Opiniones

Sandra Peniche, una vida por los derechos humanos

“Hay quienes luchan un día y son buenos,
hay quienes luchan varios días y son mejores,
pero hay quienes luchan todos los días;
esos son los indispensables”
Bertol Bretch.

Dra. Sandra Peniche Quintal, gran luchadora por los Derechos Humanos

Sandra Peniche Quintal, se ha ido como quien era, una guerrera luchando siempre. Sandra, que fue acosada sin descanso a las puertas de su clínica. Sandra, que fue agredida por un fanático para tratar de matarla por hacer el bien. Sandra, que laboró sin descanso por los derechos de la mujer. Sandra, que tendió la mano a quienes buscaron salud sexual sin tener seguridad social. Sandra, que no tuvo nunca miedo por enfrentar a instituciones poderosas y obscurantistas. Sandra, que luchó largo y sin descanso por su propia salud, pensado siempre en su madre. Sandra, que no tuvo miedo de enfrentar a la sociedad meridana conservadora y gritó su amor sin tapujos a la vista de todos. Sandra, querida Sandra, qué tanta falta nos estás haciendo.

Sandra, ¿cuántas cosas hacías por tus semejantes que nunca se supieron? Tu delicadeza para tratar a Malú, para alegrarle la vida, para llevarla a tomar una cerveza al Lucero del Alba, así te buscaras una bronca con quienes la mantenían injustamente confinada. Tu calidad humana era de esas que no se dan a cada rato en este mundo. Hija ejemplar, hermana sin par, compañera de vida como hay pocas; todo en un cuerpo menudo y que parecía frágil, pero que era acero templado al fuego.

Fanáticas religiosas acosando a la Dra. Peniche

Dejaste una huella profunda en la senda por los Derechos Humanos, cómo pocos lo han podido hacer. No te arredraste ante agresiones y ataques a tus instituciones y a tu persona. Tu febril actividad rindió frutos tangibles: UNASE, la Clínica de Salud Sexual y Reproductiva, las jornadas con pláticas de educación sexual a mujeres y jóvenes. Ahí queda tu revolucionaria labor por temas que pocos nos atrevemos a tocar en educación. Fuiste tan visionaria, que, con toda objetividad, nunca centraste la acción de las instituciones creadas por ti, en las actividades de tu persona, sino las dotaste siempre de una completa organización que podía funcionar, aún en tu ausencia. Así que, tus detractores, no tendrán el gusto de ver acabada tu labor, fuiste previsora y las dotaste de toda una completa pléyade de gente que garantizara su permanencia y asegurara su actividad bienhechora.

Acoso a la clínica de la Dra. Peniche registrado por las cámaras de seguridad

El mal innombrable se aposentó en tu cuerpo, fue otro enemigo contra el qué tuviste que luchar sin descanso, nunca te rendiste, luchaste hasta el final cómo quien eras, una guerrera indoblable. Marchaste por la vida prodigando amor, amor a tus semejantes, amor a la humanidad entera, amor a tu compañera de vida.

Sandra, ahora te has ido, y tu ausencia nos duele. Contigo se ha ido uno de esos indispensables para la lucha diaria.

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