Cultura

Nuestra Señora de la Bicicleta

Nuestra Señora de la Bicicleta

La encontraron tirada en el monte junto a una bicicleta antigua y oxidada de la marca Windsor. Era una pequeña Virgen de barro burdo, pintada a mano con pinturas baratas. Quienes la encontraron dijeron que la vieron resplandecer junto a un pequeño árbol de ceiba que aun tenía sus espinas alrededor del tronco. Los que la encontraron se la llevaron con todo y bicicleta, ya que creyeron que en ella había llegado. La bicicleta y la imagen de barro fueron llevadas a la iglesia del pueblo y colocadas en una pequeña capilla. Quienes la encontraron pintaron la bicicleta con los mismos colores de la imagen. Con el tiempo, la imagen más visitada fue esa y la bicicleta. Los que la encontraron se encargaron de difundir sus milagros. Al paso de los años, la bicicleta quedó prácticamente cubierta de ofrendas: medallitas, rosarios, cintas de colores, escapularios, oraciones impresas en papel rústico, novenarios, ombligos de recién nacidos y una multitud de chucherías, unas más extrañas que otras. Quienes la encontraron comenzaron a hacer el negocio de su vida con la imagen y la bicicleta. Cobraban la entrada para verla y para dar un par de vueltas alrededor del parque en la bicicleta “milagrosa”. Muchos decían que a la primera vuelta se curaban todos sus males. Alguien, que sólo con montarla. Los que la encontraron se encargaron de difundir sus milagros por esos rumbos. Decían que don Epifanio quedó ciego para dejar de ver con codicia a las mujeres jóvenes; que doña Berenice perdió el habla de tanto calumniar a sus vecinas; que doña Cata perdió el oído para no escuchar los insultos de su esposo borracho; que el joven Jacinto perdió sus dos manos por estar masturbándose todas las noches; que don Ramiro perdió los dedos pulgar e índice de tanto contar su dinero; que doña Pet quedó paralítica para no andar yendo de casa en casa y por todo el pueblo propalando chismes y exageraciones. Los que la encontraron decían que en vez esos eran verdaderos milagros, extraordinarios milagros que sólo ocurrían una sola vez en la vida. ¡Qué milagrosa era esta Virgen! -decían. ¡Qué milagrosa!

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