Cultura

La virtualidad y los accidentes

La virtualidad y los accidentes

            Un maestro, que ante todo es poeta, va sacando de una caja pequeños objetos que entrega a cada uno de sus alumnos. Se trata de pedazos de madera, fragmentos de metal, monedas, piedras, artesanías de barro, botellitas de vidrio, frutos secos, trozos de cuero, conchas, retazos de tela, bolitas de estambre y cosas por el estilo. La intención es que toquen, recorran y sopesen con las manos cada pieza durante un tiempo determinado y después escriban y compartan las sensaciones, evocaciones o pensamientos que ese contacto les produjo.

            No es una acción ociosa, sino un modo de establecer un contacto consciente con la materialidad de lo real. Una motivación para percibir con atención las concreciones de que se compone el mundo que nos rodea y en el que nos desenvolvemos. Estimular la necesidad de poner los pies -y las manos- en la tierra.

            Un problema creciente es que nos estamos sumiendo en la virtualidad como si fuera equivalente a la realidad circundante y, aun peor, la única realidad. Que lo que se diseña en las pantallas es un modelo perfecto de por sí y puede trasladarse a la materialidad del mismo modo en que aparece en las proyecciones. Para ese traslado no parece ser necesario considerar las condiciones de los materiales y de su articulación, ni las fuerzas naturales, aforos, cargas y resistencias. Si aparece perfecto en la virtualidad lo será por ende en su manifestación tangible y concreta.

            Los tutoriales son la varita mágica con la que se puede hacer cualquier armado, compostura y operación sin más consideraciones reflexivas. Los proyectos no parecen requerir escalas ni proporciones, ni relacionarse con su entorno físico y social ni con los seres humanos. La neutralidad de la imagen virtual -intangible, inodora, sin peso, gravitación ni energía- pareciera tener su equivalencia exacta en el mundo de la verdadera tridimensionalidad. Derivado de todo ello, vivimos una forma de enajenación con consecuencias trágicas.

            De ahí tantas caídas de construcciones recién inauguradas y de tantas lonas, toldos y pantallas gigantes, tantos accidentes laborales por contactos con cables de alta tensión o con aparatos rotatorios, succionadores o llenos de sustancias peligrosas. De ahí tantos incendios por descuido, tantos accidentes por las velocidades superiores a lo que las calles o carreteras permiten, de ahí tanta distracción ante las señales de tránsito, baches o curvas. Como si el riesgo fuera sólo virtual y pudiéramos recomponernos una y otra vez.

            En menor grado, tanta instalación que se desmorona al concluirse, tanta pintura que se descascara en un dos por tres. Y de nuevo hacia arriba, tanta borradura, evaporación, olvido. Tanta soledad que conduce a la autodestrucción.

            Esa falta de sensorialidad activa nos está aislando del entorno. Y no son solo las computadoras y celulares sino también otras virtualidades mal empleadas como los compulsivos pagos con tarjeta, la confianza excesiva en las criptomonedas y la dependencia en las aplicaciones digitales.

            Nos hace falta sumirnos de nuevo en una sensorialidad activa. Tener todos los sentidos y la conciencia y la memoria y el cuerpo en la dinámica de integrarse al mundo, de medir y pesar las cosas, de percibir las dimensiones y los riesgos de la realidad. Un estado de alerta en sintonía con uno de satisfacción y otro de fijación en la presencia del aquí y ahora. Volver al contacto directo con las pequeñas cosas como en la lección del maestro-poeta.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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