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Los “Bromistas” de Mérida

Los “Bromistas” de Mérida

            En su artículo “Los antiguos cronistas meridanos”, el escritor Roldán Peniche Barrera recuerda a algunos cronistas de tiempos pasados, como Manuel Barbachano y Tarrazo y Luis Rosado Vega, con sus obras “Don Gil de las calzas verdes” y “Lo que ya pasó y aún vive”, respectivamente. El escrito de Roldán se encuentra en el libro de su autoría “Yucatán: ensayos históricos y literarios”, editado por la Universidad Autónoma de Yucatán, en 2009.

            Evoca también con brevedad, a otros: Santiago Burgos Brito, por su libro “Las memorias de Julián Rosales”; Manuel Cirerol Sansores, “Nuestra linda Mérida”; Julio Molina Font, “Halachó 1915”; José D. (El Chato) Duarte, “Fatalismo…?”; Antonio Mediz Bolio, “A la sombra de mi ceiba”; Eduardo Urzáiz Rodríguez, “Reconstrucción de hechos”; Delio Moreno Bolio, “Santa Lucía  y sus vecinos de hace medio siglo”; Leopoldo Peniche Vallado, “Teatro y vida”; Francisco D. Montejo Baqueiro, “Mérida en los años veinte”; Juan Francisco Peón Ancona, “Chucherías de la historia de Yucatán”; Eduardo Tello Solís, “Paseo de Montejo”; Rodolfo Ruz Menéndez, “Por los viejos caminos del Mayab”.

            “Los que he mencionado, enfatiza Peniche Barrera, se cuentan entre los más reconocidos cronistas”.

            Le dedica un párrafo especial a Renán Irigoyen Rosado, “cronista oficial de Mérida; desempeñó el cargo hasta su muerte: hombre curioso, nos averiguó la historia del panucho y redactó una magistral monografía de la hamaca. Rescató algunas leyendas coloniales y las publicó en un volumen”.

            En otro libro “Memoria de los cafés de Mérida (y oras crónicas)”, Peniche Barrera escribe “Recordando a Renán Irigoyen Rosado”, señalando que era “el mayor cronista que nos dio el siglo XX”.

            Llama la atención que con excepción de Peón Ancona, no otorgue ninguna mención a los integrantes originarios del denominado “Consejo de Cronistas de la Ciudad de Mérida”: Jorge Álvarez Rendón, José Camargo Sosa, Gonzalo Navarrete Muñoz, Luis Ramírez Aznar, y Peón Ancona.

            D. Luis renunció al cargo, y Camargo Sosa y el propio Peón Ancona, fallecieron en 2013 y 2020, respectivamente. Así que, como en la historia de Agatha Christie, “Diez negritos”, solamente quedan dos “cronistas” designados por el poder público municipal de Mérida.

            El humor social meridano los ha calificados como los “bromistas” de Mérida.

            Se salvan, dicen, Navarrete Muñoz y Peón Ancona; no cuentan como crónicas, las homilías de Camargo Sosa, tampoco la escasa producción de Álvarez Rendón.

            Peón Ancona escribió también “Chucherías meridanas” y “El escudo de armas de la ciudad de Mérida”, y era articulista en Diario de Yucatán, y colaborador de la extinta biblioteca “Carlos R. Menéndez”, antaño ubicada en el Parque de las Américas.

            Álvarez Rendón ha publicado, entre otros, “Breves miradas al ayer reciente” y “Por los andamios del tiempo”, y es colaborador editorial de Diario de Yucatán.

            No se recuerda ninguna publicación de Camargo Sosa.

            Navarrete Muñoz mantiene un interesante “blog”: “MY Mérida de Yucatán.com”, y en 2013 publicó el libro “La cocina yucatanense. Sopas”, y también escribe para el Diario de Yucatán.

            En un discurso en la sesión solemne del Cabildo del 6 de enero de 2017, Navarrete Muñoz pinta su versión del asunto:

            – “La crónica tiende a ser polémica: anuncia y denuncia. Libra cotidianamente las batallas clásicas de una ciudad. Toda ciudad tiene un catálogo de problemas, algunos provienen de los tiempos coloniales, otros de la naturaleza, otros de la tensión del crecimiento y las que provienen de la lucha entre modernidad y tradición, entre muchas más. Este no es trabajo, es pasión. Solo quien se ha consumido estudiando y pensando la ciudad puede ser cronista. No es un trabajo que acepte improvisaciones”.

