Cultura

Una campaña sui géneris

Hace ya algunos años, sinceramente no recuerdo cuántos, ya que mi Alzheimer está en su punto más álgido, pongamos que fue hace 3.1416 años. No recuerdo por qué extraña razón comencé a pasar de ser simpatizante a colaborador en el recién formado Partido del Trabajo. En dicho instituto político, desde el presidente, hasta los pocos fundadores del mismo, eran casi todos mis amigos y amigas. Se avecinaban las campañas para gobernador y alcalde de Yucatán. Entre varios desertores del PRI, PAN y PRD se fue confirmando dicha agrupación política. Se escogió a los candidatos a diputados y gobernador, alcalde, regidores (yo fui el número uno entre los regidores por Mérida). Se supone que se trataba de un partido de izquierda y una cúpula de nuestro grupo se rompió la cabeza buscando algún candidato con la personalidad suficiente para la presidencia municipal de Mérida. Entonces, yo propuse a mi amigo, el doctor (no da consultas) Carlos Bojórquez Urzaiz, en ese entonces director de la facultad de Antropología. Todos aprobaron con gran alegría mi propuesta, ya que Bojórquez era un personaje bastante conocida entre los académicos y la sociedad en general. Hablé con Carlos y aceptó con buen agrado. Debo decir que por aquel entonces daba una serie de conferencias tituladas “Algunos aspectos del rock en Yucatán”, en las que desmenuzaba la historia del gran ritmo, con intervenciones musicales sobre la época de la que hablaba. Recorrimos todas las escuelas y facultades de la UADY con gran éxito. El grupo musical lo formábamos el futuro candidato, Bojórquez, en el requinto; Rach Molina en la guitarra de acompañamiento, el “Foco” en la batería y un servidor en el bajo y voz.

Pues bien ha sido la campaña política más extraña de la historia. Consistió, con el conjunto que acabo de mencionar, en efectuar conciertos de rock. Esta innovación, es decir el rock, fue la primera vez que se efectuó en la política en la historia de México. Posteriormente ya fue una costumbre. Antes de iniciar nuestra campaña reclutamos a Edgar “El Mosquito” Rodríguez Cimé y aun fulano de apellido Brito, que se supone eran conocedores de los chavos banda. También hay que recalcar que aquel fue un tiempo en que proliferaron las pandillas o bandas muy violentas que se enseñoreaban en la ciudad de Mérida. Fueron tan temibles en sus actuaciones que hubo inclusive muertos, al grado de que el alcalde de entonces, el folclórico Carlos (Cheche Ceballos) convocó a los jefes de este azote juvenil para una tregua, (los “Trompos” y los “Jessicos” se comprometieron a integrarse al mundo real).

Este tipo de gente, los desarraigados, los excluidos de la sociedad, fue a quienes dirigimos nuestras baterías y tuvimos una reunión con ellos para que votaran por una nueva alternativa.

Les explicamos que la campaña no sería típica, acudiríamos a sus colonias y realizaríamos conciertos de rock. Sin lugar a dudas era algo más que novedoso. Tocarían en los conciertos grupos como: “Niños Suburbanos”, “Cuarenta y Dos Sur”, “Potaje Nuclear” y otros. Entonces sacaron su credencial de elector estos seis delincuentes, que durante el tiempo que duraba la música efectuaban un baile ritual, todos vestidos de negro y que llegaban al lugar de los hechos por tribu. Dicho baile consistía en dar vueltas, chocando uno con otros y saltando alguien desde el escenario para ser recibido por sus compañeros. En resumidas cuentas, la campaña para la alcaldía en eso consistió.

Ahora bien, se intentó hacer una alianza con el PRD misma que fue aceptada para la gubernatura. El candidato sería el académico Enrique Montalvo, acompañado por la izquierda elegante, como Iván Franco y varios vividores, perdón, luchadores sociales que hasta el día hoy siguen en las mismas, solo que con Morena. El mitin de la unidad de Bojórquez y Montalvo fue en Santa Lucía. El público eran miles chavos banda brincando y bailando y aplaudiendo y mentando la madre al PRI. En eso llega el grupo de nuestro aliado Montalvo con su grupo de serios, como si fuera un mitin del PAN o PRI. Fueron recibidos con sonoros abucheos y rechifla. A Montalvo casi se le caen los calzones, literalmente, temblaba.

Como dato importante diremos que nuestra alianza para la alcaldía y gubernatura fue la tercera fuerza política de Mérida, y cosa extraña, la mayoría de votos venía de las colonias del norte, hoy ‘fifís’. En cambio, la candidata que no se nos quiso unir, del PRD, quedó en último lugar. Obviamente PRI y PAN acapararon miles de votos, por lo que no fui regidor. No ganamos, pero me di la divertida de mi vida. Y ya el final, final, nuestro cierre de campaña, fue en el parque de Mejorada y tocamos los candidatos músicos, es decir, Bojórquez y yo y trajimos desde Cancún a la leyenda Mike Manzur.

Deja un comentario

Botón volver arriba
error: Este contenido está protegido. Gracias.