Cultura

Notas al aire 95

Mérida

 Ahora sí, nadie podrá negar que el 2023 ha llegado, lo ha hecho y con ganchos al hígado.

 El predial subió al doble, por favor, qué poca vergüenza tiene el alcalde Renán Barrera cuando en la ciudad por el Sur, Norte, Este u Oeste están las calles llenas de huecos y hoyos, al igual que las aceras, donde todavía existen éstas.

 La vigilancia nocturna es inexistente y más en esta época que los malandros están haciendo su agosto, los locales y los fuereños e internacionales como las mafias: cubanas, colombianas y venezolanas.

 La prostitución y el mercado de personas está: desbordado. Los asesinatos de mujeres están excedidos, aunque los periódicos no digan nada, porque las autoridades municipales lo esconden y no denuncian nada; los indigentes son extranjeros; hay exceso de niños entre chiapanecos y guatemaltecos arrastrando su miseria por todas las calles de la ciudad, cuando esto ya había sido erradicado. ¿Qué mafioso o político los trajo de nuevo a nuestra ciudad desde hace un más de un mes?

 Creo que el alcalde o no ve, o los vidrios de su automóvil cuando hace giras por la ciudad están doblemente polarizados, porque no ve nada de nada, sólo las dizque obras mágicas que mejorarán los ingresos de sus allegados o los de él, tal vez a través de sus prestanombres que se murmuran sus nombres por las calles y algunos cafés y bares de lujo.

 Como ciudadano pago mis impuestos, como todos, ya que hasta en la concha, la trenza o el tutti de queso “deisi” se paga impuesto.

 Declaró el señor Renán Barrera, con toda estulticia, que es un lujo vivir en Mérida ¿para quién? para el 30% de yucatecos que vivimos en esta ciudad, no lo es, tal vez para ese 70% de fuereños de todas partes si lo es. Pero para nosotros no. Y si de esto no se da cuenta el señor alcalde, entonces ¿de qué si se da cuenta?

 Ya hasta los fuereños se quejan de que pagan en sus ciudades y pueblos un predial más bajo o pagaban si es que vendieron hasta el perro para vivir aquí.

 Parece que para los políticos del partido que sean (todos son iguales y hasta son parientes o compadres entre sí), se les va a caer al fondo del pozo, el negocio de estar vendiendo y revendiendo la ciudad.

 Pobre Mérida tan dada al cuaz por la voracidad desmedida de los depredadores que la han destruido y la siguen destruyendo, con más saña que el comején brasileño que llegó por las maderas que una funcionaria menor trajo de Brasil, y no pasaron por aduano por aquello de que eran del mismo partido y nos partió a los meridanos primero y luego a los yucatecos cuando todas nuestras casas se llenaron de estos insectos y se comieron nuestros libros y muebles y otros enseres.

 Debajo de la ciudad vivían millones de estos insectos que se comieron dos que tres árboles de todas las casas y se tuvieron que aplicar fuertes fungicidas con las subsecuentes agresiones al medio ambiente.

 Recuerdo que el artista visual Gabriel Ramírez comparó a Mérida como la cinta que dirigió Roger Corman: La pavorosa casa de los Usher (1960) y que estaba basada en el cuento de Edgar Allan Poe: La caída de la casa de Usher.

 Con tanta mentira, latrocinio y prostitución espiritual e intelectual, Mérida se ha convertido en Ascenso y caída de la ciudad de Mahogonny, la ópera de Bertold Bretch.

 La otra noticia que ocasiona suspicacias es el choque de los trenes del METRO, que ya parece ser una maldición anual. Como para alguna novela digna de Belascuarán Shane, el detective creado por Paco Ignacio Taibo II.

 A esta novela se le podía también agregar, la aprehensión de Ovi, el hijo del Chapo, que puso por varios días de cabeza a Sinaloa.

 Y mientras desde el 3 de enero todo sube entre el 15 y el 20%, nosotros los mexicanos, futuros votantes, estamos atrapados en esta red, como si fuéramos marlines, sardinas, meros, truchas, delfines y… … …

 Siendo así, antes de que aparezcan de nuevo Chucho El Roto y Malverde, mejor cantamos con voz ronca y a todo pulmón con María Félix en La Bandida (1962).

 Qué viva la vida

 Que viva el amor

 Que viva esta suerte

 Que tengo yo,

 De andar de fiesta en fiesta

 Entregando el…corazón…

 La pregunta en cuestión es: ¿Todavía tenemos corazón o ya hasta eso vendieron o empeñaron los políticos de este “paÍs sin raíz”, al mejor postor?

Fernando Muñoz Castillo

Escritor, hacedor de libros objeto, dramaturgo y director de teatro. investigador e historiador de teatro y cine. curador y museógrafo. periodista cultural. ha publicado varios libros.

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