Cultura

Valladolid, la “Sultana del Oriente”, disfruta una noche de ballet

Era alcalde de Valladolid, Miguel Ángel Díaz Alcocer (1997-2000), y la directora de cultura, doña Emma Montes de Oca, cuando, a iniciativa de esta dama se hicieron las primeras presentaciones formales del ballet clásico en esa ciudad.

El impacto que produjo el ballet en esa ciudad fue que se instalara un primer salón de danza clásica en un espacio de la Casa de la Cultura. Tuvo piso de madera, barras y espejos.

Cuando Mario Peniche fue alcalde de la “Sultana del Oriente” y Leonel Escalante, director del departamento de cultura, el ballet clásico fue presentado al pueblo grueso, el que vive de la entretención y no de las artes, durante los festejos de la feria ganadera. El teatro del pueblo (una enorme explanada techada con láminas de zinc) lucía lleno de sombreros y rebozos mezclados con estratos sociales que disfrutaban de las ofertas feriales. Aquello sucedió entre 2007 y 2010.

Veintitrés años después, el ballet clásico arribó nuevamente a la misma ciudad, pero con distinta gente. Aquellas andanzas fueron realizadas por la Compañía Provincial de Ballet.

El sábado 21 de enero de 2023, en el Teatro “José María Iturralde Traconis” se llevó a cabo una gala de ballet constituida por cuatro celebres ballets y una suite del ballet El Cascanueces, Grand Pas Clasique, El Corsario, Cisne Blanco Grand Pas de deux y Don Quijote.

Estos duetos clásicos, lo son, por derecho propio, por su belleza, por su música y por todo lo que exigen al cuerpo de los bailarines. Estas exigencias son saltos de gran altura, equilibrios sobre las zapatillas de puntas, piruetas múltiples y depuradas habilidades a la hora del baile de pareja.

De invitados a la gala estuvieron Madeleine León, poseedora de una figura eminentemente clásica y de un histrionismo claro y persuasivo. Ella estuvo acompañada por Sebastián Aguiñaga, dueño de un salto que va por lo mucho del aire y el espacio y siempre con un dominio preciso de la cuestión musical.

Bryan Basantes -como los buenos partenaires-, es generoso y atento con su acompañante, quien en esta ocasión fue Ivanna Concha. Basantes parece haber nacido en el escenario, en el cual se mueve con desparpajo, gran soltura y naturalidad.

Ivanna Concha hizo su debut en el difícil arte del pas deux clásico en la gala de Valladolid. Su desempeño tuvo la justeza de un debut, en el cual, tanto se cuidan las formas como se trata de dar lo más que se tiene y se siente.

Cristina Méndez es una rica cantera expresiva para los escenarios. Sus movimientos tienen el plus de crear convivencia con los sonidos de la música, amén de que es poseedora de rasgos de virtuosismo en el lenguaje del ballet.

Lester Díaz es una la suma de todo lo que aspira un bailarín que quiere escalar la fama. Si yo lo comparo con los astros como Isaac Hernández o Iván Vasiliev, no estoy diciendo una desmesura. Él tiene lo mismo que ellos: tres o cuatro piruetas a la segunda, en arabesque o attitude; incontables giros en passé y salto de envidia, con el que hace giros extraordinarios. ¿Por qué, entonces, no está donde están aquellos? Porque Lester Díaz ama la libertad en su sentido más absoluto. Nada lo encierra, nadie lo ata, más que la libertad.

La suite de El Cascanueces, muy aplaudido número desde su inicio, fue interpretada por alumnos de Milne Escuela de Danzas, Chassé escuela de Ballet, Ebc de Valladolid, de la maestra Carolina Quintero y Ángeles Santoyo, de Tizimín.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.