Bienestar Espiritual

Microhomilía

En lo cotidiano de nuestras vidas acontece el llamamiento, ”echando las redes” del día a día el Señor nos llama a ir con él, para ser luz que rompe las tinieblas, o para dejar de vivir ellas; para rescatar a los que habitan en tierra y sombras de muerte, o para volver a vivir. El llamamiento se siente como impulso a la vida, a la verdad, a la creatividad, a la construcción de paz, a la esperanza. El llamado ilumina, libera, nos expone, nos pone en camino.

Este es un buen día para preguntarnos por esta experiencia ¿Dios te ha estado llamando? ¿dónde? ¿a qué? ¿Qué respondes?
Repitamos muchas veces, de corazón, como quien expresa y pide, como quien expresa y ofrece: “El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré?” Y sigue la invitación, “sé valiente, ten ánimo”.

Deja un comentario

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.