Deporte

América rescata polémico empate ante Atlas

El rencuentro de Julián Quiñones con Atlas terminó con un empate a un gol. Tal vez lo más justo para el corazón del delantero del América, pero no así para lo deportivo, pues los azulcremas se merecieron la victoria debido a los esfuerzos que hicieron por remontar el marcador. Jordy Caicedo y Brian Rodríguez fueron los anotadores en el Estadio Azteca.

Pese a las bajas que tuvo Andre Jardine y a las cuales tuvo que hacerle frente, su equipo nunca dejó de apretar a los rojinegros, quienes aguantaron estoicos en todo momento y vieron injusticia en el gol que le dio el empate a los de casa.

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Jardine tuvo que modificar su once inicial. Lara e Israel Reyes fueron los que suplieron a Araujo Cáceres en la defensa, además que la lesión de Henry Martín y la suspensión de Álvaro Fidalgo no ayudaron al ataque azulcrema, mismo que solo estuvo comandado por el mismo Quiñones.

El colombiano estuvo insistente. Corrió por todos lados, se botó, disparó e incluso asistió, pero no pudo vencer a quien fue su compañero de bicampeonato, Camilo Vargas, y es que el arquero rojinegro le negó la gloria del gol cuando el ariete azulcrema se saboreaba el festejo.

El primer golpe lo dio el Atlas, ya que el refuerzo rojinegro, quien tiene la meta de suplir a Quiñones, se estrenó con los tapatíos y venció a Malagón luego que remató en el área un centro de Brian Lozano para abrir el marcador.

Atlas se supo superior y fueron cinco minutos de enjundia y opciones para aumentar la ventaja, pero no aprovecharon los balones al área. Grave error, pues Brian Rodríguez igualó todo en un tanto que tuvo mucha polémica.

El uruguayo remató una asistencia de taquito de Quiñones y festejó el empate cuando los elementos rojinegros pidieron un fuera de lugar. El VAR y el silbante avalaron el gol, pero la duda sobre si el sudamericano estaba adelantado dejó un sabor amargo en la visita.

Mientras tanto, Quiñones quiso hacerse notar. Intentó quitarse el peso de enfrentar a su exequipo, pero no pudo logarlo con éxito más allá de la asistencia. Con el corazón dividido, se portó como un profesional, pero no ayudó a que los suyos salieran con la victoria.

Al final del juego se dio la mano y abrazo con todos sus compañeros, pues lleva al Atlas en su corazón, aunque por 90 minutos quiso hacerles daño, pero sin la victoria que tanto mereció su equipo.

Por ESPN

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