Cultura

Felipe Carrillo Puerto y los futuros delahuertistas

Felipe Carrillo Puerto y los futuros delahuertistas (1)
De pie, de izq. a der.: dos personas no identificadas, Felipe Carrillo Puerto, Juan Domingo Ramírez Garrido y Jorge Prieto Laurens. Sentados: Enrique Estrada y Jesús M. Garza.

            Nunca sabemos lo que puede pasar con aquellos con quienes posamos para una foto de grupo. Más aun en el mundo de la política donde a menudo se dan cambios que modifican radicalmente las amistades que parecían sólidas.

            En este día de homenaje luctuoso a Felipe Carrillo Puerto me entristece una foto donde posa con quienes habrían de formar parte del bando que secundó a Adolfo de la Huerta, cuyo levantamiento fue malignamente aprovechado como pretexto por un sector de la oligarquía yucateca para asesinarlo. Como sabemos, Carrillo Puerto apoyaba al presidente Álvaro Obregón y a su candidato presidencial Plutarco Elías Calles, pero en nuestro estado el coronel Juan Ricárdez Broca y otros militares se asumieron como delahuertistas para usurpar la gubernatura, recibir una enorme recompensa y encargarse del fusilamiento del prócer yucateco junto con tres de sus hermanos y nueve de sus colaboradores la madrugada del 3 de enero de 1924.

            En este retrato de grupo proveniente de los hermanos Casasola vemos a Felipe de sombrero y de cuello alto, con un rostro tranquilo, acompañado de José Domingo Ramírez Garrido y Jorge Prieto Laurens, a su izquierda; de Enrique Estrada y Jesús M. Garza, sentados, y dos personas no identificadas, a su derecha. Posiblemente haya sido tomada en Zacatecas en marzo de 1920, durante la Convención del Partido Laborista, o bien, en un conflicto militar posterior donde Felipe demostró sus dotes bélicas, ya que ellos conformaban el estado mayor del general Estrada.

            Es de notarse que tanto dicho general zacatecano como el potosino Prieto Laurens y el tabasqueño Ramírez Garrido tuvieron un papel relevante en la rebelión delahuertista, que en nuestro estado serviría de pantalla para quitarle la vida a Felipe.

            Estrada se levantó en armas en Jalisco y aunque derrotó a Lázaro Cárdenas, a quien le perdonó la vida, terminó sucumbiendo en una batalla posterior y huyó hacia Estados Unidos. Ramírez Garrido, quien había sido un activo colaborador de Salvador Alvarado en Yucatán, encabezó varias acciones militares mientras que Prieto Laurens era el segundo en la jerarquía política de dicha rebelión. Este último, por cierto, fue abuelo del ensayista e investigador Guillermo Sheridan, quien se percató del escandaloso caso de las tesis plagiadas en la UNAM que incidieron en la reciente elección para la presidencia de la Suprema Corte de Justicia.

            A su vez, Jesús M. Garza tiene una historia extraña. Se cuenta que le arrebató a Álvaro Obregón la pistola con la que había intentado suicidarse debido al dolor que lo agobiaba luego de recibir la explosión que momentos después obligaría a amputarle el brazo. La pistola no disparó porque estaba descargada, pero eso no lo sabía ninguno de los dos en ese momento. Aunque era candidato a la gubernatura de Nuevo León, sin contrincante alguno, Garza habría de suicidarse el 11 de febrero de 1923 y Felipe lamentó su muerte en una carta que le dirigió a Calles, donde comentaba que ya lo veía como gobernador.

            Las vueltas que da la vida. Hoy todos son aliados y mañana se confrontan hasta la muerte.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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