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Mi diario y yo (27) / Memoria y olvido

Mi diario y yo (27) Memoria y olvido

Querido diario:

Te confesaré un hecho que puede ser preocupante y, al mismo tiempo, placentero, según como lo quieras ver: he advertido que mi memoria, paulatinamente, se ha venido deteriorando. ¿Qué como lo sé? Acudo a libros que ya había leído, pero su contenido me parece ahora novedoso, inédito, atrayente.

Esto tiene una ventaja superlativa: es como si contara con dos bibliotecas en vez de una.

Recuerdo que fue en la secundaria cuando me percaté que poseía una memoria, en cierto modo, fuera de lo común, pues podía repetir, sin falta, nombres de autores y de obras de literatura y de historia sin incurrir en error alguno. Desde luego, estaba a años luz de la exageración monstruosa del cronométrico Irineo Funes.

Admito honestamente que para hacer esta comparación tuve que leer de nuevo este cuento extraordinario de Borges porque, como he anotado antes, si lo leí antes no me acordaba de qué se trataba. También recuerdo haber leído en los años setenta, en una antología publicada por el Fondo de Cultura Económica, en su colección Popular, otro relato de Jorge Luis titulado El jardín de senderos que se bifurcan, que he releído ahora y me ha sorprendido de nuevo, pues es como si nunca hubiera estado en contacto con esa creación.

Insisto que desde este punto de vista es una ventaja, porque todo, o casi todo, es un descubrimiento, ¿o debería decir un redescubrimiento?

Otro ejemplo: No recuerdo cómo ni por qué comenzó a interesarme la obra de Ricardo Piglia. Recientemente, a raíz de una remodelación de la casa, tuve que poner todos mis libros en bolsas de basura para intentar protegerlos del polvo. Los agrupé más o menos por temas para evitar un inevitable caos al desembolsarlos. Los trabajos duraron como tres meses. Después de recolocarlos en los libreros me di cuenta que, en la sección de literatura, estaban ausentes los dos volúmenes de Los diarios de Emilio Renzi. Los recordaba por sus portadas amarillas, en cuyo centro había fotos en blanco y negro, enmarcadas en rojo. Los busqué inútilmente durante semanas, hasta que en el rastreo de otros textos me topé con ellos; estaban cerca de libros de historia de la cocina. ¿Cómo habían llegado allí?

Con gusto, los retiré de ese sitio equivocado y los llevé como en solemne procesión al lugar que les correspondía. Pero he aquí que días después repasando varias páginas de librerías en línea me enteré que Los diarios de Emilio Renzi publicados por Anagrama estaban contenidos, no en dos, sino en tres volúmenes. Según mi base de datos, la edición mexicana del primero fue en 2015, el del segundo en 2016 y del tercero en 2017. No me explico cómo dejé transcurrir un lustro sin enterarme y sin adquirir el tercer volumen para completar mi colección. Otra prueba más de mi lapsus mentis.

Una digresión: en la página 28 del volumen tres de Los diarios…, Piglia trae a colación una cita de Joyce: Ya que no podemos cambiar la realidad, cambiemos de conversación. No recuerdo si he leído o no a Joyce, pero sí sé a ciencia cierta que esa divisa la pone en práctica todos los días ya saben quién.

Pues bien, con Julio Cortázar, otro escritor argentino para variar, me ha sucedido más o menos lo mismo que les he venido relatando: recuerdo haber leído algunos de sus cuentos, pero no me acuerdo ni siquiera sus títulos. Para recuperar algún producto de la imaginación portentosa de este inmortal sudamericano me dije: a partir de hoy, todos los días, de 9:30 a 11:30, te sumergirás en los Cuentos completos. Les recomiendo el de Bruja, que figura en las páginas 66-72 del tomo I publicado por Alfaguara. Es una joya.

Como el deterioro de mi memoria me mantenía un tanto inquieto, se lo platiqué a mi compañera de vida. Pensé que me sugeriría consumir medicamentos inhibidores de colinesterasa o memantina, pero su respuesta fue contundente:

–Mientras no te olvides de mí, de tus hijas y nietos, y de la quincena, no hay problema. Podré soportar tus olvidos interesados o desinteresados.

Con anclas tan fuertes, sólidas y pesadas como estas difícilmente nos desligaremos del todo de la realidad. Ojalá.

P. D. Agradece haber conseguido las más recientes ediciones de El cuento hispanoamericano. Antología crítico-histórica de Seymor Menton, y los Cuentos completos de Inés Arredondo, ambos publicados por el Fondo de Cultura Económica. Espero que haya tiempo de leerlos o releerlos.

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