Cultura

Los asombrosos fantoches de Rosete Aranda (69)

El domingo 17 de enero de 1904, en el Salón Teatro Mérida, que se ubicaba en el barrio de Santiago, debutaron los hermanos Rosete Aranda, cuyos títeres eran famosos porque sus movimientos estaban tan bien articulados, que parecía que tenían vida propia, es decir, que se movían por sí mismos. Por eso también se les llamaba autómatas.

Las funciones, con música en vivo, atractivo decorado y tramas entretenidas, gustaban a chicos y grandes. El programa de su debut en Mérida fue el siguiente: […] 1º.- “Ciclistas de ultratumba”. 2º.- “El pilluelo dinamita”. 3º.- “Haro (sic) oscilatorio” y 4º.- Corrida de toros”. (1)

En 1835, los hermanos Julián, Hermenegildo, Buenaventura y María de la Luz Aranda, originarios del barrio de San Lucas en Huamantla, Tlaxcala, comenzaron a elaborar muñecos de barro para entretenerse. El párroco del lugar los invitó a montar un nacimiento con esas figuras, las cuales utilizaron luego para escenificar una pastorela, que impactó a los concurrentes. Las primeras marionetas estaban construidas de barro, trozos de tela y otros materiales precarios y medían 30 centímetros de altura. (2)

Entre 1836 y 1839, los Aranda aumentaron su repertorio, depuraron su técnica de manipulación e inventaron la […] famosa cruceta mexicana cuyo mecanismo imprime mayor movilidad a los títeres […] (3) Las primeras representaciones tuvieron lugar en casas de hacendados tlaxcaltecas, luego en un local de Margarito Aquino y entre 1945 y 1849 se lanzaron a la capital del país, donde actuaron en un corralón. En una de esas actuaciones, el comerciante poblano Antonio Rosete quedó prendado no solo de aquel espectáculo de muñecos sino también de María de la Luz Aranda, con quien años después contrajo matrimonio y pasó a formar parte de la compañía. (4)

            […] De espectáculo verdaderamente notable puede ser calificado el que con gran riqueza de decorado y lujo escénico presentan en el “Salón Teatro Mérida”, los marionettes de los Sres. Rosete y Aranda.

            Representaron el pasado lunes el sensacional drama de Zorrilla Don Juan Tenorio, con una propiedad y esplendor a que nos tienen acostumbrados las compañías dramáticas que aquí vienen, siendo muy fantástica y bien preparada la apoteosis final de la obra referida, que bien puede ser considerada como brillante apoteosis.

            El juguete-zarzuela representado después, y que es una serie de cuadros mexicanos, alcanzó grandes y justos aplausos.

            Los fantoches son muy dignos de verse y constituyen un espectáculo muy regocijado por el cual desfilará todo Mérida […] (5)

En la función del martes 19 de enero, las obras que representaron los Rosete Aranda fueron: […] 1º.- La barra fija. 2º.- Primera parte del Borracho mexicano. 3º.- Segunda parte del Borracho mexicano. 4º.- El Palacio de cristal […] (6) El miércoles 20 de enero el programa fue así: […] 1ª.- “Corrida de toros con la suerte de Dn. Tancredo”. 2ª.- “Las coplas de Don Simón”. 3ª.- “El Pastelero Mexicano”. 4ª.- “El Palacio de Cristal” […] (7)

Los personajes de El Borracho mexicano, cuadro en dos actos y en prosa, obra de la que existen dos versiones, son los siguientes: el borracho; don Policarpo, músico; El Tortugo; un panadero; gendarme 1º; gendarme 2º; un mozo; el juez; el licenciado; el secretario; mujer 1ª; mujer 2ª y otro gendarme. Yolanda Jurado Rojas resume así la anécdota:

            […] El Borracho presencia el asesinato del Panadero. El Tortugo, el homicida, huye antes de que llegue la policía y El Borracho es detenido como principal sospechoso del homicidio. En el juzgado es interrogado y el abogado defensor hace uso de una retórica “cómica” para demostrar la inocencia del sospechoso […] (8)

Veamos ahora la escena III del acto segundo, en la que el juez dialoga con el acusado, quien, además de hacer gala de un peculiar vocabulario, revela rasgos de su personalidad:

[…]

Juez: ¿Adónde vives?

Borracho: Antes me vivía yo en la Pulquería del Toro, pero ahora tiene usté una probe casa en el calabozo número tres de la ¡chinche!

Juez: ¿Quién es tu padre?

Borracho: ¡Siñor!

Juez: ¿Qué quién es tu padre?

Borracho: Pos…pos…pos…

Juez: ¡Contesta!

Borracho: ¡Pos horita, horita, usté, me estasté regañando?

Juez: ¿Y tu madre quién es?

Borracho: ¡Eso si que no!

Juez: ¡Cómo no!

Borracho: Allá en la vecindá, donde yo vivo, todo el mundo me dice que no tengo mi madre; pus quién sabe.

