Cultura

Un concierto que prendió mi alma

El domingo ocho de enero un concierto prendió mi alma de una forma que como mínimo se agradece con un texto. El día comenzó ligero. Una torta en la mañana e ir al supermercado al medio día. Unos minutos más tarde revisando mi Facebook leí que Ablaye Sisoko y Cyrille Brotto se iban a presentar en su segundo concierto en el Palacio de la Música como parte del programa del Mérida Fest. Enseguida me vertí a averiguar si aún era posible asistir y recibí únicamente afirmaciones. La primera vez que escuché a Ablaye Sisoko fue con el álbum Jardín Migrateurs, con el ensamble Constantinople.

Al entrar al Palacio de la Música de una forma ordenada y precisa conducida impecablemente por parte de los organizadores me vi sentado justo de frente a estos dos músicos.

Ablaye con la kora, y Cyrille, con el acordeón diatónico, apenas se presentaron se dispusieron a hacer hablar a los instrumentos. La prosa musical como nos abrieron el camino fue un deleite absoluto para todos los asistentes. Nos hicieron sentir como si estuviéramos en un barco. Un barco en alta mar y con un rumbo misterioso.

N’ na, una pieza sin voz se desliza de una forma alegre, cautivadora. Haciendo mover el alma de todas las almas del Palacio de la Música. Entre espacio y espacio Ablaye nos daba una introducción breve pero precisa sobre de que se trataba cada pieza. Afortunadamente una de las asistentes decidió traducir al músico senegalés del francés al español.  

Las piezas están marcadas por experiencias personales. Como, por ejemplo, una composición de un músico amigo de Ablaye con quien compartió un viaje en barco por el mundo. El amigo, según nos compartió, ya se encuentra en otras latitudes metafísicas. Posteriormente, dedicó una pieza a los inmigrantes del mundo que salen buscando un futuro mejor en otro país… y que muchas veces ni siquiera llegan vivos al puerto de destino. Es así, como entre contrastes de luz y sombra, el álbum Instant se deslizó como un barco introducido a la memoria de cada uno de los asistentes.

Al final se despidieron con dos piezas. Muchas de ellas cantadas por Ablaye. Los cánticos interpretados en idiomas que muchos de los presentes no entendieron linealmente llegaron a la emoción de los presentes. La pieza Signola se abrió y se desprendió con una destreza y alegría melancólica que hizo que el piso del Palacio vibrara.

Ablaye y Cyrille, al cierre del evento, se llevaron una ovación de pie. Fulminante, merecida. Y frontal.

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Raúl Gasque

Raúl es un artista multidisciplinario que trabaja con conceptos de psicología, ciencias políticas, antropología y otros. Ha vivido y trabajado en Europa, el Este de Asia, Guatemala y México. Fue colaborador de Vice Media, y es desde hace siete años colaborador de ERRR Magazine. Trabajó con la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y desarrolló un proyecto de arte multidisciplinario—el Taller Límbico—en Taiwán por siete años en colaboración con la Oficina de México en Taiwán. Raúl Gasque es Licenciado en Artes y Comunicación por la Universidad de Ming Chuan de Taipéi, Taiwán.

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