Opiniones

Somos México, México es nuestro

Somos México, México es nuestro
Foto: Reuters

A todas luces, la agresión que sufrió la camioneta conducida por el periodista Ciro Gómez Leyva fue una acción ajena al gobierno de la 4T y del presidente de la república. ¿Por qué afirmo de manera tan segura esto último? Pues, porque recuerdo muy claramente que, en una entrevista hecha a una mujer muy adversa al presidente, pero que lo conoce muy bien, le decía al entrevistador que “¡No!, te puedo asegurar que él no mandaría a agredir a ningún contrario y menos ordenaría un crimen. No es su estilo”.

En el orden de las deformaciones y difamaciones que han suscitado los periodistas de radio, prensa y televisión, como estrategia para conseguir adversidad contra el presidente y crear las condiciones para desequilibrar su gobierno, caben -perfectamente- los disparos realizados contra la camioneta blindada conducida por el periodista. Las campañas difamatorias y los ataques desestabilizadores son procedimientos viejos utilizados por el gobierno gringo. Hay que recordar a Noriega en Panamá, Pinochet en Chile, Sadam Hussein en Irak y muchos más. Cuando el imperio gringo ha tenido que derrocar a un gobernante de cualquier parte del orbe, manda matar a uno de sus conciudadanos residentes en el país de sus intereses y con ello justifica la intervención armada y la imposición de un gobernante títere y sumiso a sus intereses.

En el desplegado firmado por algo más de ciento ochenta periodistas de la nación, se asienta que “podrá haber más derramamiento de sangre en el país”. Esto significa que serían capaces de aniquilar a uno de los suyos con tal de recuperar los privilegios económicos de los que gozaban en los gobiernos anteriores a la 4T.

En la pena llevan la culpa, eso es obvio. Y por su penar, su meta es la radicalización de sectores filiales a su causa en todo el país. Eso es lo que veremos en el 2023. Y dependiendo del éxito o fracaso de esa estrategia, podremos evaluar la situación política de 2024.

Esa centena de periodistas y representantes del ridiculismo político del país, ubicados básicamente en el PAN y el PRI, se aglutinan en el genérico “Somos México”. Dimensionando esas palabras hasta la posesión de las cosas contenidas en el sustantivo; es decir, subyace el sentido de que “México es nuestro y queremos poseer nuevamente la hacienda pública, el comercio todo, los hidrocarburos, las concesiones, los mares, el aire, la fauna y la flora de este territorio, no pagar impuestos y cargar el burro a todos los otros”.

Lo plural no es la totalidad de nada, es tan solo diversidad sectorial. Con la parte de la pluralidad que les corresponde en el contexto nacional, ellos se adueñan de toda la opinión del pueblo, sociedad o pobladores de este terreno llamado México. Y en la realidad objetiva, plural son las etnias, los alimentos, las noches, las cosechas, las conchas marinas y las ideologías. He aquí, que ellos borran todo ese contexto y quieren imponer solamente su voz y sus ideas, para hacer prevalecer sus fantasías, ficciones, beligerancias y megalomanías.

A cuatro años del inicio de la 4T, tienen una preocupación básica: “¿Qué pasará con nosotros y con las relaciones que hemos mantenido, como grupo plural, al interior de la hegemonía del poder?”. En la praxis, la respuesta sintética y su regla de oro se sustenta en el egocentrismo: “Que lo que nosotros consideramos nuestro se quede nuestro”. De ahí, “México somos nosotros, México es nuestro”. En ese contexto, “la vida de cualquier ser humano, amigo o enemigo, puede ser inmolada por nuestra egocéntrica causa”.

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