Quintana Roo

Cierra el 2022 con más de 60 niñas, adolescentes y mujeres adultas desaparecidas en Quintana Roo

30 de diciembre/ Cancún, Q. Roo.- El 2022 cerrará con más de 60 niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas en Quintana Roo, de acuerdo con el reporte preliminar elaborado por la organización “Siempre Unidas”, con sede en Playa del Carmen, municipio de Solidaridad.

El conteo es el primero que se enfoca específicamente en la situación de la desaparición de mujeres y se suma al Informe Sombra sobre Feminicidios elaborado también por la organización.

Ambos documentos –el primero sobre desaparecidas y el segundo sobre feminicidios– serán presentados en enero de 2023.

Hasta el 25 de noviembre se tenía el registro de 63 víctimas, de las cuales 37 son menores de edad y 26 son mujeres adultas, pero la cifra aumentó, de acuerdo con Tania Ramírez, integrante de la agrupación.

“Son 37 niñas y adolescentes que están desaparecidas. Yo sé que también hay muchos hombres desaparecidos, pero los contextos son bien distintos”, dijo.

La activista lanzó un llamado de alerta hacia la sociedad y hacia las autoridades, para centrar la atención de lo que está sucediendo a través del espacio digital y las redes sociales, pues constituye un “peligro” para las adolescentes, ya que es desde ahí en donde están siendo “enganchadas” por redes de Trata de Personas.

“Para nosotras es muy preocupante, sobre todo las adolescentes y lo que está sucediendo con ellas. Cuáles son las medidas de prevención que se tiene para evitar su desaparición.

“Hay redes de Trata que están captando a estas niñas a través de redes sociales. Son redes de Trata que las engañan, que las enamoran, que les ofrecen trabajo o mejor calidad de vida. Es importante que los padres estén prevenidos, que el tema se hable en las escuelas y que las niñas y adolescentes estén informadas”, indicó.

Ramírez da seguimiento a dos casos de mujeres desaparecidas en el municipio de Lázaro Cárdenas y Tulum. Se trata de Ángeles Pérez, de Chiquilá y Michelle Segovia, en Tulum.

“El protocolo de actuación no se siguió. En Chiquilá, los padres denuncian el 20 de noviembre, cuando desaparece y la Alerta Ámber se publicó hasta el 23 de noviembre. La búsqueda inició muy tarde y no tenían asesor victimal”, expresó.

Al hablar de las condiciones del estado, recordó que Quintana Roo se compone de migrantes, carente de redes de apoyo o familiares, lo que complica el tema de las denuncias, lo que complica todo el procedimiento.

“Generalmente la denuncia la tienen que poner amigas u otras personas, pero no se les permite porque se exige en Fiscalía que sean el papá o la mamá. Nosotras hemos atendido temas de ciudadanas cubanas desaparecidas, que las amigas se presentan a poner la denuncia, pero les piden que venga la mamá… que vive en Cuba. Estas situaciones son violatoria de derecho”, explicó.

Si bien valoró la realización de mesas de trabajo con las autoridades, dijo que mientras no exista presupuesto, personal capacitado, suficiente y equipado, “todo será una simulación”.

“Nosotras nos hemos sentado mil veces con las autoridades y siempre es lo mismo: No hay personal, no hay presupuesto. Ceaveqroo, 18 mil carpetas, 44 asesores victimales. Si no tenemos personal y presupuesto no se va a avanzar”, aseguró.

El 17 de enero de este año, “Siempre Unidas” publicó su Informe Sombra sobre Feminicidios.

El reporte contabilizó que del 1 de enero al 31 de diciembre de 2021, se contabilizaron 53 feminicidios, entre ellos, 2 feminicidios infantiles y 2 transfeminicidios, lo que ubica a Quintana Roo como el estado más violento para las mujeres, con una tasa de 5.75 de feminicidios por cada 100 mil mujeres.

El 52 por ciento de los feminicidios se registró en Cancún, siendo la Región 110 “la más violenta para las mujeres”.

De los 53 feminicidios, 26 se cometieron en Cancún; 10, en Playa del Carmen, Solidaridad; 5, en Tulum; 4 en Othón P. Blanco; 2, en Felipe Carrillo Puerto; 2, en Isla Mujeres, 1 en Cozumel, otro en José María Morelos, uno más en Holbox y 1 en Bacalar.

“El contexto de Quintana Roo es muy particular, ya que las mujeres llegan solas de diferentes puntos del país y del mundo o llegan con sus parejas que las aíslan, así que no tienen familia cercana, no cuentan con redes de apoyo, esto las vulnera totalmente.

“Los trabajos son mal pagados y las rentas son muy caras; terminan compartiendo vivienda con posibles agresores o en cuarterías y lugares que las exponen a sufrir violencia. En los trabajos son acosadas por los mismos supervisores o jefes, en empresas sin protocolos. Cuando se animan a denunciar en las fiscalías, les siguen preguntando si están seguras de hacerlo; los procesos son largos y revictimizantes”, se documenta en el reporte.

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