Cultura

Apuntes de piedra y agua sobre “LOL TÚN: Piedra Flor, huesos, semillas”, de Lorena Ancona

Lo primero que leí y percibí al entrar a la exposición de Lorena Ancona fue una especie de sensación como quien entra a las fauces de un cenote. Un cenote es, en sí, un inframundo. Íntimo, misterioso, con información reservada y firmemente poderoso. Una caverna milenaria. Con estalactitas que pueden ser tocadas con la mirada. Esto y más es la información que se vive en “LOL TÚN: Piedra Flor, huesos, semillas”, de Lorena Ancona. 

Los textos que he leído sobre la artista me hacen pensar que esta exposición tiene una influencia indirecta de la pandemia por la que la humanidad aún transita. La exposición emerge del silencio, en un atrevimiento fugaz, cercano, minimalista y con grandes cosas que decir a través de pinturas que desarrollan un funcionamiento con artilugios sofisticados, pero lejos de la ostentación.

La exposición la visité tres veces. He de decir que las primeras dos veces me costó trabajo entender el espacio, la curaduría y museografía. Llenar la galería de Salón Gallos es un reto por el tamaño y la altura del techo. Pero la tercera vez entendí mejor lo que propone. Tal y como escribí anteriormente, me sentí como en la bóveda de una caverna. En una caverna también hay muchos espacios que hablan únicamente con el silencio. Tal y como lo hacen los espacios de esta exposición.

Las pinturas envuelven con una porosidad, una simpleza, una elegancia y, también, mucha confianza en lo que se propone. Se conjugan las pinturas perfectamente con las paredes del espacio. Como si se tocaran mutuamente. Entran en una sintonía sinfónica y abstracta.

Las obras tienen una iconografía propia. Muy cerca de Yucatán, pero alejada del cliché. Los elementos que hacen referencia del maya quiché están presentes. Xbakyalo y Pawahtún observan y articulan lo que podrían ser mantras del Mayab.Chaac susurra al oído a todos los presentes. Es así como describo que sumergirse en la exposición “LOL TÚN: Piedra Flor, huesos, semillas”, de Lorena Ancona, es un deleite para mirar detenidamente, con pausa, y si es posible en repetidas ocasiones. Tal y como uno siente el deseo de vivir el agua. 

Las esculturas hablan la maya en un tono femenino. Se dilatan a través de la mirada completamente seguras de sí mismas como si recibieran sin pedir permiso. Y comparten con una parsimonia elegante y sumamente seductora. 

¿Dónde?

“LOL TÚN: Piedra Flor, huesos, semillas”, de Lorena Ancona, se exhibe en la Galería del Salón Gallos en Mérida, Yucatán. La exhibición es un proyecto en colaboración entre Llano (Ciudad de México) y José García (Mérida, Yucatán). 

Elementos extraordinarios

La ejecución de la obra. Conceptual y técnicamente. La elegancia de las pinturas y esculturas. Y por último la conjugación entre espacio y obra.

Crítica constructiva

Me hubiera gustado ver el “Statement” en inglés. Alrededor de la mitad de las personas con las 

que coincidí las tres veces que visité la exposición eran extranjeros que no hablaban español. 

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Raúl Gasque

Raúl es un artista multidisciplinario que trabaja con conceptos de psicología, ciencias políticas, antropología y otros. Ha vivido y trabajado en Europa, el Este de Asia, Guatemala y México. Fue colaborador de Vice Media, y es desde hace siete años colaborador de ERRR Magazine. Trabajó con la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y desarrolló un proyecto de arte multidisciplinario—el Taller Límbico—en Taiwán por siete años en colaboración con la Oficina de México en Taiwán. Raúl Gasque es Licenciado en Artes y Comunicación por la Universidad de Ming Chuan de Taipéi, Taiwán. 

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