            El Ayuntamiento de Mérida reglamentó en 1995 la integración del Consejo de Cronistas de la Ciudad de Mérida, que “deberán ser personas con las cualidades intelectuales y morales que les permita cumplir decorosamente con la tarea de ser los narradores, en prosa o verso, de los acontecimientos más sobresalientes y propios de la peculiar idiosincrasia de los pobladores de le Ciudad de Mérida en particular y del Municipio en lo general”.

            Obligaciones incumplidas, hasta donde se sabe, el Consejo debe “rendir un informe anual de actividades, así como de publicaciones y trabajos efectuados, incluyendo las charlas y conferencias impartidas por sus miembros”; y los cronistas deben escribir “por lo menos una publicación anual, un ensayo o investigación sobre algún tema que juzgue de valor e interés para la sociedad meridana”.                                Como otras muchas cosas, es letra muerta, “para todos los efectos legales procedentes”.

            En 2017, el Colegio de Antropólogos de Yucatán consideró que era “buen momento para renovar el Consejo de Cronistas de Mérida”. El Ayuntamiento no hizo caso a la propuesta. Para éste, los cronistas casi no existen, al menos así se constata en el portal del Cabildo meridano y. en el primer informe de gobierno municipal 2021-2024. Es prácticamente nula la información en el portal e inexistente en el informe.

            Cronistas de ciudades mexicanas

            Hace ya cuarenta y cinco años, en Mérida, se celebró la Primera Reunión Nacional de Cronistas y se constituyó la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas. La primera directiva se integró bajo la presidencia ejecutiva de Renán Irigoyen Rosado, cronista vitalicio de Mérida, y la vicepresidencia a cargo del cronista de Cancún, Raúl Pavón Abreu.

            En el evento se propuso y acordó una definición, sugerida por el cronista de Guadalajara:                                 – “Cronista de la Ciudad es el funcionario público fedatario del haber histórico y curador, investigador y expositor de la cultura de la comunidad”.

            Después de entonces, no se volvió a saber nada de la agrupación, al menos en la entidad.

            Asociación de cronistas yucatecos

            En 2018 se constituyó una “Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán”, que funciona actualmente. No encontré datos de la agrupación, que, entiendo, fue alentada por el Dr. Renán Góngora Biachi, fallecido en 2020. Es presidida hoy por Carlos Cosgaya Medina, cronista de Valladolid; y Miguel Vera Lima, cronista de Izamal, es secretario, y Sergio Grosjean Abimerhi es tesorero.

            El ingenioso humor de Renán Irigoyen

            Recuerdo una de las muchas anécdotas del cronista vitalicio de Mérida, Renán Irigoyen Rosado, que bastarían para uno o varios tomos, cuando alguien se dedique a recolectarlas y publicarlas.

            Una vez, en una reunión con otros escritores e intelectuales yucatecos, una dama que escribía algunas cosas, había editado un librito, que vendía ella misma, para recuperar el gasto. Cuando llegó con Irigoyen Rosado, le preguntó: “Renán, ¿ya compraste mi libro?”. El cronista respondió afirmativamente.

            Enseguida, otra pregunta: “¿Ya lo leíste?”. El autor de “Hamaca, media luna de sueño”, devolvió con ingenio la interrogante:

            – “Ya lo compré, ¿además tengo que leerlo?”.

            “Crónicas de Yucatán”

            El Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén, publicó una “Crónica de Yucatán”, en la Revista de la Universidad Autónoma de Yucatán (números 243-244, cuarto trimestre de 2007/ Primer trimestre de 2008), que originalmente salió a la luz pública en la revista “Hoy Domingo” (4 de junio de 1961), resultado de una visita que hizo a Mérida, en 1961, invitado por la organización “Escritores y Artistas de Yucatán, Asociados”.

            Cuenta que estuvo “con muchos amigos yucatecos: Juan Duch, Leopoldo Peniche Vallado, Humberto Lara, Mario Zavala Velázquez, el colombiano Rómulo Rozo, ciclópeo escultor del monumento a la Patria, Renán Irigoyen, Juan Franti Cardeña, el profesor Antonio Canto López, el poeta -un poeta lleno de gracia lírica- Carlos Moreno Medina, todo hecho de silencio; Clemente López Trujillo, erudito y popular, con quien pasamos horas de suelta camaradería en su Diario del Sureste. Gentes finas, generosas, que se multiplicaban por sí mismas para ser más útiles”.

