Cultura

La danza española de Jenaro Sosa Castillo

A Alberto Cervera Espejo (+)
YO SÓLO SOY BAILARÍN.
Jenaro Sosa Castillo

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Jenaro Sosa Castillo, es en este momento, una de las figuras masculinas más importantes de la danza española en nuestro país.

 El, ha tenido el privilegio de ser desde hace siete años el alumno dilecto de la gran bailarina Pilar Rioja.

 En su reciente visita a Mérida, tuve la oportunidad de conversar con él y entrevistarlo y la verdad, oírlo me entusiasmó como hacía tiempo no me sucedía. Irradia vida, energía pura.

 Jenaro comenzó en CECUNY y de allí pasó al CEBA, después se fue a México para continuar sus estudios de danza clásica.

 Como dije antes, conversamos mucho y después lo entrevisté sobre ese momento en que se da la Epifanía del encuentro con la gran bailarina y pedagoga Pilar Rioja.

– Comencé desde muy temprana edad tanto en la danza española, como en el ballet clásico. Desde pequeño comencé a oír sobre Pilar, porque comencé bailando en el Salón que en la escuela del CEBA, lleva su nombre.

Y sólo había visto fotografías de ella, pero nunca la había visto bailar.

 Hace once años decidí estudiar la carrera de danza española en la Academia de Nelly y Gloria Campobello.

 Un día, estando en clases, nos hicieron la invitación para  asistir a la función de despedida de Pilar Rioja en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM.

 Asistí a la función para cumplir con mi deseo que era ver bailar, por fin, a Pilar.

 Realmente mi sensación fue inquietante, me conmovió. La coreografía que más me cautivó fue La Oración del Torero de Turina.

 Tiempo después, ella me contó la historia de esta coreografía. Primero nació el vestido rojo que le diseñó Guillermo Barclay.

 Lo que se me hizo interesante de esta coreografía es la expresión máxima de libertad del cuerpo de Pilar, aquí no hay ningún zapateado, ni ninguna castañuela. Sólo está la expresión de su cuerpo.

 Al salir de la función estaba conmovido y emocionado, deseando algún día, trabajar, colaborar con ella, aunque sabía que había asistido a su función de despedida de los escenarios.

 Regresé a mi casa sin haber tenido ningún contacto personal con ella, pues no me acerqué como varios de mis compañeros para felicitarla, por fotos o autógrafos. Sentí que iba a interrumpir algo muy íntimo en ella y en mí.

Jenaro Sosa Castillo y la Maestra Pilar Rioja.

 Años más tarde cuando estaba cursando el 2o año de la carrera, a mi grupo lo invitaron a participar en un homenaje a ella en el Teatro de la Danza.

   Allí fue donde ella me conoció: me vio bailar, y me mandó felicitar con el Director de la Escuela.

 Paso a 3er año y es cuando a los grupos más avanzados de la carrera, así como a los maestros, nos invitan a tomar un curso y una conferencia magistral con ella.

 Éramos alrededor de cuarenta entre maestros y alumnos.

 Un día, estaba poniéndome los botines, cuando se me acerca y me dice:

-Recuerda que nosotros los bajitos, nos tenemos que alargar.

 A raíz de este curso, ella me eligió para completar mi formación como su alumno. ¡Imagínate, ella que nunca había tenido alumnos, me escoge para que yo lo sea!

 Me pasaron su teléfono y, la verdad, en ese momento no se fui yo o fue ella quien me habló, pero pudimos hacer una cita en su estudio de Xochicalco en la Col. Narvarte.

 Cuando llegué -como comprenderás, fui muy puntual-, ella fue quien me abrió la puerta.

 Ese fue el inicio de nuestra relación dancística, donde ambos nos adoptamos mutuamente.

 El inicio de estas clases fue desde los cimientos que ella tenía de la danza española.

  Pero antes me dijo:

-Vamos a comenzar de cero. Como si nunca hubieras estudiado danza.

 Recuerdo  que me pidió permiso para corregirme. A mi me sorprendió realmente este gesto viniendo de una figura como ella.

 …Ha querido hacer de mí, un bailarín con su conocimiento dancístico, pero un bailarín autónomo a ella. Con una danza depurada, más fina y que abarque todas las ramas de la danza española, incluyendo el flamenco.

 Comenzamos con lo básico, las sevillanas, las seguidillas, boleras, el zapateado de estampío y con ejercicios de soltura de castañuelas y con ejercicios que van desde expresión corporal que ha desarrollado con otras disciplinas como el yoga, el ati chi, por supuesto el ballet clásico y ejercicios de contemporáneo.

-Jenaro ¿Cómo es el proceso creativo de las coreografías con la Maestra Pilar Rioja?

-Si son coreografías clásicas barrocas, comenzamos con el estudio de las castañuelas en base a lo que aprendió con el musicólogo Domingo José Samperio y ya que está aprendido, hacemos los movimientos sin usar para nada las castañuelas.

 Una vez que me sé los movimientos, que son creación mutua, lo unimos para crear el todo final.

 Este trabajo coreográfico tarda un tiempo que abarca años de labor, antes de ser mostrado al público.

 Me gustaría agregar que el trabajo con las castañuelas es frente a la partitura, nota por nota.

 Tanto Pilar como yo, tenemos claro que el trabajo es importante en sí mismo y por sí mismo y no por el escenario en que se vaya a presentar.

 –Trabajando de esa manera con la Maestra Pilar Rioja, me imagino que éste, está lleno de experiencias dancísticas, intelectuales y de vida…

-¡Por supuesto! Por ejemplo, su cercanía con el poeta León Felipe, con quien ella trabajó muchos años, hablando y profundizando sobre la danza, está presente en el trabajo que realizo con ella, es parte cotidiana de nuestro quehacer.

 O como con Luis Rius, su marido, que fue una relación muy estrecha entre poesía y danza y que siga viva  y que es parte de la formación que estoy recibiendo de ella: lecturas, anécdotas, recuerdos, bibliografía de la danza, así como el trabajo que realizo en los archivos que ella y Luis crearon sobre la danza.

 Se sabe que él siempre estuvo enamoradísimo de la danza de Pilar, de ese movimiento acuático, aéreo, terráqueo y de fuego. Y que ella ha ido trabajando poco a poco conmigo, para que yo tenga más elementos en mi quehacer dancístico.   

   Aunque se lo he dicho directamente, me gustaría una vez más, agradecerle que me haya adoptado para enseñarme todo lo que ella aprendió en 85 años de trayectoria. Porque Pilar comenzó a bailar desde muy niña.

 Yo reconozco que todavía tengo mucho camino que recorrer, pero también reconozco, que sin ella, mi danza no sería lo que es y podrá ser en mi carrera como bailarín.

 Sólo quiero bailar, he aprendido que la danza es un camino largo y que es noble. Que tienes que estar dedicado a profundizar con la danza y entregarle tu vida entera, y yo sin quiero dedicarle mi vida a la danza.

 Actualmente el proyecto que trabaja Jenaro, cuya gestación ha durado 5 años, se llama Fandango de Boccherini, den donde la dramaturgia coreográfica se centra en la historia y desarrollo de la danza española y el flamenco.

 Después de muchas décadas se ha podido volver a escuchar en nuestro país este Fandango con música en vivo, con un quinteto de cuerdas.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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