Juez: ¿Pues hijo de quién eres tú?

Borracho: ¡Hijo de Dios y heredero de su gloria!

Juez: ¿Qué estado guardas?

Borracho: ¡El estao libre y soberano de Guanajuato!

Juez: Lo que yo te pregunto es si eres casado.

Borracho: Sí señor, por la g[r]acia de Dios con “Petronila”, “La Trompa de Hule”.

Juez: ¿Y cómo estás casado tú, por la iglesia, o por lo civil?

Borracho: ¡No siñor, ni por la Iglesia, ni por lo, lo cevil!

Juez: ¿Pues cómo?

Borracho: Ansina nomás.

Juez: No te comprendo.

Borracho: Vaya siñor estoy casado, pero como quien dice a lo “creminal”.

Juez: ¿De qué tierra eres tú?

Borracho: ¿Adió, pos que soy adobe, o soy ladrillo? ¡Yo no soy de tierra, soy de carne y hueso como todo hijo de Adán!

Juez: No quiero decirte tal cosa; si no que, ¿dónde es tu patria?

Borracho: ¿Y qué cosa es patria?

Juez: ¡Qué dónde naciste hombre!

Borracho: ¡Oh! Pos hábleme direitamente y verá cómo nos entendemos. Pos yo nací… nací… en una zalea que me acuerdo, que era de borrego prieto!

Juez: ¿Qué giro tienes?

Borracho: ¡Ay! Siñor, el giro que tenía yo me lo mataron hace ocho días, lo jugué con diez y ocho rales y perdió, pero agora tengo un retintito, que le juego a su mercé con nueve rales y al pico.

Juez: No te pregunto eso; lo que quiero yo saber es, ¿de qué vives y de qué te mantienes?

Borracho: ¡Ah! Pos yo vivo, porque como, y me mantengo de lo que cai.

Juez: ¿Según eso, eres ladrón?

Borracho: ¡Ja, ja, ja!… cómo ya lo sabía su mercé y no me había usté dicho nada, ¿no?

Juez: ¿Tú sabes a lo que te condena el artículo 4383 del Código Penal?

Borracho: Pos si a adivinanzas vamos, ¿cuántos dientes tiene un chivo? ¡A que no me dice usté! […] (9)

Luego de ser declarado inocente y de aplicarle una multa de un peso cincuenta centavos, el borracho se despide del público con estas coplas:

[…]

Ya que feliz he salido

de un lance tan angustioso,

al plúbico generoso

clemencia agora le pido,

ya que bondadoso ha sido,

honrando la temporada,

que me den una palmada,

aunque merezca un silbido,

si alguna falta he tenido,

soy probe y no puedo hablar,

para poder expresar

lo que por él he sentido,

hoy me siento conmovido,

por plúbico tan galante,

tan sensato y alegante,

y hoy las gracias voy a daros,

y en esta noche expresaros,

al terminar la función,

que, aunque yo soy un ¡Borracho!,

pero tengo ¡corazón! […] (10)

Jurado Rojas subraya que el protagonista principal representa a los marginados del porfiriato, rompe con el tipo rural de “el ranchero” de la comedia costumbrista, para dar paso al “peladito” de la ciudad, cuyo discurso en apariencia incoherente no dice nada, aunque en la realidad sí dice mucho sobre las diferencias sociales. (11) Este personaje del peladito será el que encumbre varias décadas después al actor de carpa Mario Moreno Cantinflas. (Continuará)

Referencias

(1).- Valmont. (1904, 17 de enero). Algo de todo / Los Fantoches. El Eco del Comercio, p. 3.

(2).- Giménez Cacho, Marisa. (ed. y coord.). (2012). Títeres Rosete Aranda / Espinal. Colección del Instituto Nacional de Bellas Artes. México. Rosete Aranda / Espinal Puppets. Instituto Nacional de Bellas Artes Collection. Mexico:INBA / Conaculta, p. 141.

(3).- Íbid.

(4).- Ibídem.

(5).- Valmont. (1904, 20 de enero). Algo de todo / Los Fantoches. El Eco del Comercio, p. 3.

(6).- Valmont. (1904, 19 de enero). Algo de todo / Los Fantoches. El Eco del Comercio, p. 3.

(7).- Valmont. (1904, 20 de enero). Algo de todo / Los Fantoches. El Eco del Comercio, p. 3.

(8) Jurado Rojas, Yolanda. (2004). El teatro de títeres durante el porfiriato. Un estudio histórico y literario. México: Benémerita Universidad Autónoma de Puebla / Gobierno del Estado de Tlaxcala / Conaculta, p. 106.

(9).- Jurado Rojas, Yolanda. op. cit., pp. 194-196.

(10).- Jurado Rojas, Yolanda. op. cit., pp. 199-200.

(11).- Jurado Rojas, Yolanda. op. cit., pp. 111-112.

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