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Musset: un cocinero con un gran sobrenombre francés

Musset un cocinero con un gran sobrenombre francés

Arribó a Mérida no se sabe de dónde.

Sus “biógrafos” no se ponen de acuerdo sobre si era campechano o nativo de aquí, de Yucatán, posiblemente de algún pueblo. En lo que todos están de acuerdo es en que era cocinero, un cocinero de primera línea, o como dicen hoy: un super chef.

En cuento a su apodo, eso de Musset, no tiene ningún sentido pues a diferencia del gran poeta francés, nuestro cocinero jamás escribió una línea en verso, pero sí se esmeró en disponer a modo de odas sus guisos pues dígase lo que se diga, era un excelente cocinero.

Los que lo conocieron aseguran que a principios del siglo XX instaló su changarro donde vendía comida, lo que hoy se llama “cocina económica”, por la que cobraba precios justos. Pero andando el tiempo (era la época de la Revolución) logró juntar sus centavos y construyó un verdadero restaurante un poco sofisticado, y con la fama de su cocina pronto contó con una abundosa clientela. Dicen que hasta hizo construir una piscina y cosas por el estilo hasta el grado de -yo no sé cómo- consiguió que los comensales acompañaran su apetito con una lluvia artificial que también construyó.

Le fue muy bien por mucho tiempo, hasta que llegó a Yucatán el Gral. Salvador Alvarado con la dura lex en la mano e hizo fusilar o ahorcar a los acusados de algún crimen. Y el general empleó para sus ahorcados nada menos que un árbol justo enfrente del restaurant de Musset, allá donde comienza el mal llamado remate del Paseo Montejo. Y fue tal el pánico que el gran cocinero sufrió al ver a los primeros criminales colgados que una noche empacó todos sus utensilios de cocina, rentó un coche de alquiler y desapareció de Yucatán.

Desde entonces nadie lo vio de nuevo.

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