Opiniones

La visita de Joe Biden, un espaldarazo a la 4T y a AMLO

La reunión en suelo mexicano de los presidentes de Estados Unidos y México y el Primer Ministro de Canadá no podía suceder en un momento mejor, para el presidente López Obrador. Sobresale, por supuesto, la presencia de Joe Biden, por lo que significa para el empresariado mexicano, que utiliza las sedes económicas norteamericanas como lugar seguro para guardar sus riquezas, actuando en ellas como en la guarida de Alibabá.

La llegada de Joe Biden al AIFA fue una bofetada bien asestada en el rostro de todo aquel coro de periodistas, comentaristas, intelectuales y empresarios que han cuestionado y criticado ese lugar, por inseguro e impropio, dicen todos ellos.

Más allá de ese hecho, la cercanía, la afabilidad, el desparpajo con que se comportó Biden ante López Obrador, al pie de la escalerilla del Air Force One, dice más que todo.

Si los intelectuales mexicanos no interpretan o no le dan valor a las posturas, gestos y movimientos corporales de personajes importantes, están muuuy mal.

El comité de recepción fue minúsculo. El apretón de manos sucedió entre autoridades cupulares de ambas naciones. Los dos presidentes, el secretario de relaciones exteriores de México, Marcelo Ebrad, y el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien igual que Pedro Castillo, el depuesto presidente de Perú, llegó ensombrerado, sin despojarse de esa prenda, hasta el justo momento de extenderle la mano al presidente de su país. Aquí, cabe señalar que nadie en México vio como una “indiada” el gusto del embajador norteamericano por cubrir su cabeza con un sombrero de paja sintética y sí, por el contrario, en el caso del peruano, se le señalaba como indebida para su representatividad. Son las dos formas de ver las cosas de los comunicadores conservadores.

La presencia de Biden, su llegada al AIFA, el saludar afectuosamente a su homólogo mexicano, el invitarlo a subir a la limusina apodada “la bestia”, indica una estupenda y respetuosa relación entre ambos mandatarios y, por supuesto, ello debido a una correcta información de aquí para allá, brindada por el embajador Ken Salazar, quien debe de hacer un “dulce” juego con los empresarios mexicanos, haciéndoles creer que el habitante de la Casa Blanca puede conflictuarse con el presidente Obrador.

La llegada de Biden desmonta todo el tinglado de supuestos conflictos en todo el territorio nacional, levantado por Claudio X González y Gustavo de Hoyos y sus medios de comunicación afines.

Por su egoísmo, los promotores del antilopezobradorismo caen en la torpeza de pensar que Estados Unidos puede comportarse de manera irrespetuosa con nuestro gobierno. Ese mismo gobierno contempla que en Nicaragua, Venezuela, Colombia, Chile, Salvador y Brasil, gobiernan políticos de la tesitura de López Obrador.

El juego político de Estados Unidos siempre será por los beneficios a favor de los poderosos que viven en su territorio. Por lo tanto, nunca pondrá en riesgo nada de todo ello para favorecer a un grupo de empresarios nacionales.

En la víspera de elecciones trascendentales, la presencia y conducta de Joe Biden reafirma que la 4T y las acciones anticorrupción del presidente Andrés Manuel López Obrador tienen un significado definitorio para el futuro político del país.

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