Cultura

Notas al aire 96

Fernando de Regil dará dos presentaciones más del monólogo «El viejo y el mar» en el Mérida Fest 2023.

 Como no todo está tan podrido en Dinamarca, los fuegos fatuos de repente se prenden en el monte bajo de nuestra laja peninsular, al hacerlo vemos cosas que dan alegría como por ejemplo, saber que en este Mérida Fest 2023, Fernando de Regil dará dos presentaciones más del monólogo El viejo y el mar: 11 y 12 de enero en el Centro Cultural José Martí, allí en el Parque de las Américas.

 Silvia Káter está que echa tiros por el premio Villanueva 2022, de Cuba, que le otorgaron por su monólogo Don Quijote, historias andantes, dirigido por la gran directora de teatro yucateco Raquel Araujo.

 Todo tiene su tiempo y su lugar y esto es algo que debemos de saber leer bien, y entender. De eso se trata la vida: leer y entender la lectura.

 Nosotros preparando una reposición de El Bosque, con dos nuevos integrantes. Afortunadamente ya está viviendo de nuevo en Mérida una de las actrices fetiche del Follies Rataplán: Alejandra Moreno Roche, quien se reincorpora a esta nueva temporada y mientras, andamos en busca de un joven actor, cuyas cualidades sean las adecuadas para el trabajo.

 Y además, para cuando reinicie El Bosque, se presentará una plaquette con la obra y por supuesto, con los nombres de todos los actores y actrices que han participado en los dos primeros ciclos el 2021 y el de 2022 que cerró maravillosamente en el Centro Cultural La Cúpula.

 Y bueno, preparando algo de teatro regional: El emperador de todas las chinas (El empelador empalado). Un divertimento nonsense y en chino mandalín.

Con este texto que se comenzó gestar el año pasado entre vaciladas y tonterías, y que de pronto se presentó ante nuestros ojos como una Epifanía en forma de “squech” regional, comienza a tomar forma el texto, la idea; el borrador primero ese ya está listo, ahora hay que seguir la secuencia del borrador y ya después a recortar y a embutir como si fuese pavo en relleno blanco. Aunque debería ser: en relleno amarillo, o sea en jugo de china.

 Lo agradable es que para ambos proyectos ya hay espacio donde estrenar y hacer una temporada como las que se acostumbran actualmente en este país que no se parece a ningún otro.

 Y mientras todo esto acontece al igual que otras cosas que escapan a mi conocimiento, yo escribo con los lentes puestos, lentes de hace mil años atrás, porque los que me sirven originalmente, vaya, los buenos, están cojos de una pata y cuando fui a arreglarlos el 31 de diciembre, todo estaba cerrado, porque cayó en sábado.

 Así que escribo lento y casi raro –más todavía., pues la graduación ya no es la adecuada.

 Y respecto a lo que no es adecuado, pienso en la nula reordenación urbana de Mérida, que ya se comenta hasta fuera del Estado, no sólo por fuereños que viven aquí, sino por los turistas que nos visitan y se asustan del marasmo de esta sociedad.

 Y hablando de turistas, pobres de los que el domingo perdieron sus vuelos por causa del Maratón que boqueó toda o, casi toda la ciudad, los que perdieron su camión de pasajeros, bueno, pues tuvieron que ver si podían viajar ese mismo día o cuándo, éstos al menos no pagaron un recargo, ni perdieron la totalidad del importe de su boleto.

 Y todo esto, ¿Es dar prioridad al turismo? ¿Es lo que la Ciudad les da como nivel de excelencia? ¿Quién planea esto? La verdad lo ignoro, pero me hace pensar que no hay una verdadera coordinación entre todas las direcciones del Ayuntamiento actual y el señor que se ostenta como el mero mero del candelero.

 ¡Qué tristeza, tan triste y desastrosa!

 ¿Imagínense si tuviera un pastel más grande entre las manoplas?

 Obvio que no podría, no daría el ancho. Y esto es lo que se están dando cuentas los meridanos y lo expresan a voz en cuello y con molestia.

 Mérida es un cuerpo desarticulado que da pena ajena. Indudablemente ya se volvió en Mahogonny, la fábula operística de Bretch y musicalizada magistralmente por Kurt Weill.

Pasó Zenobia Galás
 de esta vida transitoria
 a la mansión de la gloria
 en donde reposa en paz.
 La acompaña Nicolás.
 también Humberto Quiñones,
 don Primitivo Tracones,
 su hijo Bruno y otros más.
 Todos eran de Dzitás
 …y una punta de cabrones. (*)

*Escrito sobre una lápida con un punzón, cuchillo o cincel. Y para que rimara, cambiaron el apellido Traconis por Tracones.

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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