forzados a hacer dos paradas en pits durante la carrera.

En realidad, los cálculos de Pirelli no resultaron como esperaban y la estrategia a dos paradas podría ser hasta cuatro segundos más lenta que la de una. Lo malo para el espectáculo y la carrera es que si es una sola detención, el Gran Premio puede tornarse aburrido.

Por ESPN

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