            Pero, la “Crónica de Yucatán” se refiere a una entrevista que tuvo Guillén con el General Lázaro Cárdenas, presidente de México de 1934 a 1940. En ella, Cárdenas le dijo a Guillén:

            – “Vengo por tener el gusto de saludarlo a usted, que es amigo mío. Pero al mismo tiempo para ratificar una vez más mi apoyo a la Revolución Cubana, al comandante Fidel Castro. Aunque ya lo he dicho en otras ocasiones, quiero decirlo de nuevo: estoy junto a ustedes, y  creo que nuestra América, es decir, los pueblos de nuestro continente, tienen en la Revolución Cubana un espejo y un camino”.

            El poeta respondió: “General, ese espejo y camino nos lo dio la Revolución Mexicana. La nuestra es hija de aquélla”.

            Dos cronistas de la conquista de México

            En el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia:

            a). Francisco López de Gómara. “La obra más importante de Francisco López de Gómara fue la Historia General de las Indias y conquista de México, redactada con datos suministrados por terceras personas, ya que él nunca estuvo en América. La primera parte está dedicada al descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo, excepto México, hasta 1552. La segunda parte trata de la conquista de México, que es presentada como una hazaña personal de Hernán Cortés. Este hecho le ocasionó grandes enfrentamientos con otros de los grandes cronistas de la época: Bernal Díaz del Castillo llegó a decir que “le untaron las manos” para que escribiera la historia centrándose en Cortés, y Bartolomé de Las Casas dijo de él que era el “criado de Cortés”. La crónica fue impresa por primera vez en 1552 en Zaragoza, y fue reimpresa el 20 de agosto de 1553 en Medina del Campo. Fue en ese mismo año cuando comenzó la prohibición de la obra por contener críticas hacia algunas decisiones de Carlos V. Así, el 13 de octubre de 1553, se dictó una Real Cédula dirigida a los oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla para que no dejaran pasar ningún ejemplar de la crónica a América y en noviembre del mismo año, Felipe II ordenó recoger todos los ejemplares que de la obra circulaban por España, pues “no conviene que el libro se venda ni lea ni impriman más libros sino que los que están impresos se recojan y traigan al Consejo […] so pena que el que lo imprimiere o vendiere incurra en pena de 200.000 maravedís”.

            b). Bernal Díaz del Castillo. “La mejor y casi única fuente que se posee para trazar su vida procede de su Historia verdadera de la conquista de Nueva España, redactada en varios momentos y con rectificaciones que implican versiones paralelas, la del Manuscrito Remón (por haberse imputado a su pluma las correcciones que en realidad debieron de pertenecer a Bernal), el Manuscrito Alegría (que debe su nombre al ilustre bibliófilo que lo poseyó) y el Manuscrito Guatemala. Este último fue la base esencial de la historia; se terminó de redactar en 1568 y, dirigido a Su Majestad, fue enviado (10 de marzo de 1575) al presidente de la Real Audiencia, doctor Pedro de Villalobos. Una buena parte de la crítica ha atendido preferentemente a las circunstancias que ocasionan la supresión o la incorporación de los diferentes capítulos, según las versiones originales de la Historia verdadera (Sáez de Santa María, Cerwin, Genaro García, Serés). A estos escritos cabe añadir los memoriales, las dos cartas al Emperador (1552 y 1558), la carta a fray Bartolomé de Las Casas y dirigida a Felipe II”.

            “El más importante”

            En el portal de la “Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes” se asegura que Fray Diego de Landa (1524-1579), “es el más importante de los cronistas del Yucatán”. Escribió, como se recuerda, la “Relación de las cosas del Yucatán”, que afirma la Biblioteca, “es una de las obras cumbres de la etnografía antigua de América”.

            En la época contemporánea, esta columna afirma que el más importante cronista de Yucatán, es Roldán Peniche Barrera.

            Post scriptum

            Irene Vallejo, en “Manifiesto por la lectura”, en la revista Lee +, número 156, mayo 2022:             – “Somos la única especie que explica el mundo con historias, que las desea, las añora y las usa para sanar.

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