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No existe la palabra “revendedor” en español

No existe la palabra “revendedor” en español

En todos los espectáculos de mucha gente no faltan ciertos sujetos que hacen negocio con los boletos o las entradas, subiéndole el precio original, desde luego.

¿Y por qué vendes los boletos que
solo deben hacerlo en las taquillas?
-le pregunto a un fulano que lleva en las
manos un montón de entradas para la función-.

Y me responde que él es un “revendedor”.

-¿Cómo está eso? -indago de nuevo-.
-Pues hombre -responde-, compro las
entradas en la taquilla a su precio
y yo las “revendo” a los que no
alcanzaron a adquirirlas en la taquilla.

Y eso es cierto: sólo que la palabra “revendedor” no la admite la Real Academia Española de la Lengua. Creemos que se inventó en México o acaso nos vino de Europa con algún otro nombre.

Ahora bien, los llamados “revendedores” están al tanto de los espectáculos en la ciudad; saben cuales atraerán más público y que muchos no lograrán comprar boleto de entrada. Digamos: si el boleto cuesta cinco pesos, el “revendedor” lo comerciará por diez; en las plazas de toros alcanzan altísimos precios y es cuando los “revendedores” hacen su agosto:

¿A cómo los das? -le pregunta un fanático de las lidias-.
-A treinta pesos.
-Oye, si en taquilla los dan a quince.
-Pues vaya Ud. A la taquilla a ver si queda alguno.

Y así se ganan la vida, sabrosamente.

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